martes, febrero 08, 2011

EL GUARDAGUJAS

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Autor: Juan José Arreola, narrador y autor teatral; n. 1918.

Otras obras: Varia invención, Confabulario, Bestiario, Inventario, Confabulario total Palíndroma,
Confabulario antológico, Confabulario personal (narrativas); La feria, La hora de todos, Tercera llamada (teatro).

Género y corriente: Cuento fantástico.

Estructura: No presenta divisiones.

Sinopsis: "El forastero llegó sin aliento a la estación desierta", así empieza el cuento y, con esta introducción breve y precisa, el autor nos hace imaginar una acción real en el tiempo y en el espacio. Luego, en una sucesión de frases similares, nos describe la fatiga, el desánimo y la angustia del forastero. A esa hora exacta el tren debía partir... pero allí nadie había. De pronto "alguien, salido de quién sabe dónde", le da una palmada muy suave; ese alguien es "un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero", todo él indeterminado, irreal, quizá también con alguna pequeña dosis de locura.
Cuando el desconocido llama la atención del viajero, éste le pregunta con ansiedad si ya ha pasado el tren. El viejecillo le responde con otra pregunta: "¿Lleva usted poco tiempo en este país?"
Este diálogo inicial es la clave para entrar en la anécdota que Arreola desarrolla.
El viejecillo guía al forastero por situaciones y lugares que bien podrían ser aspectos de la realidad. Le dice que no desespere porque la empresa ha hecho maravillas en cuanto se refiere a la publicación de itinerarios; además, ya las vías ferroviarias enlazan hasta los pueblos más remotos y se pueden adquirir boletos para ir a cualquier parte, sólo falta que los trenes pasen efectivamente por las estaciones y sean puntuales.
Solícito, le platica cómo, en cierta ocasión, ante un abismo donde la empresa se había olvidado de construir un puente, los pasajeros desarmaron el tren pieza por pieza y llevaron cada una de las partes al otro lado. Es decir, el forastero debe templar su ánimo, tener paciencia, inclusive, puede llegar a convertirse en un héroe, aunque también puede morir en un viaje interminable; pero eso no importa, porque hay vagones a modo de capillas ardientes y también vagones cementerios. Con un poco de suerte, quizás arribe mañana mismo a su destino. Se sabe de algunos pasajeros que han llegado sin darse cuenta.
Algunos trenes ruedan sobre vías apenas señaladas con gis. Por otra parte, el informante indica con vehemencia que no existe ningún drama cuando en ocasiones se abandona a los pasajeros en falsas estaciones perdidas en la selva; todo tiene solución, porque los hombres han aprendido ahí nuevas formas de existencia y fundado poblaciones en esos lugares salvajes.
La vida, durante los largos trayectos, sufre transformaciones; de la sencilla charla en los vagones surgen amistades perdurables e incluso grandes idilios. Y esta lógica tan contundente convierte el sentido común, por supuesto, en una cáscara vacía.
El cuento se acerca a su fin cuando se oye el silbido de un tren verdadero. El viejo guardagujas interrumpe su plática y se pone a hacer señales ridículas y desordenadas con una linterna, al tiempo que echa a correr desaforadamente por la vía. Cuando está a cierta distancia, se vuelve para gritar. “!Tiene usted suerte! Mañana llegará a su famosa estación. ¿Cómo dice usted que se llama?" Luego, el viejecillo se disuelve en la clara mañana. "Pero el punto rojo de la linterna siguió corriendo y saltando entre los rieles, imprudentemente, al encuentro del tren. Al fondo del paisaje, la locomotora se acercaba como un ruidoso advenimiento."
Este cuento apareció inicialmente en el primer Confabulario del autor publicado en 1952. Allí se mezclan fantasía y realidad, una especie de desafío a lo real, donde lo cotidiano está tocado por lo absurdo. Asimismo, la narración es también una alegoría, puesto que encierra un marcado simbolismo; en este caso, pesimista y dolorosamente real.
La misteriosa y solitaria estación, el tren, las vías, los distintos destinos, el forastero obsesionado por llegara determinada ciudad, etc., representan la vida y sus extraños designios, a los que el hombre debe enfrentarse y ante los cuales se siente sobrecogido por sentimientos de soledad, desaliento, inseguridad, conformismo, ironía y desconcierto.
El autor pinta el drama de la vida en este relato notable por su concepción y técnica literaria. La ficción invade la realidad, y ésta a aquélla, a través de situaciones y simbolismos altamente significativos.
Escrito en un estilo que condensa y abrevia lo esencial, con un lenguaje pulido y trabajado para obtener la sobriedad y concisión deseada, la trama y unidad de la narración son irreprochables. Es ejemplo de un universo lleno de fantasía profunda y sugerente.

PEDRO PÁRAMO

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Autor: Juan Rulfo, narrador; 1918-1986. Premio Nacional de literatura 1970.

Otra obra: El llano en llamas (cuento).

Género y corriente: Novela del realismo mágico.

Estructura: No presenta divisiones.

Sinopsis: En un tiempo indefinido, Pedro Páramo, desalmado explotador de campesinos, mujeriego y seductor, heredó la hacienda La Media Luna, cuando su padre don Lucas fue asesinado por un peón. Esta propiedad se encuentra en Comala, pueblo ficticio del estado de Jalisco.
Pedro crece lleno de odio y como un jovenzuelo calavera, ambicioso, violador de cuanta mujer le interesaba, por lujuria o conveniencia, y el pueblo comienza a temerle hasta que, movido por el odio que lo corroe, Páramo hace de la hacienda el centro de su violencia.
Soborna a las autoridades, expulsa a sus vecinos para quedarse con sus tierras, cometiendo toda clase de arbitrariedades y atropellos, tal como sucede con Toribio Aldrete, quien al reclamar sus derechos es ahorcado por órdenes del cacique.
Las principales deudas que el padre tenía al morir eran con las dos hermanas Preciado y, para saldarlas, Pedro se casa con Dolores, una de ellas, futura madre de Juan Preciado. Personaje que inicia la novela.
Como esta unión por conveniencia no funciona como matrimonio, sirve para que Pedro Páramo, ayudado por el capataz Fulgor Sedano, hombre sin principios, ladino, cobarde, pero fiel cumplidor de la voluntad de su amo, consiga su propósito de anexar a sus tierras las de las hermanas Preciado.
Dolores, decepcionada del canalla, poco después huye para siempre y busca refugio junto a su hermana.
La Media Luna prospera con rapidez. Un día llegan voces de violencia: la revolución, Pancho Villa, los cristeros, etc. Más Pedro sabe su negocio. Arribista y convenenciero, se pone de parte de la revolución. Mete espías en las líneas gobiernistas para que lo tengan informado y él saquea la comarca so pretexto de ayudar al ejército rebelde. Todo esto favorece al dueño de La Media Luna; la vida allí sólo es jolgorio, abundancia y desenfreno.
Pero un día todo llega a su fin. Muere Miguel, el hijo predilecto de Pedro, igual de canalla que el padre, y desde entonces comienza a derrumbarse el imperio de La Media Luna. El ánimo del despiadado cacique empieza a decaer; sólo lo sostiene la obsesión del amor por Susana San Juan, con quien retozaba cuando eran niños y caminaban junto al río. Pero también este sueño se le derrumba. Para conseguir a Susana, quien había enviudado, Pedro hace desaparecer al padre de su amada.
Luego de una larga espera, inútiles esfuerzos por conquistarla y muchas vicisitudes, Páramo finalmente logra unirse a Susana San Juan. Pero ya es tarde, ella ha enloquecido. Además, los delirios de Susana se refieren siempre a relaciones pasionales con su difunto esposo Florencio, de quien no sabemos si realmente existió o es producto de su imaginación; por lo que, sea como fuere, sentimentalmente nunca es de Pedro. Y así muere. Cuando la entierran, Pedro, aturdido, manda que todas las campanas doblen a muerto. Pero ese día el pueblo está de fiesta y las campanas repican festivas y alegres. Pedro Páramo jura vengarse. "Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo". Después incendia todo, descuida sus tierras y pasa el resto de su vida con la mirada perdida en el camino por donde un día se llevaron a Susana rumbo al cementerio.
Sin trabajo en La Media Luna todo se acaba y la gente se marcha. Años después de haberse "cruzado de brazos", Pedro muere a manos de Abundio el arriero, otro de sus tantos hijos desperdigados por el pueblo, quien le clava un cuchillo. "Pedro dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras". Sin Pedro Páramo, el pueblo decae. La guerra de los cristeros le da el golpe de gracia. Su venganza, por lo tanto, se cumple. Comala finalmente muere.
Algún tiempo después, Juan Preciado llega a Comala en busca de su padre, cumpliendo una promesa hecha a su madre, Dolores Preciado, fallecida una semana antes. En ese momento comienza la novela. Juan encuentra un pueblo muerto, fantasmal, poblado de murmullos, ecos, sombras de almas en pena; una región desierta, solitaria, sin viento y sin aire, sin rastros de vida, nada de aquel pueblo idílico descrito por su madre. Y allí, entre los horrores de su desconcierto, un día lo encuentran muerto en la calle. Juan Preciado muere de espanto, ahogado por los murmullos, por las voces de los muertos, por el miedo; y luego de muerto, narra su historia a Dorotea, con quien comparte la tumba, relato que alterna con las palabras y recuerdos de otros muertos y que el lector debe ir reconstruyendo retrospectivamente para hacerlo visible poco a poco.
Publicada en 1955, es ésta una novela difícil y extraña, que a la primera lectura produce desconcierto en el lector. Juan Rulfo recrea en ella un mundo fantasmal de soledad, rumores y murmullos que, a la postre, es lo único que queda de Comala.
La técnica narrativa empleada por el autor crea un ámbito brumoso y caótico, donde pasado y presente se confunden, los personajes se mueven en un tiempo sin tiempo, los hechos se ofrecen en forma invertebrada, y al lector corresponde ir armando cronológicamente la historia.
La obra presenta una complicada técnica de novelar con elementos de las grandes corrientes literarias de la época y dentro de una estructura desordenada en apariencia. Hay una alteración de la secuencia narrativa, múltiples perspectivas, flujo de la conciencia, acciones simultáneas o retrospectivas, entrecruzamiento de varios planos, etc. Además, mezcla lo real con lo fantástico y alucinante, creando un ámbito onírico fantasmal; con todo ello, Rulfo logra la unidad imprescindible de una trama con vigor poco común al tiempo que con una gran poesía, dando así una de las más notables novelas latinoamericanas del siglo XX.
Pedro Páramo, traducida a varios idiomas, ha proyectado internacionalmente a su autor.

