miércoles, febrero 03, 2010

Fausto

Autor: Johann Wolfgang Goethe, poeta y dramaturgo; 1749-1832.

Genero y corriente: Poema dramático.

Estructura: Consta de varios episodios nominados: Dedicatoria, Preludio en el teatro Prólogo en el cielo, entre otros.

Sinopsis: EI sabio doctor Fausto aspira al conocimiento absoluto y "pide al cielo sus más hermosas estrellas y a la Tierra cada uno de sus goces más sublimes; y ninguna cosa, próxima ni lejana, basta para satisfacer su corazón profundamente agitado"; así está definido este personaje en el Prólogo en el cielo. Allí mismo, el Señor autoriza a Mefistófeles -el espíritu de negación, quien no comprende y se burla de las altas aspiraciones de Fausto- a tentar al estudioso y apartarlo de su recto camino, pues Dios confía en la victoria de Fausto en la prueba. Mefistófeles, el mal, es solo una parte de la creación -y no una fuerza independiente, como piensa ser-, un elemento necesa¬rio puesto por el Señor en la Tierra para aguijonear al hombre y mantenerlo en constante actividad (pues por medio de la acción se salva el ser humano y esto constituye la base de la filosofía fáustica postulada por Goethe).
Fausto, luego de haber estudiado a fondo filosofía, jurisprudencia, medicina, teología y magia, llega a la conclusión de que "nada podemos saber", pues su anhelo es "conocer lo mas intimo del universo, toda fuerza activa y todo germen", sin tener necesidad de recurrir a los libros, a ese "trafico de huecas palabras". El precio pagado por ello es demasiado alto: la vida misma, pues por dedicarse al estudio, "me ha sido arrebatada toda clase de goces". Desengañado y envejecido, deplora todo cuanto antes le atraía: laboratorio, libros, papeles, esqueletos y aparatos, pues ahora piensa que solo son "humo, polvo y podredumbre", un mundo artificial y muerto; el aspira al contacto directo con la naturaleza para "coger sus pechos, manantiales de toda vida". Por otra parte, la actividad incesante y renovadora, la agitaci6n febril, la energía trabajando "en el zumbador telar del tiempo, tejiendo el viviente ropaje de la Divinidad" es la naturaleza misma.
Desesperado, piensa en el suicidio, en un afán por fundirse con esa armonía celeste y conocer, al fin, el misterio que encierra, "aun a riesgo de abismarse en la nada". Cuando está a punto de beber el veneno, un tañido de campanas anuncia la Pascua de la Resurrecci6n y le hace volver el pensamiento a Dios impidiéndole completar el acto.
Luego de pasear un poco por la ciudad y mezclarse con la gente y la vida sencilla del pueblo, Fausto, reanimado y optimista, regresa a su estudio, donde tiene una conversaci6n con Mefistófeles y realiza el famoso pacto: el diablo le promete sus servicios y hacerle conocer todos los goces de la vida a condici6n de que si queda satisfecho con ello, le entregue su alma en el mas allá.
Mefistófeles tiene confianza en que a Fausto le serán suficientes las cosas terrenas y materiales para saciarse, porque el diablo sólo conoce y estimula la parte más baja del ser humano; Fausto, a su vez, está seguro de su espíritu elevado, en su constante anhelo de cosas sublimes y eternas, para saber de antemano que nunca podrá sentirse satisfecho ni conforme con las ofertas de este "pobre diablo". EI pacto, pues, queda cerrado.
Ya sin preocupaciones por saber, Fausto y Mefistófeles se lanzan al mundo, pues "toda teoría es gris, querido amigo, y verde el árbol de oro de la vida". En primer lugar, el demonio le devuelve la juventud perdida. Así transformado, ya está en condiciones para el siguiente paso: la experiencia del amor. Es entonces cuando conoce a Margarita, muchacha humilde y cándida, de quien se enamora intensamente. Ella también le corresponde, a tal punto que se le entrega y espera un hijo de él. Varias son las victimas que ocasiona este amor desdichado:
Valentín, hermano de Margarita; la madre de esta y el propio hijo de Fausto y de ella, pues la joven, presionada por los prejuicios de la Sociedad, lo ahoga en el rio después de nacer.
AI final de la obra, Margarita se encuentra en el calabozo condenada por el filicidio; ha perdido la razón y en su delirio recuerda su pasada felicidad junto a Fausto, a quien ahora llama. El, atribulado e impotente ante el ineludible cumplimiento de su destino, que ha arrastrado y perdido a aquella pobre muchacha, viene en su auxilio. Llega al calabozo; está dispuesto a salvarla, abrir las rejas de la prisión y llevarla consigo. Margarita lo reconoce, pero su mente trastornada le impide seguirlo. Finalmente, invocando siempre el nombre de su amado, la joven muere. Mefistófeles, que presencia la escena, exclama: "¡Está juzgada!" Y una voz de lo alto responde: "¡Está salvada!" Esto es, Margarita, víctima inocente puesta en el camino de Fausto para que este conozca el mundo de los sentimientos, es redimida gracias al amor, en aras del cual ofrenda su vida. Ella ha sido "la humilde cabaña que el torrente, avasallador y poderoso, destruye fatalmente a su paso cuando su impetuosa corriente se precipita furiosa hacia el abismo".
Esta profunda obra refleja el curso simbólico de la vida del hombre superior, quien para desarrollar plenamente todas sus posibilidades debe pasar sobre la tragedia de Margarita -encarnación del eterno femenino- e ir mas allá de sus aspiraciones terrenales, de ahí el germen de su angustia y culpabilidad.
Hay en Fausto un despliegue de intensas emociones humanas (tormento, desesperación, amor, ternura, desolación, sufrimiento, dolor) y estéticas (poesía y hondo dramatismo), a la par que una profunda filosofía. Por todo ello, Goethe dio nombre a su época y en su Fausto encarna el espíritu universal.
La obra fue continuada en el Segundo Fausto, de muy desigual valor literario; por ello permanece casi olvidada por la crítica.

2 comentarios:

Mariitza!! dijo...

Muy interesante, tengo el libro pero no me agrado el principio pero leyendo lo que continua me has dado el animo para terminarlo :D gracias

Martin Garro dijo...

Muy buen aporte!!! grxs... :D