jueves, mayo 06, 2010
EL DERRUMBE DE LA CASA DE USHER
CUENTOS DE LA ALHAMBRA
Autor: Washington Irving, novelista y cuentista; 17831859.
Otras obras: Relatos de un viajero, Rip van Winkle, La casa de Bracebridge, La conquista de Granada, Leyendas de España, Oliver Go1dsmit4 entre otras; El libro de los bocetos (cuentos).
Género y corriente: Narrativa romántica fantástica.
Estructura: Colección de cuentos reunidos en forma novelada.
Sinopsis: La mayoría de estos célebres cuentos —según declara el propio autor— los escribió en la Alhambra durante un viaje que hizo por España en 1829 y duró tres años. En esencia, son leyendas que surgen y se ambientan en tierra española, durante los últimos años del dominio morisco en la península, las cuales Irving recoge; en ellas combina su aguda observación de la realidad con una gran riqueza imaginativa, aunque procurando siempre "conservar el color y la verosimilitud local".
En dichos relatos el autor despliega su mejor talento literario: el nigromante árabe que, despechado porque el rey le niega una hermosísima joven en pago de sus servicios al haber destruido los ejércitos enemigos con sus artes mágicas; huye con ella a la montaña ("La leyenda del astrólogo árabe"); tres princesas moriscas son encerradas por su padre en una torre para evitar que se enamoren y decidan abandonarlo; pero, pese a ello, conocen a tres caballeros cristianos prisioneros, dos de ellas se dejan raptar, pero la otra no se anima y muere desesperada ("La torre de las infantas"); el joven príncipe árabe, también es encerrado en una torre a causa de los celos paternos y confiado a un astrólogo, ayudado por una paloma se enamora de una princesa cristiana y se casa con ella luego de una fuga llena de sobresaltos y de terribles combates ("El peregrino de amor"). También hay otros cuentos no menos interesantes: "La leyenda del legado del Moro" trata de un fabuloso tesoro encontrado por un pobre aguador siguiendo las indicaciones de un pergamino que le hereda un moro desconocido; "La leyenda de la Rosa de la Alhambra" nos cuenta la historia de una doncella que, gracias a un laúd mágico que encuentra y con el cual cura a Felipe V de su melancolía, logra casarse con el paje del rey, a quien ama; etcétera.
Típicamente románticos, estos relatos destacan por su estilo elegante y recargado, mediante el cual el autor recrea lo legendario y fantástico de su origen. Por su fascinante y delicado humor y por su poderosa y rica fantasía imaginativa, Irving es un autor pocas veces superado en su género.
domingo, mayo 02, 2010
NANÁ
Autor: Émile-Edouard-Charles-Antoine Zola, novelista; 1840-1902.
Otras obras: Teresa Raquin,- el ciclo de LosRougon-Macquart, al que pertenecen La fortuna de los Rougo, La ralea, El vientre de París, La conquista de Plassans, Su excelencia Augusto Rougon, La taberna, Comida corriente, La alegría de vivir, Germinal, La tierra, El doctor Pascar etcétera.
Género y corriente: Novela naturalista.
Estructura: Está integrada por 14 capítulos.
Sinopsis: Hija de Coupeau y Gervasia Macquart - protagonistas de La Taberna—, Naná, prostituida desde niña, es presentada por el autor cuando pasa de una mísera vida galante a la conquista de París como la mujer de moda, título que conquista a raíz de su debut en La rubia Venus, en el teatro Variedades.
Al día siguiente de su exitosa representación —debida a su belleza, juventud y desvergüenza, más que a méritos artísticos—, Naná decide confiar el cuidado de su hijo Luisito, de padre desconocido, a su tía, la señora Lerat. Entre otras numerosas visitas, acepta recibir la del conde Muffat de Benville, el suegro de éste, el marqués de Chouard, y la del joven Jorge Hugon, de 17 años.
En el animado cuadro de la vida galante de la alta sociedad y de las intrigas y enredos entre bastidores que constituyen la ambientación de la novela, Zola hace desfilar una variedad de personajes muy interesantes, como el conde Xavier de Vandeuvres, el banquero Steiner, el periodista. Fauchery, la señora Maloir, Labordette, Lucy Stewart, Rosa Mignon, la Satin, la doncella Zoe, el cómico Fontan... Steiner ha sucumbido a los encantos de Naná y le compra la quinta La Mignotte; ahí ella, sin embargo, además de recibirlo a él, agasaja también a su constante adorador, el pequeño Jorge o Zizi, como ella le llama, a quien se entrega alegremente.
También consigue que el rígido y honorable conde Muffat caiga bajo su seducción, y durante algún tiempo es su amante, sin perjuicio de complacer a otros pretendientes.
Más adelante y durante una corta temporada, encuentra interesante y divertido hacer vida de mujer honrada con el cómico Fontan; le jura fidelidad, deja el teatro y pasa por toda clase de bajezas y humillaciones al verse en la miseria, hasta el punto de ejercer la prostitución callejera en compañía de la Satin, con la que tiene relaciones lesbianas. Finalmente vuelve al teatro y con el conde Muffat, y durante algún tiempo lleva una vida distinguida.
El pequeño Jorge, que se ha aficionado a ella, no quiere abandonarla, y la señora Hugon, madre del joven, envía a su otro hijo, Felipe, a casa de Naná para tratar de convencerla de dejar libre a Jorge; pero el mediador resulta conquistado también, y cuando el primero de los jóvenes se entera de ello, atormentado por los celos y por el rechazo, intenta matarse frente a la alcoba de Naná.
El conde Muffat, se arruina poco a poco y pasa por toda clase de vejaciones y desdenes para que Naná no lo eche de su casa, al punto en que se ve obligado a renunciar a su alto cargo por la vida escandalosa y censurable que lleva; por fin, desesperado y moralmente deshecho, luego de sorprender un día a su suegro, el marqués de Chouard, junto con Naná, desaparece.
El banquero Steiner, Vandeuvres y La Faloise, también son arruinados por la temible Naná, y hasta Felipe Hugon, cuyo sueldo de militar no le permite lujos, roba para ella y va a la cárcel, de la que sale deshonrado, a tiempo apenas para velar el cadáver de su hermano Jorge, quien ha muerto a consecuencia de una herida.
Naná vende todas sus pertenencias y se marcha sin decir a dónde.
Después de consumar su obra de ruina, muerte y podredumbre social, Naná desaparece por un tiempo en el que nadie sabe de ella.
Regresa a París enferma de viruelas y se aloja en un hotel en el que agoniza durante tres días; finalmente muere sin que nadie se dé cuenta hasta que el cadáver empieza a infectar el cuarto; su rostro antes tan bello ahora es un horror, lleno de pústulas, costras, y agujeros; de la otrora peligrosa hermosura de Naná solo queda un montón de carne putrefacta esparcida sobre la almohada.
Con un estilo concreto, crudo y descarnado, propio del realismo y de la escuela naturalista, de la que Zola fue el máximo exponente, se narra la historia sin perdonar ni ocultar nada, aunque al desnudar el alma de sus personajes sólo encontrarnos lodo y miseria.
A Zola le interesa la verdad de la vida, y a ésta ha amoldado su visión de la existencia y su estilo llano y sin pudor, cruel y despiadado, que persigue siempre un fin moralista.
BEL-AMI
Autor: Guy de Maupassant, cuentista y novelista; 1850- 1893.
Otras obras: Una vida, Monte-Oriol, Pedro y Juan, Fuerte como la muerte, Nuestro corazón. (Novela) y muchos volúmenes de cuentos como Bola de sebo, La pensión Tellier, La señorita Fifí, etcétera.
Género y corriente: Novela realista naturalista.
Estructura: Dividida en dos partes y 18 capítulos.
Sinopsis: El sobrenombre del protagonista, que también es el título de la novela, le es impuesto por algunas.de sus amigas que distinguen a Jorge Duroy como el tipo representativo del guapo o chulo —vividor y mantenido— que ha acumulado riquezas viviendo a costa de las mujeres que lo han amado.
Hijo de unos taberneros de pueblo, llega a París sin un centavo después de cumplir con su servicio militar en África.
Protegido por su antiguo compañero Forestier, escribe unas crónicas y logra entrar como reportero auxiliar en La vida francesa, periódico propiedad del judío Walter, en el que su amigo Forestier ha llegado a jefe merced a la ayuda de su esposa Magdalena, mujer inteligente y bella que escribe por él.
Jorge Duroy se hace amante de Clotilde de Marelle, la cual, en el transcurso de la obra y a través de todas las vicisitudes, siempre le demuestra su amor ayudándolo incluso pecuniariamente.
Muerto, Forestier, Jorge se casa con Magdalena a pesar de la dudosa conducta de ella, especialmente en lo que concierne a su amistad con el conocido conde de Vaudrec.
Magdalena "protege" a su nuevo marido de la misma manera que hacía con el anterior, y "colabora" con él en la obtención de noticias políticas y redacción de artículos periodísticos.
Con tan eficaz ayuda, Duroy pronto ocupa el puesto que su amigo desempeñaba en el periódico y, entre otros actos de desaprensión, tiene el cinismo de compartir con su mujer la cuantiosa herencia que deja a ésta el conde de Vaudrec.