viernes, febrero 04, 2011

LA SOMBRA DEL CAUDILLO

      
Autor: Martín Luis Guzmán, periodista, narrador y ensayista; 1887-1976.

Otras obras: El águila y la serpiente, Las memorias de Pancho Villa, Islas Marías (novelas); ensayos; poemas, y artículos críticos y políticos.

Género y corriente: Novela de la revolución mexicana.

Estructura: Está dividida en seis libros con un total de 29 capítulos.

Sinopsis: Durante el gobierno del caudillo, el ministro de Guerra,  general Ignacio Aguirre, recibe la propuesta de varios jóvenes políticos para que acepte la candidatura a la presidencia, en oposición   al general Hilario Jiménez, ministro de Gobernación y favorito del caudillo. Aguirre rechaza el ofrecimiento por temor a enemistarse con el presidente; luego se sincera con él y le asegura su lealtad; pero aquél no le cree y lo rechaza con frialdad.
Al mismo tiempo, suceden varios episodios de corrupción en la Cámara de Diputados; de altercados en una convención campesina en Toluca, donde se decidirá a cuál candidato apoyar; de acusaciones recíprocas de traición, riñas a balazos y fugas; de secuestros y torturas.
El caudillo niega categóricamente toda acusación contra Jiménez y sugiere a Aguirre la idea de la renuncia. Éste dimite y acepta la candidatura. A partir de este momento, la lucha por la presidencia se desarrolla con ferocidad.
Ambas Cámaras apoyan decididamente a Aguirre con un ochenta por ciento de sus miembros. La impopularidad del candidato del caudillo se hace evidente; además, también el pueblo se inclina por Aguirre, a quien aprecia por su gran valor para enfrentarse al presidente, por sus dotes personales y por contar con amistades leales y honestas.
El caudillo ataca violentamente al que había sido su ministro de Guerra y lo acusa de incontables delitos, pero los diputados defienden a su candidato revelando verdades terribles y descubriendo los innumerables crímenes del presidente y de Hilario Jiménez.
En el Congreso se organizan batallas entre las facciones; unos y otros matan y mueren. Aguirre asegura su ascenso y el caudillo ve perdida la posibilidad legal de mantener su poder. Es el momento de tomar grandes decisiones. Así, el general Protasio Leyva maquina la manera de acabar con los jefes aguirristas que mandan en el Congreso. Se organiza una confabulación militar para asesinar a Olivier, importante partidario de Aguirre, pero el atentado fracasa. Se planea un nuevo atentado, pero Aguirre recibe un aviso oportuno, por lo que él y sus líderes pueden salir de la ciudad y refugiarse en Toluca. Pero el caudillo ordena la captura de Aguirre y sus allegados políticos, quienes son detenidos y se les aplica la ley fuga. Todos mueren, solamente Axkaná González, diputado y líder aguirrista, malherido, logra sobrevivir para dar testimonio de la matanza.
La acción de esta obra refleja la cruenta etapa política mexicana que va de 1920 a 1928, presentándonos los acontecimientos y el ambiente político de dos sucesiones presidenciales que se bañaron en sangre: la de 1924 y la de 1928.
El caudillo es el general Álvaro Obregón, quien derrocó a Carranza en 1920 y antecedió a Plutarco Elías Calles, presidente de 1924 a 1928. Al término de este último periodo, Obregón había quedado como candidato único, pues todos los demás, así como algunos de sus seguidores, habían sido eliminados y fue reelecto para el periodo 1928-1932. Pero poco antes de tomar posesión de su cargo, Obregón fue asesinado. Desapareció así el último caudillo y, luego de su muerte, México comenzó a entrar en la verdadera vía institucional.
La sombra del caudillo tiene una estructura sencilla y lineal, con acción fluida que conserva el interés del lector, y un estilo pulido, sobrio y conciso, cuyo análisis metódico inclina a reflexionar sobre los problemas mexicanos de aquella época.
Si Mariano Azuela describe en Los de abajo la revolución desde el punto de vista del campesino guerrillero e ignorante, Martín Luis Guzmán trabaja aquí con “los de arriba", con los jerarcas, los jefes, los presidentes, los caudillos.
La profundidad analítica en los acontecimientos que presenta convierte esta novela en una excelente muestra de relato histórico.

EL GESTICULADOR

                          
Autor: Rodolfo Usigli, dramaturgo; 1905-1979.

Otras obras: El niño y la niebla, La familia cena en casa, Corona de Sombras, Jano es una muchacha, Corona de fuego, Corona de luz, etc. (teatro); poemas; ensayos literarios y una novela.

Género y corriente: Tragedia moderna.

Estructura: Está dividida en tres actos.

Sinopsis: César Rubio, profesor universitario de historia, junto con su familia regresa a su pueblo natal luego de haber perdido el empleo en la capital.
Sus hijos Miguel y Julia le reprochan su fracaso y que, a causa de ello, deban ahora enterrarse en ese pueblo oscuro y desierto.
César no oculta su desánimo; pero, impulsado por cierto orgullo intelectual, espera "encontrar un acomodo" entre sus amigos políticos que participarán en las próximas elecciones.
La oportunidad no se hace esperar y ésta llega en la persona del profesor Oliver Bolton, un norteamericano también historiador.
César Rubio pone en juego con astucia sus conocimientos y aprovecha el hecho de ser homónimo de un caudillo de la revolución mexicana —misteriosamente asesinado muchos años atrás— para confundir y sorprender al "gringo", interesado en la historia de México. Para ello, César Rubio desmiente la muerte del revolucionario y se hace pasar por él. Bolton exige pruebas de tal aseveración, mismas que le son entregadas a cambio de una remuneración. Con las pruebas en la mano, Bolton saca entonces en conclusión, manipulado sutilmente por el profesor, que ha descubierto cómo el general César Rubio, precursor de la revolución, no está muerto sino vivo y oculto en un pueblo semidesértico del norte de México y es quien, por una feliz coincidencia, en estos momentos está frente a él.
El "descubrimiento" de Bolton causa alboroto y desasosiego entre los políticos, representados en esta "pieza para demagogas" por un presidente municipal, un delegado y orador del partido, tres diputados locales y el turbio general Navarro. Todos ellos acuden a casa del recién descubierto "general Rubio", unos con buenos propósitos, otros con incredulidad, perola mayoría con intrigas y por conveniencia. Las respuestas ambiguas de César Rubio los persuaden de haber recuperado al legendario ídolo y le ofrecen la candidatura al gobierno del estado. A partir de este momento, el protagonista empieza a vivir una "crisis de doble personalidad", un dualismo que oscila entre su individualidad de pobre profesor fracasado y la de un héroe popular.
La angustia de Elena, su esposa, los sentimientos amorosos de Julia y la confusión de Miguel, que no alcanza a comprender la conducta de su padre, fuerzan la situación, la cual llega al clímax cuando César Rubio se identifica plenamente con la personalidad, los ideales y la gloria del héroe, también asumidos ya por todo el pueblo.
El sencillo profesor de historia ya no existe. "La fiebre de la ambición, la lucha contra el miedo, han dado a su rostro una nobleza y a su mirada una limpidez, una seguridad casi increíble." Así, el oscuro César Rubio se ha convertido en "el candidato del pueblo" e inicia su trabajo político con esperanzas desbordantes.
Se acercan las elecciones. César Rubio significa el entusiasmo y el cambio que el país necesita; pero también representa un peligro para los contrarios, temerosos de que el nuevo "gesticulador" los aventaje y domine, triunfando sobre ellos, eternos gesticuladores.
Al final se entabla y culmina la lucha política que ya había sido esbozada con la primera aparición de Navarro. Las intenciones de este turbio personaje se adivinan claramente en la entrevista previa a las elecciones que sostiene con César Rubio. Propone toda clase de arreglos, concesiones y componendas, pero finalmente deja caer la amenaza: "Tú solo te has sentenciado, general Rubio."
Asesinan a César Rubio antes de las elecciones e, irónicamente, quien le da muerte es Navarro, el mismo que en su oportunidad eliminó al verdadero general César Rubio. Navarro ha acabado dos veces con el general Rubio, pero su segundo crimen concede la gloria y la idealización heroica al oscuro profesor César Rubio, con lo que, finalmente, triunfa su impostura.
Fue escrita en 1938, publicada en 1943 y puesta en escena durante 1947.
Esta obra alcanza un extraordinario poder de sugestión y de dramatismo, porque no sólo muestra la pintura de una situación política sino, además, la angustia íntima de un padre, el sentimiento de lealtad de la esposa, quien no se atreve a revelar el engaño; las vivencias de la hija ávida de afectos, orgullosa de su padre cuando en él se opera la metamorfosis; los celos inconscientes del hijo, que contradictoriamente quiere alejarse, pero también desea ser absorbido del todo por una supuesta verdad que se opone a la verdad de su padre, a la verdad de Elena —su madre— y al fraude de la farsa política. Por eso, Miguel grita las palabras finales de la obra: "¡La verdad!", y abandona la casa huyendo de la sombra de César Rubio.
La puesta en escena de esta tragedia dio lugar a encendidas polémicas debido a su alto contenido político; pero dejando de lado este aspecto, El gesticulador se distingue por su tensión dramática Y el uso notable del lenguaje teatral, cualidades que la han convertido en una de las obras más celebradas y representativas del autor.

