viernes, diciembre 17, 2010

CASTILLA

Autor: Azorín, seudónimo del escritor español José Martínez Ruiz; 1874-1967.
Otras obras: La voluntad, Antonio Azorín, Don Juan, Doña Inés, Angelita, etc. (novelas); Los pueblos, (estampas provincianas), ensayos, y artículos (crítica literaria).
Género y corriente: Descripciones en prosa poética, generación del 98.
Estructura: Comprende una dedicatoria, un prólogo del autor y 14 cuadros o estampas literarias.
Sinopsis: En la nota introductoria de la obra, el propio autor señala su alcance espacial y espiritual: por un lado, "aprisionar una partícula del espíritu de Castilla; por otro, "una preocupación por el poder del tiempo", por transmitir "la sensación de la corriente perdurable e inexorable de las cosas". La técnica literaria de "Azorín" en estas páginas es sencilla y casi siempre la misma. A partir de un hecho concreto —paisaje, individuo, anécdota, evocación— inicia una reflexión, divagación, aventura; una opinión, a veces poética, melancólica, humorística o satírica; otras, meramente informativa. En todos sus cuadros, sin embargo, sobresale un elemento común: el tiempo, obsesión a cuya sombra surge el nostálgico filosofar de "Azorín" para llegar a la sensibilidad del lector.
El conjunto de estampas se divide en informativas, descriptivas y de divagación. Entre las informativas colocamos las dos primeras de la obra: Los ferrocarriles y El primer ferrocarril castellano. Son descriptivas, evocadoras y nostálgicas: Ventas, posadas y fondas, Los toros, Una ciudad y un balcón, La catedral, El mar, Una flauta en la noche. En las otras, además del elemento descriptivo, predomina la divagación, la reflexión: Las nubes, donde imagina que Calisto y Melibea se casaron, son padres de una niña y viven felices en su casa solariega rodeada de jardines; Lo fatal, donde crea a un Lazarillo cuyos amos corren distinta suerte de la ya conocida en la famosa obra; La fragancia del vaso, evocación de Constanza, la protagonista de La ilustre fregona, de Cervantes; La casa cerrada y Una lucecita roja, etcétera.
Para tener una idea del estilo sencillo, depurado y emotivo de "Azorín" he aquí un pasaje descriptivo de ésta última:
"En lo alto, asentada en una ancha meseta, está la casa. La rodean viejos olmos; dos cipreses elevan sobre la fronda sus cimas rígidas, puntiagudas. Hay largos y pomposos arriates en el jardín. Hay en la verdura de los rosales, rosas bermejas, rosas blancas, rosas amarillas. Desde lo alto se descubre un vasto panorama: ahí tenéis a la derecha, sobre aquella lomita redonda, la ermita de Nuestra Señora del Pozo Viejo; más lejos, cierra el horizonte una pincelada zarca de la sierra; a la izquierda, un azagador hace serpenteos entre los recuestes y baja hasta el no, a cuya margen, entre una olmeda, aparecen las techumbres rojizas de los molinos. Mirad al cielo; está limpio, radiante, azul; unas nubecillas blancas y redondas caminan ahora lentamente por su inmensa bóveda. Aquí, en la casa, las puertas están cerradas; las ventanas están cerradas también. Tienen las ventanas los cristales rotos y polvorientos. Junto a un balcón hay una alcarraza colgada. En el jardín por los viales de viejos árboles, avanzan las hierbas viciosas de los arriates. Crecen los jazmineros sobre los frutales; se empina una pasionaria hasta las primeras ramas de los cipreses y desde allí deja caer flotando unos floridos festones [...] Cuando la noche llega, la casa se va sumiendo poco a poco en la penumbra. Ni una luz, ni un ruido. Los muros desaparecen esfumados en la negrura. "
Castilla es, de sus obras, la más representativa en cuanto a su prosa: frase breve, sintética, concisa, particularidad que lo ha hecho destacar entre los demás escritores de la generación del 98, a la cual pertenece.

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