domingo, mayo 02, 2010

GRAN SERTóN: VEREDAS

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Autor: Autor: Joáo Guimaraes Rosa, narrador y diplomático; 1908-1967.

Otras obras: Sagarana, Primeras historias, últimas historias, Tutamera: terceras historias, Estas historias (cuentos); Cuerpo de baile, No Urubucuacuá, no Pingém (novelas).
Género y corriente: Novela regionalista moderna.
Estructura: Monólogo sin divisiones.
Sinopsis: Riobaldo, ahora viejo y retirado de las peripecias violentas, empieza por exponer sus obsesiones. Se pregunta constantemente acerca de la existencia del diablo, especula sobre el mal, recurre a anécdotas, enumera los rodeos que hacen los semaneros para no decir el nombre del diablo al que llaman "el Que Diga", "el Voto a Tal", "el Relincha-Madre", "el Mari-Cabrón", "el Sangre de Otro". Luego, narra algunas historias ejemplares, como la de Aleixo y la ceguera de sus hijos, la de Pedro Pindó y la maldad innata de su vástago. Habla también de su compadre Quelemén, un inspirado espiritista. Después, vuelve a insistir en su preocupación de toda la vida: la lucha entre el bien y el mal; de ahí que ponga en relieve que "por eso es por lo que se necesita principalmente la religión: para desenloquecerse, desenlocar. El rezo es el que sana la locura. Por lo general. Él sí que es la salvación del alma..."
Riobaldo, al ahondar en el alma misma del sertón, investiga el extraño aire mesiánico y profético que sopla en la extensa comarca. Los yagunzos invocan a todas las presencias reconocibles en este mundo —al diablo más que a Dios—, transformadas en obsesiones que rodean a los sufridos habitantes del sertón. Habla, por ejemplo, del jefe Joao Cazuzo a quien, cuando estaba en combate, se le apareció "Nuestra Señora".
El narrador sigue únicamente el flujo de sus recuerdos, la corriente de su pensamiento, sin orden preestablecido; por consiguiente, adelanta o retrasa historias, y a veces los hechos aparecen cronológicamente trastocados cuando se refiere a la guerra de los yagunzos. Él mismo aparece como yagunzo, por primera vez, bajo las órdenes de Medeiro Vaz, jefe justiciero que lucha para vengar la muerte del líder Joca Ramiro. Pero Medeiro Vaz muere sin haber logrado su propósito. Lo sustituye entonces, como jefe provisional, Marcelino Pampa. "¡Sin embargo, nuestro jefe en aquel tiempo ya era —usted váyalo sabiendo Zé Bebelo!"
Riobaldo, muchos años antes, había sido contratado como profesor de Zé Bebelo, jefe en buenas relaciones con políticos y contratado por éstos para "limpiar el sertón del bandidaje bravo".
Finalmente, luego de haber concluido su contrato, Zé Bebelo regresa al sertón y queda como jefe del grupo de Medeiro Vaz, pero se, sabe que hablaba demasiado y carecía de autoridad moral para seguir al mando de sus hombres. Entonces cedió su lugar a Riobaldo para continuar la persecución del hombre que había vendido su alma al diablo por traicionar a Joca Ramiro.
Pero Riobaldo también pacta ostensiblemente con el diablo para poder terminar con Hermógenes, responsable de la muerte del honorable jefe Joca Ramiro, y restablecer el equilibrio del mundo de los yagunzos, roto por la traición de Hermógenes, enemigo de Dios, a quien se compara con el demonio por su crueldad y depravación, ya manifiestas desde que peleaba al lado de los buenos.
Pero, así como Hermógenes es la representación de la fuerza maléfica, Diadorím, el guerrillero que los acompaña, joven hermoso y de ojos verdes, es la personificación de la belleza y la bondad. Diadorím es amigo de Riobaldo, pero también se convierte en su "inquietud", pues si bien al lado del joven el narrador lleva a cabo grandes hazañas, duda de su propia hombría cuando se da cuenta de que Diadorím despierta en él una gran pasión, y se confiesa a sí mismo "primero, me enteré de que quería a Diadorim de amor mismo amor, mal encubierto de amistad. De mí para mí, fue de repente cuando aquello se aclaró: hablé conmigo. No me asombré, no me pareció malo; no me reprobé entonces."
En una de las últimas batallas, luchan frontalmente las dos fuerzas, Diadorim-Hermógenes. Riobaldo es testigo de todo cuanto ocurre. El desenlace es la muerte de los dos enemigos, el bien y el mal. Diadorim cae herido y poco después muere. Los testigos, entonces, miran detenidamente su cadáver y se dan cuenta de que era una hermosa mujer, nada menos que la hija del jefe Joca Ramiro. Riobaldo, al verla sin vida, exclama entre sollozos "Ella era. Tal que así que desencantaba, de un encanto tan terrible; levanté mis manos para santiguarme, pero lo que con ellas escondí fue un sollozo, y escondí las lágrimas mayores. Aullé. Diadorim, Diadorim era una mujer. Diadorim era una mujer como el sol no incendia el agua del río Urucuia, como yo sollocé mi desesperación."
La historia de la vida de Riobaldo el yagunzo, podría clasificarse como una canción de gesta brasileña, porque es la acción homogénea de un grupo heterogéneo guiado por un gran líder; cuando Zé Bebelo traiciona al grupo, se le enjuicia y sentencia con equidad; y, en la lucha, los protagonistas son purificados a través de una serie de difíciles pruebas.
En esta novela se conjugan conceptos sobre la existencia de Dios y el diablo, el papel del destino en la vida del hombre, la naturaleza del valor y la esencia de las relaciones entre el hombre y la mujer.
La eficacia del modelo literario de Gran sertón: veredas, es una de las más notables de la narrativa latinoamericana, a tal punto que ha sido aclamada como la mejor novela brasileña escrita luego de la segunda guerra mundial.
El lenguaje resulta ser, además, una de las innovaciones fundamentales de la obra; Guimáraes Rosa recurre a la alteración organizada de las estructuras gramaticales, destaca la musicalidad del habla sertanera, utiliza arcaísmos y aglutina palabras, cuyo producto deviene en una prosa original, densa, vigorosa, plástica. Este aspecto formal ha sido una de las contribuciones más importantes del autor al estilo y la técnica literaria de la lengua portuguesa. Fue editada en 1956.
, narrador y diplomático; 1908-1967.