DIOS EN LA TIERRA

Autor: José Revueltas, escritor, narrador y guionista de cine; 1914-1976.

Otras obras: Los muros de agita, El luto humano, Los días terrenales (cuentos); Israel (teatro); Dormir en tierra (novela); La otra, El apando (guiones cinematográficos).

Género y corriente: Cuento realista moderno. Estructura: No presenta divisiones.

Sinopsis: En un apartado pueblecito, la gente se encierra en su odio recalcitrante negándose a escuchar razones y menos a intentar el diálogo con cualquier enviado gobiernista. Su obstinación es total: antes la muerte que transigir. Ninguna ayuda darán a las autoridades, a las tropas ni a los moderados, sintiéndose convencidos de estar acatando los deseos de Dios, transformado por ellos, en su cerrazón e ignorancia, en una divinidad implacable, aterradora y sorda a la misericordia.
Los soldados míseros, inexpertos e ignorantes, tienen la difícil tarea de perseguir a los fanáticos cuyo odio ubicuo se hace presente a cada instante. En cuanto llegan a cualquier población, las puertas se les cierran, nadie les da o vende alimentos ni les proporciona agua; asimismo, ninguno les dirige la palabra y los más audaces se atreven a disparar sus carabinas contra aquellas cansadas tropas que cuando claman por comida reciben por toda respuesta el "grito como un aullido de lobo perseguido, de fiera rabiosamente triste: ¡Viva Cristo Rey!"
Los oficiales ordenan proseguir la marcha a través de campos quemados intencionalmente para que el ejército federal no encuentre descanso, ni abrigo, ni aliento ni semilla".
Ni agua quieren dar los rencorosos pobladores a esos soldados sedientos, porque, según la gente, eran enemigos de Dios.
Cuando entren al pueblo, sus habitantes se encerrarán en las casas, sin dar la cara. La sed tortura a la tropa, cuyo jefe, el teniente Medina, obtiene la promesa del maestro del pueblo para darles de beber. Aquel confía en que la cumplirá y lleva a sus hombres hasta un aguaje.
En efecto, el maestro los conduce al agua; pero al grito de "¡Viva Cristo Rey!, el pueblo en masa, enfurecido y profiriendo alaridos, se apodera del maestro, lo rodea aturdiéndolo con maldiciones, llamándolo traidor porque dio agua a los "federales". Aquella masa informe, poseída de odio, empala al desdichado maestro y lo deja convertido en un trágico espantapájaros balanceándose al viento "que ya corría llevando la voz profunda, ciclópea, de Dios, que había pasado por la Tierra".
Este relato, publicado en 1944, pertenece al volumen de cuentos al cual da título; se refiere a uno de los muchos episodios crueles acaecidos durante la llamada "rebelión cristera", cuando el gobierno del presidente Calles se propuso circunscribir la influencia de la Iglesia católica a los estrictos límites previstos por la Constitución de 1917, y se topó con la resistencia de un importante sector de la sociedad mexicana, principalmente en el Bajío.
Mientras la jerarquía eclesiástica solicitaba moderación a los feligreses y buscaba vías para solucionar el conflicto, no faltaron voces interesadas que atizaron el fanatismo popular e incitaron a la rebeldía contra el gobierno. De ahí surgió la lucha armada.
Como todas las obras de Revueltas, este cuento es una denuncia de la condición humana, cuya crueldad hacia sus semejantes no conoce límites y para la cual encuentra toda clase de justificaciones y disfraces.
Los verdaderos protagonistas de esta tragedia son el odio fanático, la intolerancia y la maldad, llevados hasta sus últimas consecuencias, a los que se les da rienda suelta en el relato enmascarándolos con el ropaje de la religión, y precisamente de una que postula la mansedumbre y el amor al prójimo.
Revueltas, hombre íntegro, radical, pone en evidencia semejante contradicción por medio de este relato de desarrollo lineal, lenguaje vigoroso y de terrible intensidad.
La palabra "odio", reiterada a cada paso, le permite transmitir al lector toda la carga de crueldad e incomprensión que domina en el relato, motivada por la ignorancia de la gente.
Dios en la Tierra figura, con sobrada razón, entre los mejores cuentos escritos en lengua española, tanto por el estilo expresivo, parco y eficaz de Revueltas, como por su mensaje siempre vigente.

EL DIOSERO

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Autor: Francisco Rojas González, cuentista, Premio Nacional de literatura 1944; 1904-1951.

Otras obras: Historia de un frac, Y otros cuentos, El pajareados, Sed, Chirría y la, celda 18, La negra Angustias, Cuentos de ayer y de hoy, Lola Casanova (cuentos); numerosos artículos de crítica literaria, y estudios antropológicos.

Género y corriente: Cuentos indigenistas. Estructura: Está compuesto por 13 relatos.

Sinopsis: Pese a que todos los cuentos de El diosero están dentro de la línea indigenista, es decir, son relato o pintura de ritos, creencias, formas de vida de ciertas comunidades, y de la psicología y comportamiento peculiarmente indígenas, pocos son los que se quedan en lo pintoresco; son más los que trascienden ese aspecto menos profundo.
Dada su variedad temática, podemos clasificarlos en: 1. Cuentos de personaje: "La parábola del joven tuerto" y "El diosero"; 2. Cuentos de situación: "Las vacas de Quiviquinta", "El cenzontle y la vereda", "Nuestra Señora de Nequetejé", "La cabra en dos patas", "Los diez responsos", "La plaza de Xoxocotla", y 3. Cuentos de costumbres: "La Tona", "Los novios", "Hículi hualula", "La venganza de Carlos Mango", "La triste historia del pascola Cenobio".

Nos apoyaremos en esta división para comentar los más representativos de cada grupo:

1. Cuentos de personaje. El más impactante es "El diosero", cuento que da nombre al volumen completo y literariamente uno de los mejores de éste.
El protagonista es Kai-Lan, "señor del caribal de Puná", gran sacerdote y cacique de los lacandones, personaje cuya misión y poder consiste en moldear "deidades doblegadoras de las pasiones, moderadoras de los fenómenos naturales que en la selva se desencadenan con furia diabólica, domadoras de bestias, amparo contra serpientes y sabandijas y resguardo opuesto a los hombres malos del más allá de los bosques". .
Un día se desencadena una terrible tormenta en plena selva lacandona. Kai-Lan fabrica un dios especial, pero éste es impotente para domeñarla. El agua todo lo invade y la tormenta sigue. El diosero, iracundo, rompe la obra de sus manos. Entonces elabora otro, un cuadrúpedo fabuloso con airosa cola de quetzal. Éste sí es poderoso y la tormenta cede.
El diosero lleno de orgullo, sale del templo y lanza alaridos de júbilo. "No hay en toda la selva uno como Kai-Lan para hacer dioses... Mató a la tormenta", dice el propio sacerdote.
El cuento termina con una visión poética, pues "prendido a la copa de un ramón, el arco iris esplende."
Pertenece también a este grupo, aunque con características más terrenas y con una indeleble carga de dolor, tristeza y ternura, "La parábola del joven tuerto`*.
Este relato, está lleno de ironía y de humor negro. Como su hijo está tuerto y todos se burlan de él, la madre pide a la virgen de San Juan de los Lagos un milagro para que la gente se apiade o el pequeño se componga. Así las cosas, cuando en el atrio del santuario madre e hijo preparan su retorno al pueblo, un fuego artificial estalla en la cara del niño y le revienta el ojo sano. La madre agradece a la Virgen el milagro porque su crío ya no será objeto de burlas por estar tuerto: ahora es ciego.