El aprovechado periodista tiene también amores con la otoñal esposa del director del periódico, el señor Walter, pero pronto se hastía de ella, pues le resulta empalagosa; sin embargo, carente de escrúpulos, el vividor no vacila en aceptarle el dinero ganado gracias a un secreto político que emplea para beneficiarse de una maniobra bursátil.
Como remate de su osadía y de su fortuna con las mujeres, Bel-Ami corteja también a Susana Walter, hija del opulento director del periódico y de su anterior amante.-
Poco después, al sorprender a Magdalena en flagrante adulterio, se divorcia y se casa con la joven millonaria.
En esta novela, amena y realista, viven también otros personajes admirablemente delineados.
Maupassant considera que el valor fundamental de la literatura no es sólo la expresión de sentimientos y de ideas, sino también la búsqueda artística de la verdad en la realidad ambiental, de ahí su estilo sobrio y fuerte mediante el cual, sin pasión, describe con minuciosidad la vida social e íntima de sus contemporáneos, con sus problemas y luchas interiores.
Sin sostener principios estéticos ni morales, el autor, —considerado el último naturalista—, se preciaba de no emplear la imaginación en sus obras y por el contrario realizarlas describiendo sólo lo que había observado.
LA METAMORFOSIS
Autor: Franz Kafka, novelista, cuentista y ensayista nacido en Praga; 1883-1924.
Otras obras: Contemplación (ensayo); El médico rural, Un artista del hambre (cuento); América, El proceso, La muralla china, El castillo, (novelas póstumas), etcétera.
Género y corriente: Novela fantástica.
Estructura: No presenta divisiones.
Sinopsis: Dos ideas principales y casi obsesivas se destacan en este extraño y alucinante relató: el problema de la autoridad —de la jerarquía paterna en particular— y la tremenda soledad e incomuni¬cación que suele afectar las relaciones entre los seres humanos, principalmente dentro de la familia.
Es importante señalar en esta obra la admirable originalidad con la que el autor creó el argumento, así como el ambiente fantástico en que se desarrolla el relato.
Gregorio Samsa, un viajante de comercio, se despierta una mañana convertido en un insecto. No puede explicarse cómo ha ocurrido aquello, pero está seguro de no estar soñando. Trata de seguir durmien¬do sin lograrlo, entonces se pone a divagar sobre lo cansada que es su profesión, la molestia de levantarse en las madrugadas y, además, su responsabilidad en el hogar. De nuevo intenta levantarse; el tren sale a las cinco; él no puede ni quiere aceptar su nueva condición.
De pronto, su madre llama a la puerta del cuarto para decirle la hora, pues ya es tarde y debe marcharse de viaje; el padre se impacienta, la hermana se inquieta. También llega un empleado importante para averiguar el porqué de la tardanza de Gregorio.
Éste, mientras tanto, tiene la puerta cerrada con llave. Como no responde ni abre, todos se impacientan; la hermana comienza a sollozar. Adentro, Gregorio yace sobre la alfombra, grita algo y de su garganta surge una voz animal, se aproxima a un baúl e intenta enderezarse para abrir la puerta y dejarse ver. La madre, ya preocupada y llorando, manda buscar a un médico con la hermana; el padre, exasperado, ordena a la criada ir por un cerrajero.
Gregorio-insecto aparece medio desfallecido y sangrante. El empleado principal retrocede asqueado; la madre se desmaya; el padre lo amenaza con el puño y luego llora con desesperación.
Este ambiente tenso, impresionante y fantástico, domina durante todo el relato. Se destacan la hostilidad del padre, que lo golpea con un bastón, y la solicitud de la hermana que al principio es la única que se preocupa por llevarle comida y después le manifiesta abiertamente su desagrado de verlo en ese estado. Lleno de temor y vergüenza, Gregorio va cayendo en la humillación y la animalidad, aumentando cada vez más su terrible incomunicación y soledad.
Un día le vacían el cuarto donde está encerrado, le quitan "todo cuanto él amaba"; cuando intenta defenderse, la hermana le grita y lo amenaza con el puño; más tarde, el padre lo hiere y tarda más de un mes en curarse. Gregorio se margina; la familia se desentiende de él y la criada se encarga de cuidarlo, sólo ella no le tiene repulsión. Gregorio yace amargado e inmóvil debajo de un sofá. Ya casi no come. Está sucio y cubierto de polvo.
Cansados de aquel monstruo, en cierta ocasión la hermana pronuncia la terrible sentencia: "Debemos librarnos de él". Gregorio la oye. Dolido y debilitado se arrastra hasta su habitación y finalmente muere, pero antes piensa con emoción y cariño en todos los suyos. Cuando a la mañana siguiente la sirvienta descubre el cadáver, lo barre con la escoba. Nadie de la familia se conmueve demasiado, y dedican aquel día al descanso y a paseos, conversando y haciendo planes para el futuro. La vida sigue su curso normal y cotidiano. Gregorio ya ha sido olvidado.
El mundo de La metamorfosis posee una ambientación propia, de gran originalidad, terrible; en ella se realiza una lucha dolorosa y sin esperanza, atestiguada por un escritor inteligente y sensible.
En esencia, llevando la interpretación de este relato a un nivel más profundo, el conflicto radica en la lucha de la existencia humana contra un mundo caótico gobernado a base de propósitos desconocidos para el hombre. Esto genera un sentimiento de desolación, expresado por el autor mediante una prosa clara y simple, sin rebuscamientos formales ni técnicos, con un estilo lento y prolijo, propio de los escritores de este género.
EL JUDÍO SUSS
Autor: Lion Feuchtwanger, novelista, ensayista y dramaturgo; 1884-l958.
Otras obras: La judía, Los hermanos Oppenheinz, Éxito, Exilio, Vendrá el día, y varias. Biografías noveladas y obras de teatro.
Género y corriente: Novela expresionista.
Estructura. Está integrada por cinco libros: Los príncipes, El pueblo, Los judíos, El duque y El otro.
Sinopsis: El, protagonista de esta novela es el rico y prominente banquero judío Reb Joseph Süss-Oppenheimer, personaje histórico que vivió en los primeros decenios del siglo XVIII, y fue consejero de finanzas y protegido del duque Karl-Alexander de Wúrtteinberg. Como se había ganado muchos enemigos con su política fiscal, a la muerte de su protector fue procesado por traición y condenado a morir en la horca.
En la obra, el duque es de temperamento alegre y valiente, libertino y violento, y es Súss quien dirige la vida económica del país, impone onerosos impuestos y viola sistemáticamente las leyes. Desde luego, defiende los intereses de su amo, pero tampoco olvida los propios.
Süss ama el lujo, la riqueza y las mujeres, y para hacerse cada vez más necesario, favorece los amoríos del duque, quien con su complicidad logra seducir a Magdalena, la hija de un prelado. Éste, para vengarse de Süss, hace entrar al duque en la casa donde vive en retiro Noemí, la hija del judío. La joven, resistiéndose a los deseos del duque, se mata. Süss, trastornado por la pérdida de su hija predilecta, se dedica entonces a fraguar la ruina de su señor: lo convence para dar un golpe de estado, instaura un poder absolutista y luego lo denuncia a los miembros del parlamento.
El duque muere cuando se entera de la acusación, y con este castigo podría parecer que Süss logra sus propósitos. Entonces se produce en él un cambio sustancia: la venganza pierde su valor y sólo en la expiación le será posible encontrar la paz. Para salvar a sus cómplices, asume él toda la culpa, se denuncia y sufre un proceso largo y terrible en el que se desahogan todos los odios y rencores acumulados durante muchos años. Podría salvarse renunciando a su religión, renegando de sus padres, y atribuyéndose el merito de haber puesto al descubierto los planes del duque. Pero Süss no quiere valerse de ninguno de estos argumentos y, para salvar su alma, acepta serenamente la muerte.
Ubicada en el expresionismo, la novela presenta y reconstruye con riqueza un amplio cuadro de la época: vida, costumbres, clases sociales y despotismo de la corte alemana. No está excluida la fantasía, sin embargo, el autor subordina La verdad de los hechos históricos a una misteriosa fatalidad, la cual determina todos los acontecimientos que se desarrollan en la novela.
RAZA DE BRONCE
Autor: Alcides Arguedas, narrador, ensayista, historia¬dor, periodista y polítíco; 1879-1946.
Otras obras: Piragua, Wata Wara, Vida criolla, etc. (novelas); Pueblo enfermo, Historia general de Bolivia, La danza de las sombras: I. Literatura y viajes. II. Polí¬tica y la guerra del Chaco, etcétera (ensayos).
Género y corriente: Novela indigenista.
Estructura: Está integrada por 15 capítulos.
Sinopsis: A orillas del lago Titicaca dos jóvenes aymaras, de la hacienda de los Pantoja, se comprometen en matrimonio. Ella, Wata Wara, es una linda pastora; él es pescador y se llama Agiali. El prometido informa a su novia que debe emprender un largo viaje rumbo al valle, con el fin de comprar semillas para la hacienda del patrón y vender sus propios productos. Agiali y sus compañeros no desconocen los peligros del camino; de hecho, saben que la encomien¬da del patrón representa un castigo.