Otras obras: Sagarana, Primeras historias, últimas historias, Tutamera: terceras historias, Estas historias (cuentos); Cuerpo de baile, No Urubucuacuá, no Pingém (novelas).
Género y corriente: Novela regionalista moderna.
Estructura: Monólogo sin divisiones.
Sinopsis: Riobaldo, ahora viejo y retirado de las peripecias violentas, empieza por exponer sus obsesiones. Se pregunta constantemente acerca de la existencia del diablo, especula sobre el mal, recurre a anécdotas, enumera los rodeos que hacen los semaneros para no decir el nombre del diablo al que llaman "el Que Diga", "el Voto a Tal", "el Relincha-Madre", "el Mari-Cabrón", "el Sangre de Otro". Luego, narra algunas historias ejemplares, como la de Aleixo y la ceguera de sus hijos, la de Pedro Pindó y la maldad innata de su vástago. Habla también de su compadre Quelemén, un inspirado espiritista. Después, vuelve a insistir en su preocupación de toda la vida: la lucha entre el bien y el mal; de ahí que ponga en relieve que "por eso es por lo que se necesita principalmente la religión: para desenloquecerse, desenlocar. El rezo es el que sana la locura. Por lo general. Él sí que es la salvación del alma..."
Riobaldo, al ahondar en el alma misma del sertón, investiga el extraño aire mesiánico y profético que sopla en la extensa comarca. Los yagunzos invocan a todas las presencias reconocibles en este mundo —al diablo más que a Dios—, transformadas en obsesiones que rodean a los sufridos habitantes del sertón. Habla, por ejemplo, del jefe Joao Cazuzo a quien, cuando estaba en combate, se le apareció "Nuestra Señora".
El narrador sigue únicamente el flujo de sus recuerdos, la corriente de su pensamiento, sin orden preestablecido; por consiguiente, adelanta o retrasa historias, y a veces los hechos aparecen cronológicamente trastocados cuando se refiere a la guerra de los yagunzos. Él mismo aparece como yagunzo, por primera vez, bajo las órdenes de Medeiro Vaz, jefe justiciero que lucha para vengar la muerte del líder Joca Ramiro. Pero Medeiro Vaz muere sin haber logrado su propósito. Lo sustituye entonces, como jefe provisional, Marcelino Pampa. "¡Sin embargo, nuestro jefe en aquel tiempo ya era —usted váyalo sabiendo Zé Bebelo!"
Riobaldo, muchos años antes, había sido contratado como profesor de Zé Bebelo, jefe en buenas relaciones con políticos y contratado por éstos para "limpiar el sertón del bandidaje bravo".
Finalmente, luego de haber concluido su contrato, Zé Bebelo regresa al sertón y queda como jefe del grupo de Medeiro Vaz, pero se, sabe que hablaba demasiado y carecía de autoridad moral para seguir al mando de sus hombres. Entonces cedió su lugar a Riobaldo para continuar la persecución del hombre que había vendido su alma al diablo por traicionar a Joca Ramiro.
Pero Riobaldo también pacta ostensiblemente con el diablo para poder terminar con Hermógenes, responsable de la muerte del honorable jefe Joca Ramiro, y restablecer el equilibrio del mundo de los yagunzos, roto por la traición de Hermógenes, enemigo de Dios, a quien se compara con el demonio por su crueldad y depravación, ya manifiestas desde que peleaba al lado de los buenos.
Pero, así como Hermógenes es la representación de la fuerza maléfica, Diadorím, el guerrillero que los acompaña, joven hermoso y de ojos verdes, es la personificación de la belleza y la bondad. Diadorím es amigo de Riobaldo, pero también se convierte en su "inquietud", pues si bien al lado del joven el narrador lleva a cabo grandes hazañas, duda de su propia hombría cuando se da cuenta de que Diadorím despierta en él una gran pasión, y se confiesa a sí mismo "primero, me enteré de que quería a Diadorim de amor mismo amor, mal encubierto de amistad. De mí para mí, fue de repente cuando aquello se aclaró: hablé conmigo. No me asombré, no me pareció malo; no me reprobé entonces."
En una de las últimas batallas, luchan frontalmente las dos fuerzas, Diadorim-Hermógenes. Riobaldo es testigo de todo cuanto ocurre. El desenlace es la muerte de los dos enemigos, el bien y el mal. Diadorim cae herido y poco después muere. Los testigos, entonces, miran detenidamente su cadáver y se dan cuenta de que era una hermosa mujer, nada menos que la hija del jefe Joca Ramiro. Riobaldo, al verla sin vida, exclama entre sollozos "Ella era. Tal que así que desencantaba, de un encanto tan terrible; levanté mis manos para santiguarme, pero lo que con ellas escondí fue un sollozo, y escondí las lágrimas mayores. Aullé. Diadorim, Diadorim era una mujer. Diadorim era una mujer como el sol no incendia el agua del río Urucuia, como yo sollocé mi desesperación."
La historia de la vida de Riobaldo el yagunzo, podría clasificarse como una canción de gesta brasileña, porque es la acción homogénea de un grupo heterogéneo guiado por un gran líder; cuando Zé Bebelo traiciona al grupo, se le enjuicia y sentencia con equidad; y, en la lucha, los protagonistas son purificados a través de una serie de difíciles pruebas.
En esta novela se conjugan conceptos sobre la existencia de Dios y el diablo, el papel del destino en la vida del hombre, la naturaleza del valor y la esencia de las relaciones entre el hombre y la mujer.
La eficacia del modelo literario de Gran sertón: veredas, es una de las más notables de la narrativa latinoamericana, a tal punto que ha sido aclamada como la mejor novela brasileña escrita luego de la segunda guerra mundial.
El lenguaje resulta ser, además, una de las innovaciones fundamentales de la obra; Guimáraes Rosa recurre a la alteración organizada de las estructuras gramaticales, destaca la musicalidad del habla sertanera, utiliza arcaísmos y aglutina palabras, cuyo producto deviene en una prosa original, densa, vigorosa, plástica. Este aspecto formal ha sido una de las contribuciones más importantes del autor al estilo y la técnica literaria de la lengua portuguesa. Fue editada en 1956.