2. Cuentos de situación. La ignorancia y el atraso de los indios chinantecos de Oaxaca se ponen de manifiesto en el cuento de este grupo "El cenzontle y la vereda" Irónico a la par que doloroso testimonio, relata un incidente con unos indios a quienes se obsequiaron ciertas píldoras para combatir el paludismo, y ellos, en vez de ingerirlas, sólo habían atinado a ponérselas a modo de "collar de comprimidos de quinina, bermejos y brillantes" para que el mal no se les acerque, en la creencia de que éste "le tiene miedo al sartal de piedras milagrosas". También en esta clasificación tienen gran calidad "Las vacas de Quiviquinta" y "La cabra en dos patas".

3. Cuentos de costumbres. El relato "La Tona" pertenece a este grupo. Se describe en él la forma ruda, primitiva y casi inhumana, cómo Crisanta, una indiecita muy joven, se dispone ella sola y luego ayudada por la vieja comadrona del lugar, a dar a luz.
La acción sucede en Tapijulapa, "el pueblo de indios pastores", y gracias a la intervención de un medico se resuelve con final feliz.
En este relato se nota el tono levemente burlón del autor. Otro cuento que destaca es "Los novios", simple desarrollo de una relación amorosa y las vagas inquietudes del muchacho, descendiente de alfareros de Bachajón, por estar ya en edad de "querer tuna", como dice su padre; su vergüenza al ser descubiertos sus deseos, el conocimiento de "ella", el ceremonial de petición de mano; luego, el rito del matrimonio y, finalmente, la ida de ambos por el vallado donde "él toma entre sus dedos el regordete meñique de ella, mientras escuchan, bobos, el trino de un jilguero".
Publicado en 1952, Rojas González no hace demagogia ni folklore con el problema indígena mexicano, sino que es el producto literario de su convivencia con el indio en sus propias comunidades, única forma de conocer e interiorizarse en sus costumbres, conflictos, necesidades y creencias, los cuales el autor recrea con arte.
Es evidente el interés real, auténtico, que el indio despierta en el autor, quien lo trata con cariño, respeto y profundidad, describiendo sus pasiones, defectos y miserias, ahondando en su angustia y compleja psicología.
De estilo cuidado y sencillo en sus poéticas descripciones llenas de elementos significativos, desenlaces muy bien logrados y gran efecto plástico, el saldo final que deja El diosero es el de una  colección de verdaderas recreaciones literarias.

LOS DE ABAJO


Autor: Mariano Azuela, novelista; 1873-1952. 

Otras obras: Los fracasados, Mala yerba, Sin amor, La luciérnaga, El camarada Pantoja, Regina Landa, Avanzada, Nueva burguesía, La marchanta, Sendas perdidas, Las tribulaciones de una familia decente, La mujer domada, La maldición, Esa sangre (novelas); Andrés Pérez, maderista, Los caciques, La malhora, El desquite (relatos cortos); tres obras de teatro; cuatro biografías, etcétera.

Género y corriente: Novela de la revolución mexicana.

Estructura: Está dividida en tres partes, con 21, 14 y 7 capítulos, respectivamente.

Sinopsis: El campesino rebelde Demetrio Macías se encuentra en su rancho El Limón con su mujer y su hijo cuando los federales llegan a buscarlo y se oculta.
Luego de matar al perro, los soldados entran y, al encontrar sola a la mujer, el oficial intenta violarla. Demetrio aparece rifle en mano, insolente y despreciativo. Los federales, asustados, se alejan del lugar.
Por temor a futuras represalias, Demetrio manda a su mujer, con el niño en brazos, a casa de sus padres, en tanto que él se encamina a las montañas en busca de sus correligionarios. Poco después el rancho arde en llamas.
Demetrio Macías es elegido jefe de los rebeldes. En la primera batalla contra un destacamento gobiernista, los alzados derrotan a los federales y éstos huyen despavoridos, pero en la refriega hieren a Demetrio. Sus compañeros lo conducen a un miserable pueblecito cercano, donde son recibidos con gran hospitalidad. Al día siguiente, hacen prisionero a un estudiante de medicina, Luis Cervantes, desertor del bando federal que quiere incorporarse a la causa revolucionaria. Primero lo encierran, pero depuestas sus sospechas, lo dejan en libertad.
Habiendo sido herido por los hombres de Macías cuando lo prendieron, el propio Cervantes se cura y más tarde también atiende a Demetrio. Así, poco a poco, va cambiando la situación del estudiante y los hombres lo aceptan como a uno más de los suyos.
Días después, los revolucionarios parten hacia Zacatecas, para unirse a las fuerzas del general Pánfilo Natera. Durante el trayecto, en un pueblo se encuentran con tropas federales y las atacan. El asalto comienza. La descripción de la batalla es muy cruda. La brutalidad y la fiereza caracterizan a los hombres de Demetrio, que se dedican al pillaje luego de la victoria.
Posteriormente, en Fresnillo se unen a la gente de Pánfilo Natera, quien hace coronel a Demetrio. Llegan a Zacatecas y el primer asalto fracasa, pero luego derrotan a los federales y toman la ciudad.
Corre el año 1914. Demetrio Macías ya es general. Los revolucionarios han alcanzado gran poderío y cometen toda clase de atropellos, destruyendo cuanto encuentran a su paso. También está en ello Luis Cervantes, quien se ocupa de robar las joyas de las familias ricas que han huido ante la embestida revolucionaria.
En un lupanar, Demetrio conoce a la Pintada, y la hace su amante. La tropa rebelde toma rumbo a Moyahua, la tierra de Demetrio Macías. En los pueblos que atraviesan exigen aguardiente, dinero y armas; además, saquean e incendian las mansiones de los ricos.
Un correo urgente ordena la salida de la tropa rebelde hacia Jalisco. Camila, una joven de buenos sentimientos que Luis Cervantes trae al lado de Demetrio para ganarse la voluntad de éste, va tomando ascendiente sobre el caudillo y lo inclina a ser más considerado y compasivo con los prisioneros.
Mientras, la brigada aumenta día a día.
Ahora deben trasladarse a la ciudad de Aguascalientes, donde se celebrará una reunión de jefes revolucionarios. Mientras, hay un altercado y la Pintada mata a Camila. Demetrio, entonces, echa de su lado a la celosa y criminal soldadera.
En la Convención de Aguascalientes no se llega a ningún acuerdo. Macías, aunque no entiende nada de cuanto sucede, promete a Natera seguir con él y luchar a favor de Francisco Villa en contra de Venustiano Carranza, quien ha sido desconocido por dicha Convención.
Pasado un tiempo, la brigada de Demetrio Macías comienza a desintegrarse. Villa sufre la derrota de Celaya y Carranza va ganando terreno. La situación es crítica. Ya nadie sabe de qué lado está la verdad de la revolución. Las continuas luchas y saqueos han dejado tristeza y desolación. Luego de casi dos años de ausencia, Demetrio vuelve a ver a su mujer y a su hijo. El encuentro es sumamente breve. Después, Demetrio regresa a la sierra, donde él y su gente entablarán varias batallas contra los federales. En la última, los fieles compañeros de Macías van cayendo uno a uno. Demetrio queda solo, pero sigue luchando, sin errar un tiro. De pronto se disipa el humo de los fusiles: Demetrio Macías sigue apuntando al enemigo, pero esta vez con los Ojos fijos para siempre.
Los de abajo, aparecida por primera vez en 1916, se considera iniciadora del ciclo de la novela de la revolución mexicana, movimiento armado que comenzó en 1910.
El valor de este relato del gran novelista Mariano Azuela radica en su veracidad histórica, el estilo y lenguaje realista —a manera de amplias y eficientes pinceladas— y la observación que despliega, la sugerencia de sus imágenes y descripciones, el dibujo de costumbres y, sobre todo, la verdad psicológica de sus personajes y la evolución del proceso revolucionario que describe, que va desde la pujanza y entusiasmo iniciales, hasta la duda, desconfianza, amargura, decepción y pesimismo finales, cuando son traicionados los ideales de la lucha armada.
De este modo, la obra refleja los cambios sociopolíticos ocurridos en el México de aquella época, por lo que su mayor mérito está en haber ahondado en la psicología del pueblo mexicano para dar un testimonio literario profundo y completo.