Al amanecer del día siguiente, los viajeros inician su marcha rumbo al valle. Entre burros y mulas llevan doce bestias. Al poco tiempo, el paisaje comienza a cambiar, les salen al encuentro otros follajes, otra naturaleza, nuevos frutos que les despiertan gula y codicia.
Así, el camino se les ofrece como un regalo para deleite de sus sentidos. "Enjambres de aves de brillante y encendido plumaje picoteaban, entre silbos y trinos, la cosecha de los árboles. El aire era tibio, a pesar de que el sol no doraba aún la playa, y en el alfoz de los cerros crecían enormes algarrobos de tronco atormentado." Pero la natura¬leza es inclemente con los hombres; un día, Manuno, el infortunado compañero de Agiali, perece al querer salvar la vida de su asno. Las impetuosas olas del río lo arrastran entre lodo, agua y piedras.
Los aymaras, fatigados, enfermos, con sus bestias inservibles, regresan al altiplano, a su yermo natal, también de espléndidos paisajes. Al llegar, Agiali se entera de cómo, durante su ausencia, Wata Wara fue violada por Troche, el mayordomo. Sin embargo, la toma por esposa luego de que ella aborta el fruto del abuso.
Choquehuanka, de quien apenas teníamos noticias en la primera mitad de la historia, cobra ahora gran importancia. Es consejero, astrónomo, curandero, adivino y algunos lo tildan de hechicero. Agudo y perspicaz, de mirada escrutadora y penetrante, Choque¬huanka sabe lo que pasa en el corazón de los hombres. Posee la sabiduría y prudencia para contener la indignación de los aymaras por los ultrajes que les infligen los poderosos. Además, la inclemencia de la naturaleza con sequías y tormentas agudiza el hambre, la muerte, la desesperación. Todo contribuye a grabar en los indios un fatalismo secular. "Nuestro destino es sufrir", dice uno de ellos. Para colmo, quienes alguna vez fueron sus hermanos de raza, son ahora serviles instrumentos de los blancos. El clero también es responsable y con¬tribuye a la expoliación; sabe aprovecharse de las circunstancias y sus miembros llevan una vida holgada.
Un día, Pantoja y sus amigos sorprenden a la joven esposa de Agiali y, para gozarla entre todos, la llevan hasta una cueva donde, según los indios, vive el diablo. Ella, ágil y robusta, se defiende con uñas, dientes y pies. Pero, poco después Pantoja y sus amigos salen de la cueva limpiándose la sangre de cuerpos y ropas. Habían matado a Wata Wara.
Cuando Agiali encuentra el cadáver de su esposa, regresa deses¬perado a casa de Choquehuanka y le cuenta lo sucedido. El viejo indio convoca a su gente. La muchedumbre indígena que vive y traba¬ja en la hacienda, antes resignada, sufrida, vencida, esa "raza de bronce" por el color de su piel y por su temple endurecido con tanto resistir, ahora se rebela y subleva. El estallido de la rebelión es aterrador. Los indios destruyen, incendian, matan. No importan las consecuencias ni lo que venga después.
La acción se reparte entre el valle y el altiplano, con excelentes descripciones de paisajes que enmarcan leyendas, supersticiones, costumbres y sufrimientos ancestrales.
Con un trasfondo de evidente denuncia social, Raza de bronce es una de las primeras novelas latinoamericanas que desarrolla el tema de la vida miserable de los indígenas del altiplano de Bolivia.
Fue publicada en 1919.
LOS SERTONES
Autor: Euclides da Cunha, escritor y político; 1866-1909. Otras obras: Perú versus Bolivia, Contrastes y con¬frontaciones, Al margen de la historia (ensayos).
Género y corriente: Novela histórica.
Estructura: Está dividido en tres partes: La tierra, estudio biogeográfico de la región de los sertones, desde la perspectiva científica y casi mecanicista de las ideas dominantes en el siglo pasado. La segunda parte, El hombre, costumbres del habitante de los sertones —seminómada, rebelde y supersticioso--mostrando las complejidades del problema étnico del sertanero, en quien se cruzan y funden blancos, negros y mulatos; la tercera parte del libro cuenta el conflicto que da origen a las cuatro expediciones militares enviadas por el gobierno republicano para atajar las sospecho¬sas acciones de Antonio el Consejero.
Sinopsis: En El hombre, da Cunha presenta la biografía de Antonio Mendes Maciel, el Consejero, un ser extraño, personificación del sertanero y líder mesiánico aclamado y seguido fielmente por sus partidarios; su vida juvenil, correcta y serena, a pesar de sus anteceso¬res violentos; nos habla de su drama conyugal, su peregrinación, su creciente influencia y sus prédicas, de quien cuenta da Cunha: "El Consejero continuó sin tropiezos su misión perturbadora, creciendo en la imaginación popular y, se dice, hacia curas milagrosas." Todo comienza cuando los seguidores de esta figura mesiánica fundan varias pequeñas comunidades religiosas, mientras esperan, de acuer¬do con las profecías de su líder, el fin del mundo.
El Consejero predicaba la salvación; sin embargo, las autoridades católicas y los terratenientes del estado de Bahía se sentían amenaza¬dos por aquellas hordas de fanáticos, que se negaban a pagar impues¬tos y a respetar las leyes civiles y eclesiásticas. También se acusa a los fieles del Consejero de dar asilo a criminales —entre ellos varios cabecillas cangaceiros—, de practicar el amor libre y promover el derrocamiento de la recién instaurada república. Los fanáticos, por su parte, veían claros anuncios de la próxima llegada del Anticristo en la implantación del sistema métrico decimal y en el matrimo¬nio civil.
En 1896, el gobernador del estado de Bahía envió una fuerza policiaca de poco más de cien hombres para combatir a los fanáticos que "amenazaban con perturbar la paz de los sertones". Pero la gente del Consejero sorprende a los soldados, los derrota y hace abandonar la ciudad de Uauá, donde se habían hecho fuertes.
Este descalabro suscita la reacción de las autoridades. Así, se organiza la segunda expedición, pero sin un plan determinado, porque había desacuerdos entre el gobernador de Bahía y el jefe de las fuerzas federales destacadas en el mismo estado, sin contar con que los yagunzos se atrincheran en Canudos y allí —luego de varias escaramu¬zas— el ejército es vencido de nueva cuenta.
Al año siguiente, 1897, una tercera expedición compuesta por un batallón de infantería, un regimiento de artillería, un escuadrón de caballería y otros pequeños contingentes de la fuerza estatal bahia¬na, en total, 1281 hombres, muy bien pertrechada, va al mando del coronel Moreira César. También los rebeldes se preparan y el nú¬mero de sus fuerzas aumenta espectacularmente porque llegan de todas partes los seguidores del Consejero. El ejército, mal dirigido, entra en la ciudad de Canudos, convertida en una trampa. El coronel es alcanzado por las balas y los militares sobrevivientes huyen en desbandada.
Finalmente se organiza una cuarta expedición, equipada con armas modernas y abundantes municiones, bajo las órdenes del general Arthur Oscar. En medio de una gran conmoción nacional, las tropas parten de su base de operaciones y, luego de varios enfrentamientos, logran sitiar la ciudad rebelde de Canudos. La última batalla es larga y sangrienta. El ejército no tiene piedad y el pueblo fue cañoneado sin clemencia. Pero "Canudos no se rindió", simplemente enmudeció un atardecer, "cuando cayeron sus últimos defensores, cuando todos murieron. Eran sólo cuatro: un viejo, dos hombres y un niño, al frente de los cuales rugían rabiosamente cinco mil soldados".
Ante tal valor y fe, el autor no oculta su admiración. Euclides da Cunha, según sus convicciones positivistas, adelanta la hipótesis de que aquella rebelión fue consecuencia del medio ambiente y de la "degeneración racial" de los sertaneros.
Pero esta obra no es simplemente una exposición, un análisis o una muestra de lo que puede ser el enfrentamiento de la civilización contra la barbarie. El autor, haciendo justicia, no interpreta la realidad según sus convicciones ideológicas. Busca la verdad y, al hacerlo, se da cuenta de que los rebeldes no son degenerados raciales, ni Antonio el Con¬sejero, un simple fanático. Aunque da Cunha observa los errores del líder, lo presenta como un héroe trágico. Por otra parte, señala que la barbarie no es exclusiva del sertanero, porque el ejército de la "ci¬vilización" llega a perpetrar peores atrocidades.
Publicada en 1902, ésta es una narración histórica, pero también un profundo estudio antropológico y social de los sertones, extensa región en el nordeste del Brasil, y dé sus habitantes, hecho a partir del siglo XIX.
Es evidente que, en una sabia amalgama, da Cunha concibió y realizó un poema épico en prosa en el cual los sertones se convierten en un campo fecundo para favorecer el desarrollo literario de un personaje histórico, convirtiéndolo en un héroe legendario, con sentimientos y virtudes, anhelos y esperanzas, anhelos y frustraciones muy humanos.
Los sertones es una obra donde los acontecimientos históricos son el
pretexto para revelar la calidad artística de Euclides da Cunha. La parte ensayística del libro contiene concepciones científicas superadas ---es uno de los más destacados ejemplos del positivismo en el Brasil—, no así la denuncia de las injusticias, ni el aspecto literario, que se nos ofrece como una tragedia o como una narración histórica, entusiasta y vibrante, que engrandece a los protagonistas. Se le considera una pieza maestra en su género.