jueves, abril 29, 2010

CACAO

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Autor: Jorge Amado, novelista, dramaturgo y poeta; n. 1912.

Otras obras: El país del carnaval, Sudor, Jubiabá, Mar muerto, Capitanes de la arena, Tierras del sin fin, Sao Jorge dos Ilhéus, Los caminos del hambre, Los subterráneos de la libertad, Gabriela, clavo y canela, Los viejos marineros, Doña Flor y sus dos maridos, Tienda de los milagros, Teresa Batista cansada de guerra, Uniforme, casaca y camisón, etcétera (novelas); Vida de Luis Carlos Prestes, el caballero de la esperanza (biografía); poemas en prosa, una obra de teatro, etcétera.

Género y corriente: Novela realista.

Estructura: Consta de 20 capítulos.

Sinopsis: En medio de un espectáculo de tristeza e inconformidad, durante un día cualquiera en una de las fazendas de cacao, José Cordeiro empieza a relatar su infancia. Su padre poseía una fábrica de tejidos que prosperaba lentamente y solía conversar con los obreros, oía sus quejas y remediaba sus males en cuanto podía, "la verdad es que él y los obreros vivían en paz".
Un día aparece un hermano de este buen hombre y todo cambia. El tío se entromete en la dirección de la fábrica y la hace progresar rápidamente, pero a costa de reducir el salario de los trabajadores.
El padre de Cordeiro, débil por naturaleza, no tiene el coraje suficiente para apartar de la fábrica a su hermano. Por desgracia, tiempo después, al estar tocando al piano uno de sus trozos de música predilectos, sufre un síncope cardiaco y muere.
Aprovechando el deceso, el tío declara la quiebra económica de la familia, y José Cordeiro se marcha a Ilhéos, rumbo a las plantaciones de cacao, porque es la única esperanza de hallar una oportunidad para salir de la pobreza.
Cuando llega a su destino, se contrata como trabajador "alquilado" para la jazenda del coronel Mané Frajelo. Al ir en camino hacia la finca conoce a Antonieta, una prostituta con quien entabla gran amistad. También escucha relatos de los crímenes y arbitrariedades que cometen los dueños de las plantaciones, historias narradas por viajeros de segunda clase en el tren. Luego, ya instalado en la fazenda, el negro Honorio le enseña el trabajo en la plantación.
Honorio era un "técnico en emboscadas"; es decir, en ocasiones servía al patrón para deshacerse de algunos de sus enemigos.
Los trabajadores vivían casi al margen del mundo y su miseria no interesaba a nadie. Ni siquiera tenían idea de que las cosas podían cambiar. El trabajo era muy duro y mal pagado, sólo de vez en cuando tenían oportunidad de acudir al pueblo y olvidarse un poco de su mala vida.
El coronel tenía dos hijos, Osorio, estudiante de derecho a punto de graduarse, y María, jovencita que escribía versos cursis.
Un día, Osorio seduce a la novia de Colodino, uno de los trabajadores. Éste los sorprende y descarga varias cuchilladas en el cuerpo y cara de Osorio. El novio ofendido huye y se esconde en casa de un viejo obrero. Mientras tanto, el coronel encarga a Honorio que acabe con el trabajador. Sin embargo, el negro lo deja escapar porque él no mata colegas. "No soy traidor", dice.
Por su parte, María se enamora de José Cordeiro, quien por esta circunstancia se encuentra ante un gran dilema, pues ella le ofrece su mano y parte de la propiedad. José, a pesar de todo, permanece leal a sus compañeros, y con ello se gana el desempleo.
La ofensa contra Colodino indigna a los trabajadores y se niegan a obedecer algunas órdenes e instrucciones dadas por el patrón; pero su resistencia no puede pasar de una rebeldía pasiva porque, si llegaran a la huelga, su lugar en la fazenda sería ocupado de inmediato por algunos de los numerosos trabajadores que no tienen modo de ganarse la vida. Lamentablemente, este levantamiento no sustenta ningún plan ni programa, pues no son conspiradores ni revolucionarios; su reacción nace del sentimiento de que se han infringido normas de derechos humanos y se han cometido injusticias que deben ser remediadas.
Dado este final, el autor parece decirnos que, para adoptar semejante actitud, lo que importa es tener disposición interna y sentido de justicia.
De acuerdo con palabras del propio Jorge Amado, Cacao no pretende ser una obra literaria, sino un testimonio de cómo viven quienes trabajan en las plantaciones del cacao.
Sin embargo, pese a estas declaraciones, nos encontramos frente a una novela vigorosa, escrita con un lenguaje directo, una de las primeras y más representativas de la etapa inicial de este prolífico autor. Se editó en 1933.