lunes, enero 31, 2011

EL SEÑOR PRESIDENTE

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Autor: Miguel Ángel Asturias, narrador, ensayista, antropólogo, poeta y político, premio Nobel de literatura 1967; 1899-1974.
Otras obras: Hombres de maíz,  Viento fuerte, El papa verde, Los ojos de los enterrados, El alhajadito, Mulata de tal, etc. (novelas); Leyendas de Guate nata, Cuentos del cuyito, etc. (cuentos y leyendas); poemas, ensayos, traducciones y artículos periodísticos.
Género y corriente: Novela realista moderna.
Estructura: Está dividida en tres partes, con un total de 41 capítulos numerados y titulados, y un epílogo.
Sinopsis: La acción comienza en El Portal del Señor, acostumbrado lugar de reunión de todos los mendigos de la ciudad. Entre ellos destaca el Pelele, un idiota que se enfurece cuando le gritan "madre". Esto hace precisamente el coronel José Parrales Sonriente, alias el Hombre de la mulita, y uno de los favoritos del señor presidente, por lo que el Pelele, fuera de sí, lo mata.
Este asesinato encoleriza al señor presidente y ordena que se lleve a cabo una investigación para vengar la muerte de quien fue uno de sus "mejores amigos". Pero también anima al déspota el propósito de aprovechar las circunstancias para deshacerse de sus enemigos. Por lo tanto, aunque la culpabilidad del Pelele no admite duda alguna, los pordioseros son detenidos y obligados a declarar que el general Eusebio Canales, alias Chamarrita, y el licenciado Abel Carvajal, ambos sospechosos de conspirar contra el gobierno, son los culpables de la muerte del militar Parrales. Sólo uno de los mendigos, un ciego, insiste en culpar al Pelele y es asesinado. Desde ese momento se comienza a sentir el clima de terror que impera en la obra, el cual emana de la siniestra presencia del dictador.
El presidente ordena la detención del general Canales, a quien quiere matar. Mientras tanto, el Pelele ha huido y en su fisga cae por un barranco y se quiebra una pierna; lo socorre Miguel Cara de Ángel, otro favorito del señor presidente, "bello y malo como Satán". Tocará a este nuevo personaje facilitar al general Canales la salida del país, misión que le encarga el propio dictador, pues sus verdaderas intenciones son preparar una emboscada para asesinar al general' aplicándole la "ley fuga". Sin embargo, Miguel ignora esa parte del plan, ya que solamente se le utiliza como instrumento de la conjura.
Cara de Ángel comunica a Canales las órdenes recibidas; al mismo tiempo, aprovecha las circunstancias para raptar a Camila, hija del general. Con esa finalidad pide ayuda a Lucio Vásquez, miembro de la policía secreta, y a su amiga la Mazacuata, dueña de una taberna.
Mientras tanto, Vásquez encuentra al Pelele en El Portal del Señor y lo acribilla a balazos; el titiretero Benjamín escenifica la muerte del Pelele y los niños ríen, y Genaro Rodas, amigo de Vásquez, comenta con su esposa los planes para el rapto de la joven.
Cara de Ángel advierte las intenciones del señor presidente de asesinar a Canales, y engaña a la policía. Tanto la fuga del general como el rapto de Camila tienen éxito; aquél pasa la frontera y esconden a la muchacha en la fonda de la Mazacuata, donde está la cuida.
Fedina, la esposa de Rodas, corre a avisar al general Canales, pero la policía la captura. Su hijo muere de hambre en sus brazos y el auditor de guerra, luego de apresar a Genaro Rodas y a Lucio Vásquez, la vende a un prostíbulo. Fedina enloquece. El ambiente de inseguridad y terror sigue su marcha y se extiende cada vez más.
Miguel se desespera porque ya se ha enamorado de Camila. Buscando lugar donde alojar a su amada, pues en la fonda ella se enfermó de pulmonía y los tíos de la joven se niegan a recibirla para no enemistarse con el señor presidente. Por otra parte, se condena a muerte a Abel Carvajal, el otro inculpado, y lo fusilan. Su esposa intenta infructuosamente recuperar el cadáver, pero nadie se atreve a apoyarla. Cara de Ángel, con la esperanza de salvar a Camila de la muerte, se casa con ella. El señor presidente lo recrimina por no haberlo consultado pero, borracho, termina felicitándolo y más tarde apadrina la boda.
Camila se repone milagrosamente y disfruta del amor de Miguel. Sin embargo, su dicha se ensombrece cuando se entera de que su padre murió al saber de su boda con el favorito del sanguinario dictador, y el movimiento revolucionario, organizado por Canales desde la frontera para derrocar al presidente, se diluye al quedar sin líder.
Cara de Ángel, el "hombre sin entrañas", ahora transformado interiormente gracias al amor de Camila, recibe el encargo de viajar a Washington, pero presiente una celada por parte del tirano. En efecto, a su llegada al puerto lo espera el mayor Farfán, quien  lo golpea y lo despoja de sus documentos, que entrega a un impostor.
En la cárcel, Miguel envejece rápidamente, sobreviviendo con la esperanza de volver a ver a Camila. Ella ha dado a luz un hijo y se marcha al campo, desesperada por la falta de noticias sobre el paradero de su esposo. Un espía del presidente hace creer a Miguel que Camila es ahora la amante preferida del tirano. Él no puede soportarlo y muere al instante. Con este trágico final se cierra la obra.
Uno de los temas relevantes en esta novela publicada en México en 1946 es el amor, en contraste con la perversidad manifiesta del "señor presidente", quien tiene sometido a su país al yugo de una infame dictadura política. En esta forma, Miguel Ángel Asturias logra comunicar al lector con notable eficacia la sensación de impotencia contra la tiranía que domina a los personajes, a través de una técnica narrativa fragmentaria, imagen del caos propiciado por las maquinaciones del señor presidente.
Asimismo, la incorporación de los mitos indígenas resulta muy acertada, pues contribuyen a acrecentar el simbolismo de la narración y la enriquecen con una perspectiva americana. La maestría demostrada por el autor en la creación de los escenarios, así como el ambiente de pánico imperante y de los personajes, hace que esta novela sea considerada un modelo dentro de su género, y una de las obras fundamentales de la literatura latinoamericana contemporánea.

EL PERIQUILLO SARNIENTO

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Autor: José Joaquín Fernández de Lizardi, periodista, narrador y dramaturgo, conocido también por el seudónimo de El Pensador Mexicano; 1776-1827.
Otras obras: Noches tristes y día alegre, La Quijotita y su prima, Don Catrín de la Fachenda (novelas); varias obras de teatro; dos libros de poemas y numerosos artículos periodísticos de diversa índole.
Género y corriente: Novela costumbrista picaresca.
Estructura: Está dividida en 52 capítulos.
Sinopsis: Pedro Sarmiento, el singular personaje al que llaman Periquillo, nos cuenta en primera persona las diversas aventuras en las que va pasando de amo en amo y de un oficio a otro, esta situación que desarrolla la obra es característica del género picaresco. Así comienza relatándonos su niñez, donde aparecen sus padres, sus primeras experiencias en escuelas y con maestros; luego, sus cursos universitarios de filosofía en el antiguo colegio de San Ildefonso y sus comentarios sobre la vida estudiantil.
En busca de una profesión que exigiese el menor esfuerzo posible, Periquillo comienza a estudiar teología para llegar a clérigo, pero influido por malas compañías (un joven llamado Martín Pelayo, mujeriego y jugador, quien "ya estaba tonsurado y vestía los hábitos clericales") abandona los estudios. Por temor a que su padre lo ponga a aprender un oficio, ingresa al convento de San Diego, de lo cual se arrepiente el mismo día.
Muere el padre de Periquillo, y esto es un excelente pretexto para abandonar el convento de inmediato. Dilapidada su exigua herencia y, muerta su madre, Periquillo se encuentra solo, pobre, y desamparado.
Luego de haberse dedicado al juego, pasa una temporada en el hospital; intenta un robo y es puesto en prisión. Más tarde, Periquillo emprende diferentes aventuras en las cuales entra al servicio de una pintoresca serie de amos: un escribano, viejo y taimado —con cuya amante Periquillo luego se entiende—, un barbero, un boticario, un médico charlatán —el doctor Purgante, a quien más tarde roba—, un subdelegado vicioso, un coronel, un chino —que antes de morir lo nombra su heredero—, con los cuales vive numerosas peripecias, a cual más de increíble y truculenta. Mientras tanto, ya anda Periquillo en sus segundas nupcias.
Finalmente, después de vivir tantas peripecias, asentado y maduro, con fortuna, mujer e hijos, se arrepiente de su mala conducta, se pone a trabajar como hombre honrado, y muere convertido en respetable ciudadano.
En esta novela, primera del género escrita en Latinoamérica y publicada en 1816, su autor, Fernández de Lizardi llama la atención sobre los males y lacras de la sociedad mexicana en su época. La intención es educar al pueblo, señalarle sus errores para así reformar y mejorar la sociedad.
Asimismo, la obra El Periquillo Sarniento presenta un cuadro muy completo de la vida colonial, dentro de la tradición picaresca —su tono burlón e irónico comienza desde el título, pues del nombre Pedro deriva Perico y de éste el hipocorístico Periquillo—, a través de un especial personaje que da unidad al relato: un muchacho educado erróneamente, heredero de las ínfulas aristocráticas de su madre, y quien, cuando se descarría, es fácil presa de todas las miserias sociales presentadas en la obra.
La tendencia neoclásica exige de las novelas el cumplimiento de una función didáctica; de ahí, los largos fragmentos moralizantes en El Periquillo. No obstante, se impone el estilo de Fernández de Lizardi en la mayoría de los pasajes y el resultado final es una novela sumamente entretenida.