GRAN SERTóN: VEREDAS
Autor: Autor: Joáo Guimaraes Rosa, narrador y diplomático; 1908-1967.
Otras obras: Sagarana, Primeras historias, últimas historias, Tutamera: terceras historias, Estas historias (cuentos); Cuerpo de baile, No Urubucuacuá, no Pingém (novelas).
Género y corriente: Novela regionalista moderna.
Estructura: Monólogo sin divisiones.
Sinopsis: Riobaldo, ahora viejo y retirado de las peripecias violentas, empieza por exponer sus obsesiones. Se pregunta constantemente acerca de la existencia del diablo, especula sobre el mal, recurre a anécdotas, enumera los rodeos que hacen los semaneros para no decir el nombre del diablo al que llaman "el Que Diga", "el Voto a Tal", "el Relincha-Madre", "el Mari-Cabrón", "el Sangre de Otro". Luego, narra algunas historias ejemplares, como la de Aleixo y la ceguera de sus hijos, la de Pedro Pindó y la maldad innata de su vástago. Habla también de su compadre Quelemén, un inspirado espiritista. Después, vuelve a insistir en su preocupación de toda la vida: la lucha entre el bien y el mal; de ahí que ponga en relieve que "por eso es por lo que se necesita principalmente la religión: para desenloquecerse, desenlocar. El rezo es el que sana la locura. Por lo general. Él sí que es la salvación del alma..."
Riobaldo, al ahondar en el alma misma del sertón, investiga el extraño aire mesiánico y profético que sopla en la extensa comarca. Los yagunzos invocan a todas las presencias reconocibles en este mundo —al diablo más que a Dios—, transformadas en obsesiones que rodean a los sufridos habitantes del sertón. Habla, por ejemplo, del jefe Joao Cazuzo a quien, cuando estaba en combate, se le apareció "Nuestra Señora".
El narrador sigue únicamente el flujo de sus recuerdos, la corriente de su pensamiento, sin orden preestablecido; por consiguiente, adelanta o retrasa historias, y a veces los hechos aparecen cronológicamente trastocados cuando se refiere a la guerra de los yagunzos. Él mismo aparece como yagunzo, por primera vez, bajo las órdenes de Medeiro Vaz, jefe justiciero que lucha para vengar la muerte del líder Joca Ramiro. Pero Medeiro Vaz muere sin haber logrado su propósito. Lo sustituye entonces, como jefe provisional, Marcelino Pampa. "¡Sin embargo, nuestro jefe en aquel tiempo ya era —usted váyalo sabiendo Zé Bebelo!"
Riobaldo, muchos años antes, había sido contratado como profesor de Zé Bebelo, jefe en buenas relaciones con políticos y contratado por éstos para "limpiar el sertón del bandidaje bravo".
Finalmente, luego de haber concluido su contrato, Zé Bebelo regresa al sertón y queda como jefe del grupo de Medeiro Vaz, pero se, sabe que hablaba demasiado y carecía de autoridad moral para seguir al mando de sus hombres. Entonces cedió su lugar a Riobaldo para continuar la persecución del hombre que había vendido su alma al diablo por traicionar a Joca Ramiro.
Pero Riobaldo también pacta ostensiblemente con el diablo para poder terminar con Hermógenes, responsable de la muerte del honorable jefe Joca Ramiro, y restablecer el equilibrio del mundo de los yagunzos, roto por la traición de Hermógenes, enemigo de Dios, a quien se compara con el demonio por su crueldad y depravación, ya manifiestas desde que peleaba al lado de los buenos.
Pero, así como Hermógenes es la representación de la fuerza maléfica, Diadorím, el guerrillero que los acompaña, joven hermoso y de ojos verdes, es la personificación de la belleza y la bondad. Diadorím es amigo de Riobaldo, pero también se convierte en su "inquietud", pues si bien al lado del joven el narrador lleva a cabo grandes hazañas, duda de su propia hombría cuando se da cuenta de que Diadorím despierta en él una gran pasión, y se confiesa a sí mismo "primero, me enteré de que quería a Diadorim de amor mismo amor, mal encubierto de amistad. De mí para mí, fue de repente cuando aquello se aclaró: hablé conmigo. No me asombré, no me pareció malo; no me reprobé entonces."
En una de las últimas batallas, luchan frontalmente las dos fuerzas, Diadorim-Hermógenes. Riobaldo es testigo de todo cuanto ocurre. El desenlace es la muerte de los dos enemigos, el bien y el mal. Diadorim cae herido y poco después muere. Los testigos, entonces, miran detenidamente su cadáver y se dan cuenta de que era una hermosa mujer, nada menos que la hija del jefe Joca Ramiro. Riobaldo, al verla sin vida, exclama entre sollozos "Ella era. Tal que así que desencantaba, de un encanto tan terrible; levanté mis manos para santiguarme, pero lo que con ellas escondí fue un sollozo, y escondí las lágrimas mayores. Aullé. Diadorim, Diadorim era una mujer. Diadorim era una mujer como el sol no incendia el agua del río Urucuia, como yo sollocé mi desesperación."
La historia de la vida de Riobaldo el yagunzo, podría clasificarse como una canción de gesta brasileña, porque es la acción homogénea de un grupo heterogéneo guiado por un gran líder; cuando Zé Bebelo traiciona al grupo, se le enjuicia y sentencia con equidad; y, en la lucha, los protagonistas son purificados a través de una serie de difíciles pruebas.
En esta novela se conjugan conceptos sobre la existencia de Dios y el diablo, el papel del destino en la vida del hombre, la naturaleza del valor y la esencia de las relaciones entre el hombre y la mujer.
La eficacia del modelo literario de Gran sertón: veredas, es una de las más notables de la narrativa latinoamericana, a tal punto que ha sido aclamada como la mejor novela brasileña escrita luego de la segunda guerra mundial.
El lenguaje resulta ser, además, una de las innovaciones fundamentales de la obra; Guimáraes Rosa recurre a la alteración organizada de las estructuras gramaticales, destaca la musicalidad del habla sertanera, utiliza arcaísmos y aglutina palabras, cuyo producto deviene en una prosa original, densa, vigorosa, plástica. Este aspecto formal ha sido una de las contribuciones más importantes del autor al estilo y la técnica literaria de la lengua portuguesa. Fue editada en 1956.
, narrador y diplomático; 1908-1967.
Otras obras: Sagarana, Primeras historias, últimas historias, Tutamera: terceras historias, Estas historias (cuentos); Cuerpo de baile, No Urubucuacuá, no Pingém (novelas).
Género y corriente: Novela regionalista moderna.
Estructura: Monólogo sin divisiones.
Sinopsis: Riobaldo, ahora viejo y retirado de las peripecias violentas, empieza por exponer sus obsesiones. Se pregunta constantemente acerca de la existencia del diablo, especula sobre el mal, recurre a anécdotas, enumera los rodeos que hacen los semaneros para no decir el nombre del diablo al que llaman "el Que Diga", "el Voto a Tal", "el Relincha-Madre", "el Mari-Cabrón", "el Sangre de Otro". Luego, narra algunas historias ejemplares, como la de Aleixo y la ceguera de sus hijos, la de Pedro Pindó y la maldad innata de su vástago. Habla también de su compadre Quelemén, un inspirado espiritista. Después, vuelve a insistir en su preocupación de toda la vida: la lucha entre el bien y el mal; de ahí que ponga en relieve que "por eso es por lo que se necesita principalmente la religión: para desenloquecerse, desenlocar. El rezo es el que sana la locura. Por lo general. Él sí que es la salvación del alma..."
Riobaldo, al ahondar en el alma misma del sertón, investiga el extraño aire mesiánico y profético que sopla en la extensa comarca. Los yagunzos invocan a todas las presencias reconocibles en este mundo —al diablo más que a Dios—, transformadas en obsesiones que rodean a los sufridos habitantes del sertón. Habla, por ejemplo, del jefe Joao Cazuzo a quien, cuando estaba en combate, se le apareció "Nuestra Señora".
El narrador sigue únicamente el flujo de sus recuerdos, la corriente de su pensamiento, sin orden preestablecido; por consiguiente, adelanta o retrasa historias, y a veces los hechos aparecen cronológicamente trastocados cuando se refiere a la guerra de los yagunzos. Él mismo aparece como yagunzo, por primera vez, bajo las órdenes de Medeiro Vaz, jefe justiciero que lucha para vengar la muerte del líder Joca Ramiro. Pero Medeiro Vaz muere sin haber logrado su propósito. Lo sustituye entonces, como jefe provisional, Marcelino Pampa. "¡Sin embargo, nuestro jefe en aquel tiempo ya era —usted váyalo sabiendo Zé Bebelo!"
Riobaldo, muchos años antes, había sido contratado como profesor de Zé Bebelo, jefe en buenas relaciones con políticos y contratado por éstos para "limpiar el sertón del bandidaje bravo".
Finalmente, luego de haber concluido su contrato, Zé Bebelo regresa al sertón y queda como jefe del grupo de Medeiro Vaz, pero se, sabe que hablaba demasiado y carecía de autoridad moral para seguir al mando de sus hombres. Entonces cedió su lugar a Riobaldo para continuar la persecución del hombre que había vendido su alma al diablo por traicionar a Joca Ramiro.