miércoles, abril 28, 2010

ODISEA

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Autor: Homero, poeta épico que vivió hacia el siglo IX A.C.
Otra obra: Ilíada.
Género y corriente: Epopeya, narración en verso bastante extensa que trata de una acción extraordinaria o fuera de lo común, en la cual intervienen elementos maravillosos, monstruos, dioses, etcétera.
Estructura: Está dividida en 24 rapsodias, agrupadas en tres partes bien diferenciadas: la Telemaquia (rapsodias I a V), el retorno (rapsodias V a XIII) y la venganza de Odiseo (rapsodias XIII a XXIV).
Sinopsis: El asunto fundamental de la obra son las aventuras y padecimientos vividos por el héroe o protagonista Odiseo —también llamado Ulises—, desde su salida de Troya, luego del saqueo y destrucción de ésta, hasta su arribo a la isla de Ítaca, su tierra natal.
Las primeras rapsodias nos hacen saber cuanto está sucediendo en el hogar de Odiseo en Ítaca, diez años después de la caída de Troya. Su esposa Penélope duda en cuanto a si Odiseo está muerto o aún vive. Mientras tanto, los pretendientes de la reina —vulgares, soberbios, ambiciosos— la asedian, han invadido su- casa, saquean sus bienes, y a la par pretenden su mano, pues codician su riqueza y posición.
En esta primera parte del poema, el personaje principal es Telémaco, el hijo de Odiseo y Penélope, quien a pesar de la vergüenza que le inspira la conducta de los pretendientes de su madre, no tiene valor para arrojarlos de su hogar. Telémaco decide entonces ir en busca de su padre. Durante ese viaje, llega al reino del viejo rey Néstor, en el Peloponeso, el cual nada sabe.de Odiseo; luego arriba al palacio del rey Menelao, en Lacedemonia (Esparta), donde el soberano le dice haber oído que Odiseo vivía cautivo en una isla (alude, indudablemente, a la isla de la ninfa Calipso).
A partir de la mitad de la rapsodia V, Homero deja a Telémaco y la acción se centra en Odiseo quien, en efecto, desde hace siete años se encuentra viviendo en la isla de Ogigia, junto a la ninfa Calipso, sin lograr que ella lo deje partir. Hermes (el mensajero de los dioses) llega a la gruta de Calipso con órdenes de Zeus para dejar en libertad a Odiseo; ella obedece y éste parte hacia su patria en una balsa que después es destruida por una terrible tempestad.
Llega así al país de los feacios, donde la princesa Nausicaa, primero, y luego el rey Alcinoo y su esposa le brindan una conmovedora hospitalidad (rapsodia VII). En el palacio del rey feacio, Odiseo relata todas sus aventuras desde que salió de Troya: con los cicones, los lotófagos, los cíclopes, los lestrigones, la maga Circe, el descenso al Hades, las sirenas, los monstruos Escila y Caribdis, las vacas del Sol y, finalmente, Calipso (cantos IX al XII).
Al término de sus relatos y lleno de regalos, Odiseo es llevado por los feacios hasta Ítaca (rapsodia XIII). Transfigurado por Atenea en un anciano indigente, Odiseo recibe hospitalidad en la gruta de su fiel porquerizo Eumeo; se encuentra allí con su hijo Telémaco, ante quien se da a conocer (rapsodia XVI). Guiado por Eumeo, Odiseo penetra en la ciudad y llega a su palacio, donde sólo su fiel y viejo perro Argos, moribundo sobre un montón de estiércol, lo reconoce y luego muere; Odiseo le llora ocultamente. Al llegar frente a los pretendientes de Penélope, tiene un altercado con ellos; luego lucha con el mendigo Iro —pues éste lo había insultado—, y lo derrota (rapsodia XVIII).
Esa misma noche, Odiseo habla con Penélope y le cuenta una supuesta historia, para no darse a conocer, sin embargo lo reconoce su nodriza Euriclea al lavarle los pies, pues ella advierte la cicatriz de una herida que, cuando era niño, un jabalí le causó durante una cacería; Odiseo le pide no revelar la verdad (rapsodia XIX).
Asediada por los pretendientes, Penélope promete que se casará con aquel que consiga armar el arco de Odiseo y atravesar con una flecha los anillos de doce hachas, dispuestas una tras otra (rapsodia XXI). Odiseo resulta triunfante en la prueba del arco y de inmediato comienza a disparar sus flechas contra los pretendientes, dándoles muerte (rapsodia XXII). Penélope se resiste a creer en el regreso de su esposo; pero Odiseo da pruebas de su identidad al expresarle que su lecho fue construido por él mismo sobre el tronco de un olivo.
Penélope, al reconocerlo, se arroja llorando emocionada en sus brazos. "Y también Odiseo lloraba, abrazado a su dulce y honesta esposa." Por la noche, Odiseo le cuenta todas sus aventuras. A la mañana siguiente, junto con su hijo y sus pastores, va a ver a su padre Laertes, quien vive en el campo.
Mientras tanto, los deudos de los pretendientes muertos integran un ejército para ir a Ítaca y vengar a sus parientes, pero Palas Atenea les ordena la paz y todos regresan a sus hogares.
Como puede observarse, el personaje Odiseo constituye el elemento común a todo el poema. Sin embargo, por encima de esa unidad, el mérito principal de la obra radica en la prodigiosa armonía de la realidad con la fantasía; la observación fiel y directa de la vida humana aparece entremezclada con mitos y leyendas, el carácter fantástico y mágico de los pueblos y lugares que encuentra Odiseo a lo largo de su viaje, se concilia admirablemente con los datos de la realidad geográfica; pero, más importante todavía, es que destaca la visión profunda del ser humano. La ambición de los pretendientes, la fidelidad de Penélope, las virtudes juveniles de Telémaco, la belleza fresca y pura de Nausicaa, la digna hospitalidad de Alcinoo, Néstor y Menelao y, por encima de todo, el anhelo constante de Odiseo de retornar a su patria y a su hogar, constituyen las actitudes de alto valor moral y humano que impregnan esta obra.