EL ZARCO

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Autor: Ignacio Manuel Altamirano, periodista, narrador y poeta; 1834-1893.
Otras obras: Clemencia, La Navidad en las montañas, Antonio, Beatriz y Menea (novelas, las dos últimas inconclusas); Rimas (poesía); Cuentos de invierno (narración corta); artículos críticos, etcétera.
Género y corriente: Novela romántica costumbrista.
Estructura: Está dividida en 25 capítulos.
Sinopsis: Una joven de buena familia, Manuela, varias veces ha rechazado las proposiciones matrimoniales de Nicolás, el herrero del pueblo, hombre de origen indígena, muy trabajador y estimado, quien le ofrece cierta holgura económica; pero ella estaba enamorada del color azul claro de los ojos del Zarco, famoso bandolero, salteador de caminos, ladrón y asesino, que por aquel entonces aterrorizaba al país con sus crímenes. La joven huye con el bandolero.
En el amor de Manuela hay una rara mezcla de deslumbramiento, codicia y vanidad, que actúan "como un punzante, pero sabroso filtro mágico". Pero el Zarco es un criminal amoral, un "plateado", como se les decía entonces, forajido de la peor especie, que roba y mata por inclinación natural, y se distingue por su intrepidez, crueldad e insaciable sed de riquezas. La joven pronto se desilusiona de él y se arrepiente de haberlo seguido.
Por otra parte, Nicolás, desengañado de Manuela, vuelca todo su amor en Pilar, la hermana adoptiva de aquélla, joven buena y virtuosa que siempre había amado en secreto al herrero, y proyectan casarse. Este amor hiere profundamente el orgullo y la vanidad de Manuela, a quien amargan los celos, el dolor y la tristeza.
El desenlace de la obra, comprimido en los dos últimos capítulos, resulta un tanto precipitado, efectista y confuso.
En una refriega, el Zarco y su temible banda se enfrentan con un grupo de hombres capitaneados por Nicolás; éste, de un sablazo a la cabeza, deja casi moribundo al bandido. El herrero lleva la noticia del suceso a las autoridades. Mientras, Manuela permanece llorando junto al cuerpo del Zarco, que aún respira. "Al regreso de Nicolás, llena de vergüenza se cubrió la cabeza con su rebozo y no fue reconocida por el valiente herrero."
Ya en poder de la justicia, el Zarco y Manuela son llevados a prisión. El bandido se restablece por completo y cuando, junto con otros "plateados", es conducido a una nueva cárcel, sus hombres emboscan a la tropa, la exterminan y liberan a los presos. El Zarco, ahora más sanguinario que nunca, continúa infundiendo terror y espanto a toda la comarca.
Mientras tanto, llega el día de la boda religiosa de Pilar y Nicolás. Tras la solemne ceremonia de la iglesia, la pareja parte rumbo al pueblo donde residirá. Por el camino se encuentran con Manuela, desencajada y temblorosa, quien se acerca desesperada al carruaje para pedirles perdón y les da la noticia de que en ese momento, y en su presencia, van a fusilar al Zarco, que ya está amarrado y con los ojos cubiertos con una venda.
Ejecutan al Zarco de cinco balazos y luego cuelgan su cadáver. Manuela, que momentos antes había dicho "prefiero morir contigo antes que ver a Pilar con su corona de azahares al lado de Nicolás", se lleva las manos al corazón, da un grito y cae muerta.
La acción de El Zarco transcurre entre los años 1861 y 1863, época social y políticamente turbulenta en México, muy propicia al surgimiento de bandidos como el Zarco.
Es una novela realista por la recreación de ambientes y paisajes, es psicológica en cuanto a su análisis sobre lo que pasa en las almas de los personajes, romántica por algunos detalles como la simetría y contrastes entre las parejas Pilar-Nicolás y Manuela-el Zarco, la presencia del búho agorero, etc.; pero, sobre todo, es notable por el arte narrativo del autor, la unidad de la trama, la agilidad y el interés de la acción. Su estilo es depurado y sencillo.

SANTA

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Autor: Federico Gamboa, diplomático, novelista y dramaturgo; 1864-1939.
Otras obras: Del natural, Apariencias, Suprema ley, Metamorfosis, Reconquista, La llaga, etc.(novelas); La última campaña, Divertirse, La venganza, de la gleba, A buena cuenta, Entre hermanos (teatro); Mi diario (autobiografía en cinco volúmenes); y varias traducciones.
Género y corriente: Novela naturalista.
Estructura: Está dividida en dos partes, cada una integrada por cinco capítulos.
Sinopsis: Santa, hermosa muchacha pueblerina de 19 años, huérfana de padre, "hija mimada de la anciana Agustina, ídolo de sus hermanos que la celan y vigilan, gala del pueblo, ambición de mozos y envidia de mozas", fue seducida y abandonada por un apuesto alférez de gendarmería. Tras el repudio de su madre y hermanos, que la echan de la casa, y "porque no sé trabajar [ ... ] y porque ya no quiero a nadie", Santa viaja a la capital donde encuentra refugio en el elegante prostíbulo de doña Elvira, la Gachupina. Allí también trabaja el ciego Hipólito, "de horribles ojos blanquizcos", pianista cuya música ameniza las noches del burdel. Santa e Hipólito simpatizan de inmediato.
En poco tiempo, la joven pueblerina se convierte en la cortesana de moda. Los hombres reclaman sus favores y ella se siente halagada. Mientras tanto, la amistad con Hipólito se hace cada vez más estrecha, a tal punto que el ciego se enamora perdidamente de la muchacha.
Un día surgen dos pretendientes de Santa, ambos ofrecen sacarla de su vida disipada y ponerle casa, son ellos el señor Rubio y el Jarameño, un afamado torero español.
Algunos sucesos se precipitan y Santa abandona el burdel marchándose con el Jarameño. La pareja se instala en una casa de huéspedes; pero aquel ensayo de vida honesta pronto aburre a Santa, quien cínicamente traiciona a su amante con un inquilino de la pensión. El diestro la sorprende e intenta matarla; no lo logra, pero la echa de su lado.
Santa vuelve a casa de doña Elvira, un tanto arrepentida de su infidelidad, y al día siguiente Hipólito le declara su amor, pero ella lo rechaza aunque con suavidad. Luego, decide irse a vivir con Rubio, sin embargo, sucede otra cosa: Santa se siente muy enferma a causa de ciertos dolores que hace tiempo la aquejan. Comienza a escupir sangre, la hospitalizan, y cuando la dan de alta —muy débil, flaca y pálida— otra vez abandona el burdel, ahora sí para vivir con Rubio. Muy pronto la cortesana se desilusiona de su nuevo amante, llegando a despreciarlo.
Los terribles dolores se acrecientan; para mitigarlos se vuelve alcohólica. Varias veces Rubio la encuentra borracha y finalmente la arroja a la calle.
Por el estado en que se encuentra, Santa ya no se anima a regresar al elegante prostíbulo de doña Elvira. Busca empleo en casas de similar categoría, la rechazan y rueda entonces de burdel en burdel, cada uno más miserable que el otro, al mismo tiempo que su enfermedad se agrava. Un día, desesperada, Santa manda llamara Hipólito, quien no sólo la traslada a su propia casa, sino que, con todo amor y devoción, le prodiga muchos cuidados y, a pesar de todo ello, la meretriz muere de cáncer. Hipólito, transido de dolor, a nadie informa de ello, y la lleva a enterrar al cementerio de Chimalistac, su pueblo natal, adonde ni un solo día falta para echarse de bruces y llorar sobre el sepulcro.
Merecido éxito y popularidad ha tenido esta novela de Federico Gamboa desde 1903 cuando fue publicada, ya que en ella se encierra una finalidad moralizante tanto en lo individual —Santa sigue un camino equivocado que sólo proporciona culpa y sufrimiento—, como de denuncia y repulsa frente al problema social de la prostitución que aún subsiste. Santa es pariente literaria de Naná y de Manón Lescaut, entre otras del mismo tema, hasta en el tratamiento naturalista de la realidad. El autor no desecha ningún detalle por descarnado que sea.
Algunos críticos le han señalado muchos defectos. Aun así, su estructura lineal y su estilo claro, cuidado, muy adecuado al tema, hacen de ella una novela de calidad.