Pero Riobaldo también pacta ostensiblemente con el diablo para poder terminar con Hermógenes, responsable de la muerte del honorable jefe Joca Ramiro, y restablecer el equilibrio del mundo de los yagunzos, roto por la traición de Hermógenes, enemigo de Dios, a quien se compara con el demonio por su crueldad y depravación, ya manifiestas desde que peleaba al lado de los buenos.
Pero, así como Hermógenes es la representación de la fuerza maléfica, Diadorím, el guerrillero que los acompaña, joven hermoso y de ojos verdes, es la personificación de la belleza y la bondad. Diadorím es amigo de Riobaldo, pero también se convierte en su "inquietud", pues si bien al lado del joven el narrador lleva a cabo grandes hazañas, duda de su propia hombría cuando se da cuenta de que Diadorím despierta en él una gran pasión, y se confiesa a sí mismo "primero, me enteré de que quería a Diadorim de amor mismo amor, mal encubierto de amistad. De mí para mí, fue de repente cuando aquello se aclaró: hablé conmigo. No me asombré, no me pareció malo; no me reprobé entonces."
En una de las últimas batallas, luchan frontalmente las dos fuerzas, Diadorim-Hermógenes. Riobaldo es testigo de todo cuanto ocurre. El desenlace es la muerte de los dos enemigos, el bien y el mal. Diadorim cae herido y poco después muere. Los testigos, entonces, miran detenidamente su cadáver y se dan cuenta de que era una hermosa mujer, nada menos que la hija del jefe Joca Ramiro. Riobaldo, al verla sin vida, exclama entre sollozos "Ella era. Tal que así que desencantaba, de un encanto tan terrible; levanté mis manos para santiguarme, pero lo que con ellas escondí fue un sollozo, y escondí las lágrimas mayores. Aullé. Diadorim, Diadorim era una mujer. Diadorim era una mujer como el sol no incendia el agua del río Urucuia, como yo sollocé mi desesperación."
La historia de la vida de Riobaldo el yagunzo, podría clasificarse como una canción de gesta brasileña, porque es la acción homogénea de un grupo heterogéneo guiado por un gran líder; cuando Zé Bebelo traiciona al grupo, se le enjuicia y sentencia con equidad; y, en la lucha, los protagonistas son purificados a través de una serie de difíciles pruebas.
En esta novela se conjugan conceptos sobre la existencia de Dios y el diablo, el papel del destino en la vida del hombre, la naturaleza del valor y la esencia de las relaciones entre el hombre y la mujer.
La eficacia del modelo literario de Gran sertón: veredas, es una de las más notables de la narrativa latinoamericana, a tal punto que ha sido aclamada como la mejor novela brasileña escrita luego de la segunda guerra mundial.
El lenguaje resulta ser, además, una de las innovaciones fundamentales de la obra; Guimáraes Rosa recurre a la alteración organizada de las estructuras gramaticales, destaca la musicalidad del habla sertanera, utiliza arcaísmos y aglutina palabras, cuyo producto deviene en una prosa original, densa, vigorosa, plástica. Este aspecto formal ha sido una de las contribuciones más importantes del autor al estilo y la técnica literaria de la lengua portuguesa. Fue editada en 1956.
jueves, abril 29, 2010
CACAO
Autor: Jorge Amado, novelista, dramaturgo y poeta; n. 1912.
Otras obras: El país del carnaval, Sudor, Jubiabá, Mar muerto, Capitanes de la arena, Tierras del sin fin, Sao Jorge dos Ilhéus, Los caminos del hambre, Los subterráneos de la libertad, Gabriela, clavo y canela, Los viejos marineros, Doña Flor y sus dos maridos, Tienda de los milagros, Teresa Batista cansada de guerra, Uniforme, casaca y camisón, etcétera (novelas); Vida de Luis Carlos Prestes, el caballero de la esperanza (biografía); poemas en prosa, una obra de teatro, etcétera.
Género y corriente: Novela realista.
Estructura: Consta de 20 capítulos.
Sinopsis: En medio de un espectáculo de tristeza e inconformidad, durante un día cualquiera en una de las fazendas de cacao, José Cordeiro empieza a relatar su infancia. Su padre poseía una fábrica de tejidos que prosperaba lentamente y solía conversar con los obreros, oía sus quejas y remediaba sus males en cuanto podía, "la verdad es que él y los obreros vivían en paz".
Un día aparece un hermano de este buen hombre y todo cambia. El tío se entromete en la dirección de la fábrica y la hace progresar rápidamente, pero a costa de reducir el salario de los trabajadores.
El padre de Cordeiro, débil por naturaleza, no tiene el coraje suficiente para apartar de la fábrica a su hermano. Por desgracia, tiempo después, al estar tocando al piano uno de sus trozos de música predilectos, sufre un síncope cardiaco y muere.
Aprovechando el deceso, el tío declara la quiebra económica de la familia, y José Cordeiro se marcha a Ilhéos, rumbo a las plantaciones de cacao, porque es la única esperanza de hallar una oportunidad para salir de la pobreza.
Cuando llega a su destino, se contrata como trabajador "alquilado" para la jazenda del coronel Mané Frajelo. Al ir en camino hacia la finca conoce a Antonieta, una prostituta con quien entabla gran amistad. También escucha relatos de los crímenes y arbitrariedades que cometen los dueños de las plantaciones, historias narradas por viajeros de segunda clase en el tren. Luego, ya instalado en la fazenda, el negro Honorio le enseña el trabajo en la plantación.
Honorio era un "técnico en emboscadas"; es decir, en ocasiones servía al patrón para deshacerse de algunos de sus enemigos.
Los trabajadores vivían casi al margen del mundo y su miseria no interesaba a nadie. Ni siquiera tenían idea de que las cosas podían cambiar. El trabajo era muy duro y mal pagado, sólo de vez en cuando tenían oportunidad de acudir al pueblo y olvidarse un poco de su mala vida.
El coronel tenía dos hijos, Osorio, estudiante de derecho a punto de graduarse, y María, jovencita que escribía versos cursis.
Un día, Osorio seduce a la novia de Colodino, uno de los trabajadores. Éste los sorprende y descarga varias cuchilladas en el cuerpo y cara de Osorio. El novio ofendido huye y se esconde en casa de un viejo obrero. Mientras tanto, el coronel encarga a Honorio que acabe con el trabajador. Sin embargo, el negro lo deja escapar porque él no mata colegas. "No soy traidor", dice.
Por su parte, María se enamora de José Cordeiro, quien por esta circunstancia se encuentra ante un gran dilema, pues ella le ofrece su mano y parte de la propiedad. José, a pesar de todo, permanece leal a sus compañeros, y con ello se gana el desempleo.
La ofensa contra Colodino indigna a los trabajadores y se niegan a obedecer algunas órdenes e instrucciones dadas por el patrón; pero su resistencia no puede pasar de una rebeldía pasiva porque, si llegaran a la huelga, su lugar en la fazenda sería ocupado de inmediato por algunos de los numerosos trabajadores que no tienen modo de ganarse la vida. Lamentablemente, este levantamiento no sustenta ningún plan ni programa, pues no son conspiradores ni revolucionarios; su reacción nace del sentimiento de que se han infringido normas de derechos humanos y se han cometido injusticias que deben ser remediadas.
Dado este final, el autor parece decirnos que, para adoptar semejante actitud, lo que importa es tener disposición interna y sentido de justicia.
De acuerdo con palabras del propio Jorge Amado, Cacao no pretende ser una obra literaria, sino un testimonio de cómo viven quienes trabajan en las plantaciones del cacao.
Sin embargo, pese a estas declaraciones, nos encontramos frente a una novela vigorosa, escrita con un lenguaje directo, una de las primeras y más representativas de la etapa inicial de este prolífico autor. Se editó en 1933.
miércoles, abril 28, 2010
ODISEA
Autor: Homero, poeta épico que vivió hacia el siglo IX A.C.
Otra obra: Ilíada.
Género y corriente: Epopeya, narración en verso bastante extensa que trata de una acción extraordinaria o fuera de lo común, en la cual intervienen elementos maravillosos, monstruos, dioses, etcétera.
Estructura: Está dividida en 24 rapsodias, agrupadas en tres partes bien diferenciadas: la Telemaquia (rapsodias I a V), el retorno (rapsodias V a XIII) y la venganza de Odiseo (rapsodias XIII a XXIV).
Sinopsis: El asunto fundamental de la obra son las aventuras y padecimientos vividos por el héroe o protagonista Odiseo —también llamado Ulises—, desde su salida de Troya, luego del saqueo y destrucción de ésta, hasta su arribo a la isla de Ítaca, su tierra natal.
Las primeras rapsodias nos hacen saber cuanto está sucediendo en el hogar de Odiseo en Ítaca, diez años después de la caída de Troya. Su esposa Penélope duda en cuanto a si Odiseo está muerto o aún vive. Mientras tanto, los pretendientes de la reina —vulgares, soberbios, ambiciosos— la asedian, han invadido su- casa, saquean sus bienes, y a la par pretenden su mano, pues codician su riqueza y posición.