La

Autor: Homero, poeta épico; según se cree, vivio hacia el siglo IX a.C.
Otra obra: Odisea.
Género y corriente: Epopeya heroica, narración poética versificada, de considerable extensión, cuyo asunto se refiere a una acción grandiosa y extraordinaria, en la cual interviene lo maravilloso.
Estructura: Está dividida en 24 rapsodias, que corresponden al número de letras del alfabeto helénico.
Sinopsis: No se conoce la fecha exacta en que fue compuesta, aunque por lo general se ubica a fines del siglo IX a.C. (pues se desconocen datos concretos sobre la existencia de Homero).
A pesar de lo que sugiere su nombre, la Ilíada, no contiene el relato total de la guerra de Troya (llamada antiguamente Ilión), el tema es la cólera de Aquiles. La guerra de Troya, por lo tanto, constituye sólo el marco, el escenario, en el cual se desarrollan los episodios que dan origen a la epopeya. En esta conjunción del tema mencionado con los lineamientos generales de la acción, radica la unidad de la obra.
El desarrollo esbozado de la acción es el siguiente: Se ha declarado la peste en el campamento aqueo. El adivino Calcas explica que Apolo castiga asía los griegos porque Agamenón ha ultrajado a Crises, sacerdote de aquel dios, al haberse apoderado de su hija Criseida como botín de guerra, negándose luego a devolverla. A instancias de Aquiles, Agamenón ordena que Criseida sea restituida a su padre, pero en compensación exige que le entreguen a la joven Briseida, la cautiva perteneciente a Aquiles. Iracundo por semejante atentado contra su honor, el pelida se niega a seguir combatiendo y, muy dolido en su amor propio, invoca la ayuda de su madre, la diosa Tetis. Ella obtiene de Zeus que el agravio causado a su hijo tenga como castigo la derrota de los aqueos (rapsodia I).
Entre los guerreros troyanos se encuentran el heroico Héctor, hijo de Príamo, rey de Troya, y Paris, otro de los hijos del soberano, quien vive con Helena, ex esposa de Menelao —hermano de Agamenón—, el cual ahora se halla entre las filas aqueas. Paris se bate con Menelao en el campo de batalla, en un duelo singular. Además del triunfo de la guerra, también está en juego la posesión de Helena y sus riquezas. Ella será del ganador; así se ha estipulado en el pacto celebrado entre Príamo y sus enemigos.
Menelao domina de manera manifiesta a Paris, pero de pronto éste es sacado del combate por la diosa Afrodita y llevado junto a Helena. Agamenón declara que Menelao es el triunfador y exige a Troya la devolución de la reina (rapsodia III).
Como el pacto ha sido violado por obra de Pándaro —quien hiere traidoramente a Menelao—, Agamenón se prepara para el ya inevitable combate. Los primeros incidentes bélicos cubren de cadáveres el campo. Los dioses a su vez, tomando partido por uno u otro bando, también intervienen en la lucha (rapsodias IV y V).
Héctor vuelve por unas horas a la ciudad, donde su madre y las damas troyanas imploran los favores de la diosa Atenea. En la muralla encuentra a Andrómaca, su mujer, llevando en brazos al pequeño Astianacte, hijo de ambos. Hay entre los esposos una despedida conmovedora: él presiente que morirá, y ella le llora como si ya estuviera muerto. Al final, Héctor y Paris vuelven al combate (rapsodia VI).
A consecuencia de la decisión de Aquiles de no participar en la lucha, la guerra toma mal rumbo para los aqueos; Agamenón resuelve reconciliarse con Aquiles y hacer que éste retorne al combate contra los troyanos, para lo cual le envía una embajada con ese propósito, ofreciéndole valiosos presentes y hasta la devolución de Briseida. Pero Aquiles se niega rotundamente a deponer su cólera y orgullo y la embajada regresa despechada (rapsodia IX).
Agamenón, mientras tanto, es herido y se retira del campo de batalla. Otros importantes guerreros aqueos también son lesionados y deben abandonar la lucha. La guerra está ya en su apogeo (rapsodia XI).
Aquiles, entonces, autoriza a su amigo Patroclo para retornar al combate con algunos de sus hombres, e inclusive usar su armadura para atemorizar a los troyanos, quienes supondrán que es el propio hijo o de Tetis quien regresa a la lucha. Al principio, Patroclo logra limpiar el campo de enemigos, pero luego se interna demasia¬do entre ellos, lo hieren, y Héctor consigue darle muerte (rapsodia XVI).
Los aqueos recobran el cadáver de Patroclo, mas Héctor lo ha despojado antes de las armas de Aquiles, las cuales el propio Héctor viste ahora para proseguir el combate.
Aquiles, al enterarse de la muerte de Patroclo, decide regresar a la contienda para vengar la muerte de su amigo. Se reconcilia con Agamenón, y Briseida vuelve a la tienda de su primer dueño.
Ya tenemos al terrible Aquiles de nuevo en el campo de batalla; a su paso extermina huestes enteras de troyanos y a guerreros eminen¬tes. Hombres, dioses y hasta los propios elementos de la naturaleza intervienen en la pelea (rapsodia XX).