jueves, enero 20, 2011

LOS ÁRBOLES MUEREN DE PIE

Autor: Alejando Casona, seudónimo del dramaturgo español Alejandro Rodríguez Álvarez; 1903-1965.
Otras obras: La sirena varada, Otra vez el diablo, Nuestra Natacha, Prohibido suicidarse en primavera; La dama del alba, La barca sin pescador, Corona de amor y muerte, etc. (teatro); Flor de leyendas (prosa), y guiones cinematográficos.
Género y corriente: Comedia.
Estructura: Está dividida en tres actos.
Sinopsis: El doctor Ariel ha fundado una institución altruista cuya misión consiste en proporcionar consuelo, ilusión y alegría a las personas desesperadas, carentes de dicha y de fe. A las oficinas de esta extraña organización acude un día el anciano señor Balboa en busca de auxilio. Él y su mujer criaron a un nieto huérfano, a quien consintieron demasiado; sin embargo, siendo apenas un muchacho, es ya un caso perdido: jugador, juerguista, agresivo y ladrón, que incluso roba a sus propios abuelos. Una noche, tras sorprenderlo forzando el cajón del escritorio, el abuelo "aun doliéndole en carne propia", lo echa de la casa. De esto hacía ya veinte años; nunca regresó. El muchacho se había embarcado como polizón en un carguero con destino a Canadá, donde se había vuelto contrabandista, estafador y mafioso, "un canalla profesional". La abuela, que lo adora, no sabe nada de ello. Y para mantenerle la ilusión, el señor Balboa le escribe periódicas cartas ficticias como si fueran del nieto, arrepentido ya, donde le cuenta la vida provechosa y feliz que está llevando. Según esto, tiene título de arquitecto, viajes, éxitos, fortuna; además, se ha casado con una muchacha encantadora.
Así pasa el tiempo hasta que un día la abuela recibe un cablegrama donde el verdadero nieto, en realidad un malhechor perseguido por la policía de varios países, le anuncia su regreso a bordo del Saturnia. Pero el barco naufraga y todos sus pasajeros perecen. La abuela ignora esta última noticia. El señor Balboa, para continuar la farsa y no destruir el sueño de su esposa, quiere entonces que esa institución le proporcione un falso nieto, "el nieto de las cartas hermosas, el de la alegría y de la fe".
Los encargados de realizar esa misión son el propio director de la oficina, quien se hará pasar por el nieto Mauricio, e Isabel, joven que ha estado a punto de suicidarse y ha sido salvada por aquella asociación filantrópica. Ambos formarán la pareja del nieto y su esposa. Llegado el momento de representar la farsa, preparada con extremo cuidado, ésta es tan perfecta que convencen a la abuela. Durante el desarrollo de la ficción, sin embargo, el falso Mauricio e Isabel se enamoran. De todos modos, la fingida visita toca a su fin y ambos se preparan a partir.
Ocurre entonces algo imprevisto. Aparece el verdadero nieto quien, para despistar a la policía, en vez de viajar en el Saturnía, lo hizo en otro barco, y llega exigiendo del abuelo una elevada suma de dinero, o de lo contrario armará un escándalo. Balboa se niega. El Mauricio fingido le ordena marcharse. Todo se realiza a espaldas de la abuela a quien desean ahorrar semejante decepción.
Durante dos días consecutivos, de nada valen negativas, amenazas y súplicas, pues aquel sinvergüenza se empeña en extorsionar al abuelo. Pero la abuela logra sagazmente descubrir toda la verdad y, decidida, se enfrenta a su nieto: "¿pero qué es lo que pretende insinuar? ¿Que ese muchacho alegre y feliz que está viviendo bajo mi techo no es mi nieto? ¿Que el mío, verdadero, la última gota de mi sangre, es este pobre canalla que está delante de mí? ¿Era eso lo que venías a decirme, Mauricio?" Y ante el cinismo del nieto, reprime su dolor y lo echa de la casa.
Luego le tocará fingir a ella frente al simulado nieto Mauricio e Isabel, quienes se han ganado su cariño, manifestándoles que aquel desconocido se ha marchado sin decirle nada. Y confiesa a su esposo su estado de ánimo: "Que no me vean caída. Muerta por dentro, pero de pie. Como un árbol."
El telón cae lentamente mientras la abuela dicta a Isabel, sentada a sus pies, la receta de su licor preferido y su pensamiento se pierde en una nueva ilusión: la esperanza de un hijo de sus nietos adoptivos, verdaderos para ella, pues han tenido la virtud de endulzar y dar sentido a sus últimos años.
Teatro idealista, en el cual se advierten los elementos dramáticos derivados del conflicto y del choque entre fantasía y realidad, donde la acción y los caracteres humanos de los personajes de Los árboles mueren de pie, como los de las restantes obras de Alejandro Casona, quedan subordinados al simbolismo del conjunto, al contenido o mensaje moralizador subyacente en la pieza.
Lo importante es el pensamiento que postula y desarrolla el dramaturgo: el intento de evasión hacia un mundo quimérico, ideal, la posibilidad de realizar todos los sueños, superar la realidad creando y creyendo en un mundo de ilusión que termina siendo verdadero. La técnica escénica empleada para representar y dar unidad a esa idea es excelente.

LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE

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Autor: Camilo José Cela, , novelista; n. 1916. Premio Nobel de literatura 1989.
Otras obras: Pabellón de reposo, Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tornes, Viaje a la Alcarria, La colmena, San Camilo, Mrs. Caldwell habla con su hijo, El solitario, Cuentos para, después del baño, etc.(novelas).
Género y corriente: Novela realista moderna.
Estructura: Está compuesta por una nota del transcriptor de las memorias, una carta de Pascual Duarte en 19 capítulos que contienen el relato de su vida, otra nota final del transcriptor, y dos cartas más.
Sinopsis: Pascual, campesino oriundo de un pueblo de la provincia de Badajoz, autor de varios crímenes, pocos meses antes de su ejecución escribe su biografía mientras en la cárcel espera la muerte.
Es un hombre de carácter elemental, impulsivo y violento, ha nacido en un ambiente de extrema pobreza y sordidez, lo que quizá determinó una existencia signada por la desgracia, obsesión que lo ha torturado toda la vida.
Su infancia transcurre entre golpes y palabras violentas, junto a un padre colérico, agresivo, autoritario y alcohólico, una madre repulsiva e ignorante, desamorada, borracha y de costumbres livianas, opuesta a que Pascual concurriese a la escuela, y la cálida presencia de su hermana Rosario, un poco enfermiza, voluntariosa aunque dulce y tierna: el único ser que comprende a Pascual, pero cuya precocidad facilita su perdición, pues termina prostituyéndose por influencia de Paco López el Estiran, quien vivirá a costa de ella. En Pascual nace entonces un odio violento y profundo contra aquél.
Mientras tanto, a los Duarte les nace otro hijo, Mario, especie de pequeño monstruo idiota que está impedido para hablar y caminar, que crece en medio del abandono, la burla y los maltratos de su propia madre y del amante de ella, don Rafael, de quien se sospecha que es hijo.
Mario viene al mundo el mismo día en que el padre de Pascual muere luego de una espantosa agonía causada por la mordedura de un perro rabioso. El niño, que se arrastra por el suelo como una culebra, emite ruidos guturales como una rata, está sucio y descuidado, come lo que le arrojan, y a los diez años muere ahogado en una tinaja de aceite. La madre no llora por el hijo muerto y Pascual comienza a odiarla desde ese entonces.
En el cementerio, luego del sepelio del niño, Pascual posee salvajemente a Lola, una muchacha del pueblo a quien desde hacia tiempo deseaba. Lola queda embarazada y él, ilusionado por el hijo que viene, se casa con ella. La felicidad parece acercarse a Pascual, pero al regreso del viaje de bodas, en una taberna hiere de tres navajazos a un parroquiano, y esa misma noche Lola aborta por haberse caído de la yegua que montaba. Pascual, enfurecido, apuñala al animal. Al año Lola queda embarazada nuevamente, y vuelven a Pascual la serenidad y la esperanza. Pero antes de cumplir un año, el niño muere.
Abatido por esta tragedia, las fricciones con Lola y con su madre se hacen frecuentes. Abandona el hogar y pasa dos años errando por Madrid y La Coruña. Finalmente la nostalgia, la debilidad y el cansancio lo desbordan. Cuando vuelve, se encuentra con que su mujer espera un hijo. Lola muere en forma extraña, pero antes le confiesa su infidelidad: el niño es del Estiran, el hombre que prostituyó a Rosario. Pascual busca a Paco López y cuando lo encuentra lo estrangula.
Por esta muerte, Pascual Duarte es enviado a la cárcel. Allí se le permite trabajar como zapatero, y vive ocupado y tranquilo.
Reducida la pena por buen comportamiento, a los tres años es puesto en libertad. Pero esto es negativo "...y me soltaron; me abrieron las puertas; me dejaron indefenso ante lo malo [...] Y creyendo que me hacían un favor, me hundieron para siempre".
Pascual vuelve a su casa en medio de la indiferencia de todos. Nadie lo espera. Su madre no se sorprende. Rosario sigue llevando su vida de prostitución. En su soledad, Pascual piensa con nostalgia en la cárcel.
Su hermana, sin embargo, siempre leal a él, le ha encontrado novia, Esperanza, una guapa muchacha que lo atrae y con quien congenia. Ilusionado de nuevo, termina casándose con ella.
Pero esta dicha dura poco en el ex presidiario. Su madre, "como un buitre", intenta entorpecer y envenenar esta nueva relación.
Desesperado por tantos sufrimientos, en Pascual surge la idea de eliminar el obstáculo que se opone a su felicidad. Piensa que aquella mujer ya no es su madre, sino el peor de sus enemigos, y a sangre fría, medita y prepara el crimen. Así, en la noche escogida, le atraviesa el cuello con un puñal. Después huye hacia el campo.
Reflexionando en la cárcel, mientras escribe, Pascual Duarte no se arrepiente de haber matado a su madre, no cree haber cometido un acto monstruoso y tampoco le importa, simplemente ha cumplido su destino.
Por otra parte, fue el único odio alimentado durante toda su vida, tanto, que logró integrarlo completamente a ese sino trágico que rigió siempre su existencia.
Inteligente en su estructura, compleja en el análisis de las motivaciones que impulsan a su protagonista, extensivo a toda naturaleza y condición humana, La familia de Pascual Duarte es una obra maestra en su género, tanto desde el punto de vista formal como de contenido.