En esta primera parte del poema, el personaje principal es Telémaco, el hijo de Odiseo y Penélope, quien a pesar de la vergüenza que le inspira la conducta de los pretendientes de su madre, no tiene valor para arrojarlos de su hogar. Telémaco decide entonces ir en busca de su padre. Durante ese viaje, llega al reino del viejo rey Néstor, en el Peloponeso, el cual nada sabe.de Odiseo; luego arriba al palacio del rey Menelao, en Lacedemonia (Esparta), donde el soberano le dice haber oído que Odiseo vivía cautivo en una isla (alude, indudablemente, a la isla de la ninfa Calipso).
A partir de la mitad de la rapsodia V, Homero deja a Telémaco y la acción se centra en Odiseo quien, en efecto, desde hace siete años se encuentra viviendo en la isla de Ogigia, junto a la ninfa Calipso, sin lograr que ella lo deje partir. Hermes (el mensajero de los dioses) llega a la gruta de Calipso con órdenes de Zeus para dejar en libertad a Odiseo; ella obedece y éste parte hacia su patria en una balsa que después es destruida por una terrible tempestad.
Llega así al país de los feacios, donde la princesa Nausicaa, primero, y luego el rey Alcinoo y su esposa le brindan una conmovedora hospitalidad (rapsodia VII). En el palacio del rey feacio, Odiseo relata todas sus aventuras desde que salió de Troya: con los cicones, los lotófagos, los cíclopes, los lestrigones, la maga Circe, el descenso al Hades, las sirenas, los monstruos Escila y Caribdis, las vacas del Sol y, finalmente, Calipso (cantos IX al XII).
Al término de sus relatos y lleno de regalos, Odiseo es llevado por los feacios hasta Ítaca (rapsodia XIII). Transfigurado por Atenea en un anciano indigente, Odiseo recibe hospitalidad en la gruta de su fiel porquerizo Eumeo; se encuentra allí con su hijo Telémaco, ante quien se da a conocer (rapsodia XVI). Guiado por Eumeo, Odiseo penetra en la ciudad y llega a su palacio, donde sólo su fiel y viejo perro Argos, moribundo sobre un montón de estiércol, lo reconoce y luego muere; Odiseo le llora ocultamente. Al llegar frente a los pretendientes de Penélope, tiene un altercado con ellos; luego lucha con el mendigo Iro —pues éste lo había insultado—, y lo derrota (rapsodia XVIII).
Esa misma noche, Odiseo habla con Penélope y le cuenta una supuesta historia, para no darse a conocer, sin embargo lo reconoce su nodriza Euriclea al lavarle los pies, pues ella advierte la cicatriz de una herida que, cuando era niño, un jabalí le causó durante una cacería; Odiseo le pide no revelar la verdad (rapsodia XIX).
Asediada por los pretendientes, Penélope promete que se casará con aquel que consiga armar el arco de Odiseo y atravesar con una flecha los anillos de doce hachas, dispuestas una tras otra (rapsodia XXI). Odiseo resulta triunfante en la prueba del arco y de inmediato comienza a disparar sus flechas contra los pretendientes, dándoles muerte (rapsodia XXII). Penélope se resiste a creer en el regreso de su esposo; pero Odiseo da pruebas de su identidad al expresarle que su lecho fue construido por él mismo sobre el tronco de un olivo.
Penélope, al reconocerlo, se arroja llorando emocionada en sus brazos. "Y también Odiseo lloraba, abrazado a su dulce y honesta esposa." Por la noche, Odiseo le cuenta todas sus aventuras. A la mañana siguiente, junto con su hijo y sus pastores, va a ver a su padre Laertes, quien vive en el campo.
Mientras tanto, los deudos de los pretendientes muertos integran un ejército para ir a Ítaca y vengar a sus parientes, pero Palas Atenea les ordena la paz y todos regresan a sus hogares.
Como puede observarse, el personaje Odiseo constituye el elemento común a todo el poema. Sin embargo, por encima de esa unidad, el mérito principal de la obra radica en la prodigiosa armonía de la realidad con la fantasía; la observación fiel y directa de la vida humana aparece entremezclada con mitos y leyendas, el carácter fantástico y mágico de los pueblos y lugares que encuentra Odiseo a lo largo de su viaje, se concilia admirablemente con los datos de la realidad geográfica; pero, más importante todavía, es que destaca la visión profunda del ser humano. La ambición de los pretendientes, la fidelidad de Penélope, las virtudes juveniles de Telémaco, la belleza fresca y pura de Nausicaa, la digna hospitalidad de Alcinoo, Néstor y Menelao y, por encima de todo, el anhelo constante de Odiseo de retornar a su patria y a su hogar, constituyen las actitudes de alto valor moral y humano que impregnan esta obra.
La
Otra obra: Odisea.
Género y corriente: Epopeya heroica, narración poética versificada, de considerable extensión, cuyo asunto se refiere a una acción grandiosa y extraordinaria, en la cual interviene lo maravilloso.
Estructura: Está dividida en 24 rapsodias, que corresponden al número de letras del alfabeto helénico.
Sinopsis: No se conoce la fecha exacta en que fue compuesta, aunque por lo general se ubica a fines del siglo IX a.C. (pues se desconocen datos concretos sobre la existencia de Homero).
A pesar de lo que sugiere su nombre, la Ilíada, no contiene el relato total de la guerra de Troya (llamada antiguamente Ilión), el tema es la cólera de Aquiles. La guerra de Troya, por lo tanto, constituye sólo el marco, el escenario, en el cual se desarrollan los episodios que dan origen a la epopeya. En esta conjunción del tema mencionado con los lineamientos generales de la acción, radica la unidad de la obra.
El desarrollo esbozado de la acción es el siguiente: Se ha declarado la peste en el campamento aqueo. El adivino Calcas explica que Apolo castiga asía los griegos porque Agamenón ha ultrajado a Crises, sacerdote de aquel dios, al haberse apoderado de su hija Criseida como botín de guerra, negándose luego a devolverla. A instancias de Aquiles, Agamenón ordena que Criseida sea restituida a su padre, pero en compensación exige que le entreguen a la joven Briseida, la cautiva perteneciente a Aquiles. Iracundo por semejante atentado contra su honor, el pelida se niega a seguir combatiendo y, muy dolido en su amor propio, invoca la ayuda de su madre, la diosa Tetis. Ella obtiene de Zeus que el agravio causado a su hijo tenga como castigo la derrota de los aqueos (rapsodia I).
Entre los guerreros troyanos se encuentran el heroico Héctor, hijo de Príamo, rey de Troya, y Paris, otro de los hijos del soberano, quien vive con Helena, ex esposa de Menelao —hermano de Agamenón—, el cual ahora se halla entre las filas aqueas. Paris se bate con Menelao en el campo de batalla, en un duelo singular. Además del triunfo de la guerra, también está en juego la posesión de Helena y sus riquezas. Ella será del ganador; así se ha estipulado en el pacto celebrado entre Príamo y sus enemigos.
Menelao domina de manera manifiesta a Paris, pero de pronto éste es sacado del combate por la diosa Afrodita y llevado junto a Helena. Agamenón declara que Menelao es el triunfador y exige a Troya la devolución de la reina (rapsodia III).
Como el pacto ha sido violado por obra de Pándaro —quien hiere traidoramente a Menelao—, Agamenón se prepara para el ya inevitable combate. Los primeros incidentes bélicos cubren de cadáveres el campo. Los dioses a su vez, tomando partido por uno u otro bando, también intervienen en la lucha (rapsodias IV y V).
Héctor vuelve por unas horas a la ciudad, donde su madre y las damas troyanas imploran los favores de la diosa Atenea. En la muralla encuentra a Andrómaca, su mujer, llevando en brazos al pequeño Astianacte, hijo de ambos. Hay entre los esposos una despedida conmovedora: él presiente que morirá, y ella le llora como si ya estuviera muerto. Al final, Héctor y Paris vuelven al combate (rapsodia VI).
A consecuencia de la decisión de Aquiles de no participar en la lucha, la guerra toma mal rumbo para los aqueos; Agamenón resuelve reconciliarse con Aquiles y hacer que éste retorne al combate contra los troyanos, para lo cual le envía una embajada con ese propósito, ofreciéndole valiosos presentes y hasta la devolución de Briseida. Pero Aquiles se niega rotundamente a deponer su cólera y orgullo y la embajada regresa despechada (rapsodia IX).
Agamenón, mientras tanto, es herido y se retira del campo de batalla. Otros importantes guerreros aqueos también son lesionados y deben abandonar la lucha. La guerra está ya en su apogeo (rapsodia XI).
Aquiles, entonces, autoriza a su amigo Patroclo para retornar al combate con algunos de sus hombres, e inclusive usar su armadura para atemorizar a los troyanos, quienes supondrán que es el propio hijo o de Tetis quien regresa a la lucha. Al principio, Patroclo logra limpiar el campo de enemigos, pero luego se interna demasia¬do entre ellos, lo hieren, y Héctor consigue darle muerte (rapsodia XVI).
Los aqueos recobran el cadáver de Patroclo, mas Héctor lo ha despojado antes de las armas de Aquiles, las cuales el propio Héctor viste ahora para proseguir el combate.