Todos los troyanos, excepto Héctor, han huido de Aquiles; al final ambos se enfrentan. Luego de dramáticas vicisitudes, Héctor cae a manos del enfurecido Aquiles y éste le atraviesa el cuello con su lanza; después se ensaña con el cadáver: lo ata a su carro de guerra y lo arrastra por todo el campo de batalla: "así, la cabeza de Héctor se manchaba de polvo" (rapsodia XXII).
Suceden luego los funerales de Patroclo (rapsodia XXIII); Aquiles sigue ultrajando el cadáver de Héctor, arrastrándolo en su carro tres veces en torno a la pira funeraria de su amigo entrañable. El rey Príamo, sufriente y lloroso, afronta los riesgos y se atreve a ir hasta la tienda de Aquiles, a quien ruega la devolución de los restos de Héctor.
El hijo de Tetis, Aquiles, lo recibe honrosamente y accede de inmedia¬to a su pedido; además, decreta unos días de tregua para dar tiempo a las honras fúnebres que los troyanos tributen a Héctor. El poema termina con las exequias del troyano y las lamentaciones de Andrómaca, Hécuba —la madre del héroe— y Helena.
Como puede observarse, si bien la Ilíada es la gran epopeya guerrera, la narración de los combates no constituye lo fundamental del poema. Más allá de los sucesos bélicos, la epopeya nos ofrece una visión profunda del alma humana, una pintura vigorosa y palpitante de intensas pasiones: el odio, el orgullo, el honor, la cólera, el amor, la amistad, la sed de venganza, el valor y la piedad.
Junto a la exaltación del heroísmo, el poema expresa la más enérgica condena a la guerra, a la cual califica de funesta, detestable, devoradora de hombres y causante de dolor y lágrimas.
Por otra parte, contrastando con la cruda violencia de los combates o de las disputas entre los héroes y dioses, encontrarnos escenas de delicada ternura, emocionante dramatismo y amor a la vida como valores sustanciales del poema.

martes, abril 20, 2010

MARTÍN FIERRO

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Autor: José Hernández, poeta y ensayista; 1834-1886.
Otras obras: Vida del Chacho; Rasgos biográficos del general Vicente Peñaloza (biográfica); Las dos políticas, Instrucciones del estanciero (ensayos), y dos libros de poemas.

Género y corriente: Poema épico gauchesco.

Estructura: Consta de dos partes; la primera, El gaucho Martín Fierro (1872), compuesta por 13 cantos, y la segunda, La vuelta de Martín Fierro (1879), por 33; ambas con una cantidad variable de estrofas octosílabas.

Sinopsis: El gaucho y payador[1] Martín Fierro, rodeado de curiosos, cuenta sus desventuras en una pulpería, haciendo una evocación de la época en que vivía contento y seguro en su rancho, sabiéndose esposo y padre, con un trabajo placentero y el orgullo de ser libre. Pero lo detienen y enganchan para el servicio militar en los cuarteles de la frontera, junto con otros de su misma condición.