BODAS DE SANGRE

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Autor: Federico García Lorca, poeta y dramaturgo; 1898-1936.
Otras obras: Romancero gitano, Poema del cante fondo; Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; Seis poemas gallegos, Poeta en Nueva York, etc.(poesía); Mariana Pineda, La, zapatera prodigiosa, Doña Rosita la soltera, Yerma, La casa de Bernarda Alba, etc.(teatro).
Género y corriente: Tragedia, generación del 27.
Estructura: Está dividida en tres actos y siete cuadros.
Sinopsis: Es la mañana de una boda. Leonardo es el primero en llegar a la casa de la novia y habla con ella, recordándole el pasado. Con este diálogo nos enteramos de que Leonardo y la joven se han amado antes, pero luego aquél se casó con otra mujer, prima de ella; sin embargo, en ambos ha quedado latente la primera pasión y él sigue asediándola con su deseo. La novia, llena de orgullo y despecho, ha aceptado un matrimonio que le significa liberación, pero no siente amor por el que será su esposo.
El ambiente está cargado de funestos presentimientos a través de los recuerdos de la madre, mujer fuerte, posesiva, inflexible, que abomina y maldice por igual navajas, pistolas, escopetas, cuchillos y azadas, porque ella, luego de haber perdido en riñas a su marido y a un hijo, se dedica por entero al vástago sobreviviente —el novio—, muchacho honrado y trabajador, único que cuida de la viña familiar.
Cuando los invitados están reunidos, todos parten para la iglesia del pueblo. Luego de la ceremonia nupcial y de regreso en la casa, la recién casada y su antiguo pretendiente huyen a caballo. El novio persigue a la pareja fugitiva.
Cae la noche. La luna, desde arriba, contempla la huida y la persecución. Se producen el encuentro y el duelo entre los dos hombres, en el que ambos mueren.
En el último acto, en casa de la madre, mientras la novia manifiesta con vehemencia su inevitable amor por Leonardo, pero también su inocencia y honradez, la madre del novio llora amargamente a su hijo.
Al final de la obra, entre el llanto de las vecinas, que cumplen igual función que el coro en la antigua tragedia griega, madre y novia recitan alternativamente estrofas llenas de dramatismo y gran belleza lírica, donde se duelen del destino de las mujeres, encadenadas a la violencia que preside la vida de los hombres, en constante espera angustiosa de la muerte que, en cualquier momento y en un instante, los abate.
“( ... )
con un cuchillo,
con un cuchillito
que apenas cabe en la mano, pero que penetra fino
por las carnes asombradas,
y que se para en el sitio
donde tiembla enmarañada
la oscura raíz del grito."
He aquí la esencia de este drama: la muerte por riñas y querellas de orgullo ofendido, que arrebata esposos o hijos a las mujeres, segándolos en plena vida y dejándolas en una eterna soledad.
Para la construcción de esta tragedia, García Lorca combinó las eternas fuerzas elementales que rigen la condición humana: amor, pasión, odio, honor, venganza, muerte. El resultado es un drama total. El lenguaje que emplea el autor es sumamente poético porque es el suyo un teatro lírico, donde abundan elementos simbólicos y estetizantes, como la luna y la mendiga, comparaciones e imágenes que materializan y ahondan el dramatismo, así como sentimientos vitales, instintivos, que sustentan la esencia de sus personajes.

AÑOS Y LEGUAS

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Autor: Gabriel Miró, novelista; 1879-1930.
Otras obras: La novela de mi amigo, Las cerezas del cementerio, El abuelo del rey, El libro de Sigüenza, Nuestro padre san Daniel, Niño y grande, El obispo leproso, Figuras de la Pasión del Señor (novelas).
Género y corriente: Prosa estética.
Estructura: Está integrada por 17 artículos o estampas (algunas con divisiones interiores).
Sinopsis: Recién llegado a la región, Sigüenza, especie de proyección poética o doble literario del propio autor, viajero que al cabo de veinte años vuelve a contemplar con nuevos ojos un paisaje que le era familiar, y cuya sensibilidad se pone de manifiesto tanto en las descripciones, como en los pensamientos y evocaciones que la contemplación de ese panorama suscita en él, compra una finca y se instala en ella. "Porches viejos donde colgar las frutas; la era delante de la solana; un fondo de álamos en un sendero que se va alejando y cerrando, pequeñito y azul; un pueblo cerca, con su calvario de escalones de cipreses [ ... ] Sigüenza, trocado en agricultor, viste ropas de pana que crujen. Asiste a los oficios de la parroquia. Madruga el Viernes Santo para subir al vía crucis; de hornacina en hornacina, un ruido bronco de rodillas de lugareños de luto, que se postran y se levantan rezando; y él se vuelve, complaciéndose en sus frutales, todos de escarcha de flor pascual [ ... ] Pasa las primaveras aquí; los veranos, en la masía de la quebrada, y los inviernos... los inviernos en la Marina, ¡Porque precisamente en la Marina acaba de ofrecerse a sus ojos un bandín, con sus mirtos y romeros esquilados; un laurel casi negro; eucaliptos que sueltan la piel de sus troncos y su hojarasca dura, de pasta de olor; una palmera estampada en la gloria del mar y de nubes de ángeles. Mañanas de Navidad; luna grande, desnuda, del mes de enero, en la soledad de las aguas. Huerto luminoso y caliente."
De esta manera, Sigüenza recorre campos, montes, arboledas, aldeas y caminos, "pueblos, marías, climas agrarios", y los recuerdos y experiencias vividas veinte años atrás le asaltan en esas poéticas, andanzas, Aparecen entonces Pueblo, Parral, Perfección, Sábado de luna, Caminos y lugares, La tarde, bellísimas descripciones, de una diafanidad y frescura sin par; historias, hechos y personajes singulares en Tocan a muerto, Doña Elisa y la eternidad, El señor vicario y Manihuel, Huerto de cruces, Una familia de luto, Agustina y Tabalet; nostálgicas reflexiones y ,comentarios al calor de los recuerdos surgen en Grandes señores, Agua de pueblo, El lugar hallado, Imágenes de Aitana.
El contenido de esta obra, de cariz autobiográfico, se refiere exclusivamente exclusivamente a una zona geográfica de España, la región costera de Alicante, y tiene como eje emocional Polop de la Marina, el pueblo donde Miró escribió la mayor parte de sus páginas, La unidad del conjunto de artículos o estampas, que forman el libro está dada por el soñador Sigüenza.
La obra no tiene trama novelesca, sólo episodios sencillos unidos por el hilo de los recuerdos del protagonista. Pero es tal el arte de Gabriel Miró para plasmar la pureza del paisaje alicantino, sus olores y perfumes, los sonidos lugareños, los colores y silencios, la belleza del, mar y la soledad, que su lectura constituye un deleite.