Aquiles, al enterarse de la muerte de Patroclo, decide regresar a la contienda para vengar la muerte de su amigo. Se reconcilia con Agamenón, y Briseida vuelve a la tienda de su primer dueño.
Ya tenemos al terrible Aquiles de nuevo en el campo de batalla; a su paso extermina huestes enteras de troyanos y a guerreros eminen¬tes. Hombres, dioses y hasta los propios elementos de la naturaleza intervienen en la pelea (rapsodia XX).
Todos los troyanos, excepto Héctor, han huido de Aquiles; al final ambos se enfrentan. Luego de dramáticas vicisitudes, Héctor cae a manos del enfurecido Aquiles y éste le atraviesa el cuello con su lanza; después se ensaña con el cadáver: lo ata a su carro de guerra y lo arrastra por todo el campo de batalla: "así, la cabeza de Héctor se manchaba de polvo" (rapsodia XXII).
Suceden luego los funerales de Patroclo (rapsodia XXIII); Aquiles sigue ultrajando el cadáver de Héctor, arrastrándolo en su carro tres veces en torno a la pira funeraria de su amigo entrañable. El rey Príamo, sufriente y lloroso, afronta los riesgos y se atreve a ir hasta la tienda de Aquiles, a quien ruega la devolución de los restos de Héctor.
El hijo de Tetis, Aquiles, lo recibe honrosamente y accede de inmedia¬to a su pedido; además, decreta unos días de tregua para dar tiempo a las honras fúnebres que los troyanos tributen a Héctor. El poema termina con las exequias del troyano y las lamentaciones de Andrómaca, Hécuba —la madre del héroe— y Helena.
Como puede observarse, si bien la Ilíada es la gran epopeya guerrera, la narración de los combates no constituye lo fundamental del poema. Más allá de los sucesos bélicos, la epopeya nos ofrece una visión profunda del alma humana, una pintura vigorosa y palpitante de intensas pasiones: el odio, el orgullo, el honor, la cólera, el amor, la amistad, la sed de venganza, el valor y la piedad.
Junto a la exaltación del heroísmo, el poema expresa la más enérgica condena a la guerra, a la cual califica de funesta, detestable, devoradora de hombres y causante de dolor y lágrimas.
Por otra parte, contrastando con la cruda violencia de los combates o de las disputas entre los héroes y dioses, encontrarnos escenas de delicada ternura, emocionante dramatismo y amor a la vida como valores sustanciales del poema.
martes, abril 20, 2010
MARTÍN FIERRO
Autor: José Hernández, poeta y ensayista; 1834-1886.
Otras obras: Vida del Chacho; Rasgos biográficos del general Vicente Peñaloza (biográfica); Las dos políticas, Instrucciones del estanciero (ensayos), y dos libros de poemas.
Género y corriente: Poema épico gauchesco.
Estructura: Consta de dos partes; la primera, El gaucho Martín Fierro (1872), compuesta por 13 cantos, y la segunda, La vuelta de Martín Fierro (1879), por 33; ambas con una cantidad variable de estrofas octosílabas.
Sinopsis: El gaucho y payador[1] Martín Fierro, rodeado de curiosos, cuenta sus desventuras en una pulpería, haciendo una evocación de la época en que vivía contento y seguro en su rancho, sabiéndose esposo y padre, con un trabajo placentero y el orgullo de ser libre. Pero lo detienen y enganchan para el servicio militar en los cuarteles de la frontera, junto con otros de su misma condición.
Luego de tres años de maltratos, trabajo duro, guerras contra los indios, sufrimientos y privaciones, sin recibir paga alguna, Martín Fierro, huyó a su rancho: desertor, pobre y desnudo/ a procurar suerte nueva. Pero al llegar: no hallé ni rastro del rancho/ ¡sólo estaba la tapera!/ [...] sólo se oían los aullidos/ de un gato que se salvó.
Tampoco estaban allí su mujer y sus hijos. Más tarde supo que las autoridades los despojaron de todo y cada quien se marchó por distinto rumbo.
Transido de pena y perseguido por desertor, Martín Fierro jura vengarse y se hace gaucho malo. Vaga por la pampa y frecuenta las pulperías. Un día, estando ebrio, mata a un negro a quien había provocado. Huye del lugar y se refugia en el campo. Hasta allí lo persigue la policía y lo acorrala. Pero él no se arredra y enfrenta a los milicos. El sargento Cruz, miembro de la partida perseguidora, admirando el valor de Fierro, se pone de su lado y entre los dos derrotan y ahuyentan a los perseguidores; luego, se marchan para guarecerse en territorio indio, a pesar del riesgo que ello implicaba. Martín Fierro encuentra en el gaucho Cruz —quien le cuenta su historia— un amigo leal y valeroso que ya enfrentó los abusos de las autoridades. Con este pasaje termina la primera parte de la obra.
En La vuelta de Martín Fierro, el gaucho payador relata cómo él y Cruz, luego de atravesar el desierto, llegaron a territorio de indígenas. Allí fueron hechos prisioneros y durante cinco años llevaron una vida de penurias junto a los indios.
Las costumbres salvajes de éstos empavorecieron a los dos gauchos. Martín Fierro también describe los bailes, fiestas y malones[2] de los indios. Más tarde, Cruz muere a causa de una epidemia de viruela entre los nativos.
Finalmente, el payador logra huir después de dar muerte a un indio que se complacía en azotar a una cautiva blanca. Con ella llega a tierras cristianas, se despiden y él regresa a la frontera.
En una estancia hay fiesta y el gaucho participa en ella. Como de costumbre, canta sus desgracias. Sus dos hijos ahí presentes, han escuchado el relato, se le acercan y en emotivas estrofas narran sus vidas a partir de cuando él fue obligado a marcharse del hogar. El mayor de ellos estuvo injustamente en la cárcel, y el menor fue estafado por su propio tutor, el viejo Vizcacha, y por el juez que conocía su causa.
Luego aparece Picardía, un nuevo personaje, hijo del sargento Cruz. El también, por instigaciones de un individuo al servicio de un juez corrupto, fue enrolado en el ejército para pelear en la frontera.
En la misma reunión hay un negro cantor que comienza a increpar a Martín Fierro. Es el hermano del hombre que antes había matado. Ambos se traban en ingenioso diálogo cantado y demuestran tener conocimientos e inteligencia suficientes. El negro quiere vengar a su hermano, pero la concurrencia evita la pelea y Martín Fierro se marcha con sus hijos.
Sin embargo, la pobreza les impide permanecer juntos y deben separarse-, pero, antes de hacerlo, Martín Fierro aconseja paternalmente a sus hijos y a Picardía, diciéndoles: es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas.
El gaucho les habla de la amistad, la lealtad y la prudencia. Luego se despiden con gran emoción y cambian sus nombres para no ser reconocidos.
A estas alturas interviene el autor, convertido ahora en narrador, prometiendo nuevas obras sobre los gauchos, y pronostica que, después de su muerte, los gauchos habrán de recordarlo. Sueña con un mundo en el cual se reconozcan todos sus derechos a los hombres de la pampa y termina afirmando: "Y si canto de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno sino para bien de todos."
Este poema tiene la virtud de reflejar la vida gauchesca, tanto en su aspecto social como en el psicológico. La figura casi mítica del gaucho argentino cobra vida en las páginas de Martín Fierro, y su protagonista es la encarnación del individualismo, la libertad y la sabiduría popular.
[1] Cantor y poeta campirano que se presentaba en hosterías y reuniones a cantar coplas
[2] En Sudamérica se denomina así a las incursiones de indios en poblados y estancias coloniales para saquearlas y hacer cautivos entre los españoles.
FACUNDO
Autor: Domingo Faustino Sarmiento, escritor, educador, político y periodista; 1811-1888. Otras obras: Mi defensa (narrativa autobiográfica); Recuerdos de provincia (novela autobiográfica); Viajes (prosa epistolar); Diario de campaña en el Ejército Grande (diario íntimo de un novelista); Vida de Dominguito (novela biográfica de su hijo); ensayos (políticos, militares, sociológicos y pedagógicos); discursos, y artículos periodísticos.
Género y corriente: Novela biográfica romántica, con algo de ensayo histórico, sociológico y político.
Estructura: Esta obra, cuyo título completo es Vida de Juan Facundo Quiroga, lleva como subtítulo Civilización y barbarie (1845), consta de una introducción y de tres partes nominadas divididas en cuatro, nueve y dos capítulos, respectivamente. Además, incluye un apéndice constituido por tres proclamas del general Juan Facundo Quiroga.
Sinopsis: Facundo es el representante de la barbarie. Nace y se desarrolla en el ambiente físico definidos de hábitos y caracteres de los tipos que el mismo entorno engendra, sobre los cuales pesan la historia y la tradición.
En la primera parte, con afán casi antropológico y tendencia determinista, Sarmiento hace una semblanza de los rasgos físicos de su patria: "El mal que aqueja a la Argentina es su extensión, y la clase de vida que ella genera". Asimismo, encuentra y analiza las causas de su atraso: su naturaleza salvaje, el primitivismo de los gauchos[1] y la ociosidad de los criollos. Por ello propone en su "proyecto civilizador" repoblar el país con razas europeas, fuertes y trabajadoras, así como propiciar la inmigración de italianos, tan amantes de trabajar la tierra, justamente lo que la Argentina necesita para el desarrollo de su agricultura. También señala, como consecuencias de las guerras de independencia, el despoblamiento de las ciudades y el retroceso de la civilización.