Luego de tres años de maltratos, trabajo duro, guerras contra los indios, sufrimientos y privaciones, sin recibir paga alguna, Martín Fierro, huyó a su rancho: desertor, pobre y desnudo/ a procurar suerte nueva. Pero al llegar: no hallé ni rastro del rancho/ ¡sólo estaba la tapera!/ [...] sólo se oían los aullidos/ de un gato que se salvó.

Tampoco estaban allí su mujer y sus hijos. Más tarde supo que las autoridades los despojaron de todo y cada quien se marchó por distinto rumbo.

Transido de pena y perseguido por desertor, Martín Fierro jura vengarse y se hace gaucho malo. Vaga por la pampa y frecuenta las pulperías. Un día, estando ebrio, mata a un negro a quien había provocado. Huye del lugar y se refugia en el campo. Hasta allí lo persigue la policía y lo acorrala. Pero él no se arredra y enfrenta a los milicos. El sargento Cruz, miembro de la partida perseguidora, admi­rando el valor de Fierro, se pone de su lado y entre los dos derrotan y ahuyentan a los perseguidores; luego, se marchan para guarecerse en territorio indio, a pesar del riesgo que ello implicaba. Martín Fierro encuentra en el gaucho Cruz —quien le cuenta su historia— un amigo leal y valeroso que ya enfrentó los abusos de las autoridades. Con este pasaje termina la primera parte de la obra.

En La vuelta de Martín Fierro, el gaucho payador relata cómo él y Cruz, luego de atravesar el desierto, llegaron a territorio de indígenas. Allí fueron hechos prisioneros y durante cinco años llevaron una vida de penurias junto a los indios.

Las costumbres salvajes de éstos empavorecieron a los dos gau­chos. Martín Fierro también describe los bailes, fiestas y malones[2] de los indios. Más tarde, Cruz muere a causa de una epidemia de viruela entre los nativos.

Finalmente, el payador logra huir después de dar muerte a un indio que se complacía en azotar a una cautiva blanca. Con ella llega a tierras cristianas, se despiden y él regresa a la frontera.

En una estancia hay fiesta y el gaucho participa en ella. Como de costumbre, canta sus desgracias. Sus dos hijos ahí presentes, han escuchado el relato, se le acercan y en emotivas estrofas narran sus vidas a partir de cuando él fue obligado a marcharse del hogar. El mayor de ellos estuvo injustamente en la cárcel, y el menor fue estafado por su propio tutor, el viejo Vizcacha, y por el juez que conocía su causa.

Luego aparece Picardía, un nuevo personaje, hijo del sargento Cruz. El también, por instigaciones de un individuo al servicio de un juez corrupto, fue enrolado en el ejército para pelear en la frontera.

En la misma reunión hay un negro cantor que comienza a increpar a Martín Fierro. Es el hermano del hombre que antes había matado. Ambos se traban en ingenioso diálogo cantado y demuestran tener conocimientos e inteligencia suficientes. El negro quiere vengar a su hermano, pero la concurrencia evita la pelea y Martín Fierro se marcha con sus hijos.

Sin embargo, la pobreza les impide permanecer juntos y deben separarse-, pero, antes de hacerlo, Martín Fierro aconseja paternalmente a sus hijos y a Picardía, diciéndoles: es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas.

El gaucho les habla de la amistad, la lealtad y la prudencia. Luego se despiden con gran emoción y cambian sus nombres para no ser reconocidos.

A estas alturas interviene el autor, convertido ahora en narrador, prometiendo nuevas obras sobre los gauchos, y pronostica que, después de su muerte, los gauchos habrán de recordarlo. Sueña con un mundo en el cual se reconozcan todos sus derechos a los hombres de la pampa y termina afirmando: "Y si canto de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno sino para bien de todos."

Este poema tiene la virtud de reflejar la vida gauchesca, tanto en su aspecto social como en el psicológico. La figura casi mítica del gaucho argentino cobra vida en las páginas de Martín Fierro, y su protagonista es la encarnación del individualismo, la libertad y la sabiduría popular.

[1] Cantor y poeta campirano que se presentaba en hosterías y reuniones a cantar coplas

[2] En Sudamérica se denomina así a las incursiones de indios en poblados y estancias coloniales para saquearlas y hacer cautivos entre los españoles.

FACUNDO

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Autor: Domingo Faustino Sarmiento, escritor, educador, político y periodista; 1811-1888. Otras obras: Mi defensa (narrativa autobiográfica); Recuerdos de provincia (novela autobiográfica); Viajes (prosa epistolar); Diario de campaña en el Ejército Grande (diario íntimo de un novelista); Vida de Dominguito (novela biográfica de su hijo); ensayos (políticos, militares, sociológicos y pedagógicos); discursos, y artículos periodísticos.

Género y corriente: Novela biográfica romántica, con algo de ensayo histórico, sociológico y político.

Estructura: Esta obra, cuyo título completo es Vida de Juan Facundo Quiroga, lleva como subtítulo Civilización y barbarie (1845), consta de una introducción y de tres partes nominadas divididas en cuatro, nueve y dos capítulos, respectivamente. Además, incluye un apéndice constituido por tres proclamas del general Juan Facundo Quiroga.

Sinopsis: Facundo es el representante de la barbarie. Nace y se desarrolla en el ambiente físico definidos de hábitos y caracteres de los tipos que el mismo entorno engendra, sobre los cuales pesan la historia y la tradición.