Sin embargo, al margen de estas ideas que defiende Sarmiento, acertadas o no, su descripción minuciosa de vida y tipos humanos del campo argentino, así como del paisaje, deja ver cómo, aun a su pesar, se siente atraído por esos hombres obligados a sobrevivir en condiciones mucho más difíciles que las de los europeos a quienes admira.
El talento literario de Sarmiento se pone de manifiesto, por ejemplo, en las páginas donde describe las figuras del rastreador, el baquiano, el gaucho malo, el cantor[2], y la pulpería.[3]
En la simplicidad de su estilo, estos cuadros son semblanzas escritas por un verdadero artista, donde no falta el tono emotivo de la evocación.
Los nueve capítulos de la segunda parte contienen la vida de Facundo Quiroga, apodado el Tigre de los Llanos, célebre caudillo y gaucho bárbaro que había abrazado* el partido de los federales, para convertirse luego en el tirano sanguinario de San Juan y, más tarde, ser gobernador de Buenos Aires, de quien el mismo Rosas, luego de su triunfo, se deshizo sin escrúpulos; todo lo cual sirve a Sarmiento para ilustrar el empuje de la barbarie en la Argentina, el reinado de los instintos sanguinarios y de las feroces pasiones políticas.
Quiroga aparece dibujado con trazos enérgicos que pintan eficazmente su índole bárbara; también se evocan y describen otras figuras (el fraile guerrillero Félix Aldao y el Chacho Peñaloza, por ejemplo) representativas de esa cruenta guerra civil que duró treinta años, fomentada por la sed de dominio. Sin embargo, a pesar de que el biografiado es Quiroga, el personaje en la mira de Sarmiento es Rosas. La muerte del Tire de los Llanos en una trampa planeada por el mismo asesino y tendida en Barranca Yaco, acarrea sus consecuencias pues, eliminado Quiroga, los federales comandados por el asesino, ya en el poder, gobiernan el país con tiranía. Por lo tanto, parece decir Sarmiento, muerto Facundo es necesario derribar también a Rosas, otra encarnación de la realidad bárbara, más dañina aún, puesto que se trata de una barbarie refinada.
La idea de un gobierno unitario futuro[4], en la tercera parte de la obra, cierra el libro. Sarmiento especula sobre el porvenir político de la Argentina y de su pueblo diciéndonos cómo, para él, en la vida de Facundo Quiroga pueden reconocerse las fuerzas fundamentales del ser argentino: la barbarie y la civilización en lucha permanente.
Facundo se escribió con objeto de hacer un análisis de la historia de Argentina, determinada —según Sarmiento— por la geografía de aquel país, y de las condiciones y acontecimientos que propiciaron la barbarie, como elementos que frenan el progreso y la civilización.
Este escrito posee abundantes digresiones sociológicas, históricas, folklóricas y psicológicas, con un grupo de tesis que Sarmiento trata de demostrar, mas todo ello integrado al aspecto biográfico del general Juan Facundo Quiroga.
El autor presenta los vicios y problemas que en esa época aquejaban a su país y, a la vez, esboza posibles soluciones. Por ello, atendiendo a sus propósitos iníciales, Facundo fue un arma de combate contra los enemigos de las ideas progresistas, aunque personales, de Sarmiento; de ahí el carácter panfletario que se adjudica a su contenido vehemente y contradictorio, pero escrito en páginas magistrales desde el punto de vista literario.
El romanticismo de Sarmiento lo hace idealizar, como a muchos otros autores de su época, el papel regenerador de la educación europeizarte. Ésa debe ser, según él, la solución de los problemas y penurias padecidos por el sector ilustrado de los pueblos que sucumben bajo una tiranía tan sanguinaria como la de Rosas.
Sin duda, Facundo es un libro polémico en cuanto a las ideas que sustenta; pero, literariamente, esto no lo demerita, al contrario, presta a la prosa de su autor una multiformidad sorprendente, pues Sarmiento pasa de la descripción sociológica a la biográfica y, de ésta, al ensayo político, integrando todo en una interesante y ágil trama narrativa. De aquí que, si Facundo es un texto fundamental de la literatura argentina por sus cualidades estéticas, también lo es por derecho propio dentro de la historia del pensamiento latinoamericano.
[1] Pobladores de la pampa, de esa enorme llanura existente entre Argentina y Uruguay. Son seminomadas y se especializaron en las faenas ganaderas. Su habilidad como jinetes se hizo legendaria.
[2] Rastreador se llama a quien localiza una res por sus huellas, baquiano es el conocedor de las rutas en la pampa, el gaucho malo era un forajido buscado por la ley, y recibe el mote de cantor un tipo de poeta popular que iba de un lugar a otro improvisando coplas.
[3] Tienda donde, además de comestibles, se expenden y sirven bebidas
[4] Tendencia política que propugnaba para Argentina por una constitución centralista, opuesta a la federal.
domingo, abril 18, 2010
Hamlet
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Autor: William Shakespeare, poeta y dramaturgo; 1564- 1616. Otras obras: Ricardo III, La fierecilla domada, Romeo y Julieta, El mercader de Venecia, Sueño de una noche de verano, Julio César, Macbeth, Otelo, El rey Lear, Antonio y Cleopatra.
Género y corriente: Tragedia isabelina.
Estructura: Drama en cinco actos, en verso.
Sinopsis: Llevado por su ambición y sensualidad, Claudio ha matado a su hermano, el rey de Dinamarca, vertiéndole un veneno en el oído mientras dormía luego de un festín. Al mes de estos sucesos, Claudio ha usurpado el trono y, sin respetar las costumbres, se ha casado con Gertrudis, la viuda del rey asesinado. Una noche, dos meses después de aquel crimen, el espectro del viejo rey se aparece a su hijo Hamlet en la muralla del castillo de Elsinore, le refiere las circunstancias del delito cometido en su perjuicio y pide venganza. Hamlet, apenado y sombrío por la muerte de su padre y las segundas nupcias de su madre, promete obedecer, pero su naturaleza melancólica y contemplativa le hace ser indeciso y le lleva a diferir la acción. Mientras tanto, se finge loco para evitar la sospecha de querer atentar contra la vida del nuevo rey. En el palacio todos creen que ha turbado su mente el amor de Ofelia —la joven y hermosa hija del chambelán Polonio—, a quien antes cortejó y ahora trata cruelmente. Hamlet intenta probar la veracidad del relato del espectro haciendo representar ante el rey Claudio un drama —el asesinato de Gonzago—, reproduciendo fielmente las circunstancias del delito de aquél. A la vista del espectáculo, Claudio no logra dominar la agitación que lo delata.
En una escena, Hamlet enfrenta y reprocha a su madre haber olvidado tan pronto a su primer esposo y su falta de pudor por haberse casado con su cuñado al mes apenas de enviudar; al mismo tiempo, al suponer que Claudio está escuchando detrás de una cortina, desenvaina la espada y atraviesa el tapiz, pero es Polonio quien está oculto y es a él a quien mata.
El rey, convencido de que Hamlet constituye un serio peligro, decide eliminarlo y lo envía a Inglaterra acompañado por dos cortesanos, Rosencrantz y Guildenstern, portadores de una nota de Claudio dirigida a su colega británico donde le pide matar a Hamlet en cuanto llegue; pero unos piratas capturan al príncipe y lo devuelven vivo a Dinamarca. A su retorno, Hamlet va al cementerio en el momento de los funerales de Ofelia quien, habiendo perdido la razón por el dolor de la muerte de su padre y por el viaje del príncipe hacia tierras tan lejanas, se ha ahogado; además, el hermano de la joven, Laertes, ha vuelto para vengar la muerte de Polonio. Hay un enfrentamiento y riñen Hamlet y Laertes; son separados por orden del rey quien, aparentemente, quiere apaciguarlos y reconciliarlos. Pero en secreto, trama una nueva intriga: revela a Laertes el nombre del asesino de su padre y lo incita a vengarse, para ello le propone rivalizar con Hamlet en una partida de armas, con cualquier motivo, para sellar el perdón. El enfrentamiento se lleva a cabo, pero al realizarse, Laertes utiliza una espada con la punta envenenada y con ella atraviesa a Hamlet. Sin embargo, éste, antes de morir, hiere mortalmente a Laertes y mata a Claudio, en tanto que Gertrudis bebe sin darse cuenta la copa con veneno que estaba destinada a su hijo. El drama concluye con la llegada del puro y recto Fortimbrás, príncipe de Noruega, designado como soberano del reino.
Aparte de la magnífica descripción de Hamlet como personaje —complejo y profundamente contradictorio—, esta obra destaca por la magistral creación dramática en conjunto. Además, en su concepción moral, sigue los lineamientos éticos de William Shakespeare desarrollados en su teatro: el triunfo del bien y de la justicia sobre el crimen y las fuerzas negativas que siempre amenazan el orden universal.
La verdadera tragedia de Hamlet reside en haber muerto cuando ya había madurado lo suficiente para ser un buen rey.