En la primera parte, con afán casi antropológico y tendencia determinista, Sarmiento hace una semblanza de los rasgos físicos de su patria: "El mal que aqueja a la Argentina es su extensión, y la clase de vida que ella genera". Asimismo, encuentra y analiza las causas de su atraso: su naturaleza salvaje, el primitivismo de los gauchos[1] y la ociosidad de los criollos. Por ello propone en su "proyecto civilizador" repoblar el país con razas europeas, fuertes y trabajadoras, así como propiciar la inmigración de italianos, tan amantes de trabajar la tierra, justamente lo que la Argentina necesita para el desarrollo de su agricultura. También señala, como consecuencias de las guerras de independencia, el despoblamiento de las ciudades y el retroceso de la civilización.

Sin embargo, al margen de estas ideas que defiende Sarmiento, acertadas o no, su descripción minuciosa de vida y tipos humanos del campo argentino, así como del paisaje, deja ver cómo, aun a su pesar, se siente atraído por esos hombres obligados a sobrevivir en condiciones mucho más difíciles que las de los europeos a quienes admira.

El talento literario de Sarmiento se pone de manifiesto, por ejemplo, en las páginas donde describe las figuras del rastreador, el baquiano, el gaucho malo, el cantor[2], y la pulpería.[3]

En la simplicidad de su estilo, estos cuadros son semblanzas escritas por un verdadero artista, donde no falta el tono emotivo de la evocación.

Los nueve capítulos de la segunda parte contienen la vida de Facundo Quiroga, apodado el Tigre de los Llanos, célebre caudillo y gaucho bárbaro que había abrazado* el partido de los federales, para convertirse luego en el tirano sanguinario de San Juan y, más tarde, ser gobernador de Buenos Aires, de quien el mismo Rosas, luego de su triunfo, se deshizo sin escrúpulos; todo lo cual sirve a Sarmiento para ilustrar el empuje de la barbarie en la Argentina, el reinado de los instintos sanguinarios y de las feroces pasiones políticas.

Quiroga aparece dibujado con trazos enérgicos que pintan eficazmente su índole bárbara; también se evocan y describen otras figuras (el fraile guerrillero Félix Aldao y el Chacho Peñaloza, por ejemplo) representativas de esa cruenta guerra civil que duró treinta años, fomentada por la sed de dominio. Sin embargo, a pesar de que el biografiado es Quiroga, el personaje en la mira de Sarmiento es Rosas. La muerte del Tire de los Llanos en una trampa planeada por el mismo asesino y tendida en Barranca Yaco, acarrea sus consecuencias pues, eliminado Quiroga, los federales comandados por el asesino, ya en el poder, gobiernan el país con tiranía. Por lo tanto, parece decir Sarmiento, muerto Facundo es necesario derribar también a Rosas, otra encarnación de la realidad bárbara, más dañina aún, puesto que se trata de una barbarie refinada.

La idea de un gobierno unitario futuro[4], en la tercera parte de la obra, cierra el libro. Sarmiento especula sobre el porvenir político de la Argentina y de su pueblo diciéndonos cómo, para él, en la vida de Facundo Quiroga pueden reconocerse las fuerzas fundamentales del ser argentino: la barbarie y la civilización en lucha permanente.

Facundo se escribió con objeto de hacer un análisis de la historia de Argentina, determinada —según Sarmiento— por la geografía de aquel país, y de las condiciones y acontecimientos que propiciaron la barbarie, como elementos que frenan el progreso y la civilización.

Este escrito posee abundantes digresiones sociológicas, históricas, folklóricas y psicológicas, con un grupo de tesis que Sarmiento trata de demostrar, mas todo ello integrado al aspecto biográfico del general Juan Facundo Quiroga.

El autor presenta los vicios y problemas que en esa época aquejaban a su país y, a la vez, esboza posibles soluciones. Por ello, atendiendo a sus propósitos iníciales, Facundo fue un arma de combate contra los enemigos de las ideas progresistas, aunque personales, de Sarmiento; de ahí el carácter panfletario que se adjudica a su contenido vehemente y contradictorio, pero escrito en páginas magistrales desde el punto de vista literario.

El romanticismo de Sarmiento lo hace idealizar, como a muchos otros autores de su época, el papel regenerador de la educación europeizarte. Ésa debe ser, según él, la solución de los problemas y penurias padecidos por el sector ilustrado de los pueblos que sucumben bajo una tiranía tan sanguinaria como la de Rosas.

Sin duda, Facundo es un libro polémico en cuanto a las ideas que sustenta; pero, literariamente, esto no lo demerita, al contrario, presta a la prosa de su autor una multiformidad sorprendente, pues Sarmien­to pasa de la descripción sociológica a la biográfica y, de ésta, al ensayo político, integrando todo en una interesante y ágil trama narrativa. De aquí que, si Facundo es un texto fundamental de la literatura argentina por sus cualidades estéticas, también lo es por derecho propio dentro de la historia del pensamiento latinoamericano.

[1] Pobladores de la pampa, de esa enorme llanura existente entre Argentina y Uruguay. Son seminomadas y se especializaron en las faenas ganaderas. Su habilidad como jinetes se hizo legendaria.

[2] Rastreador se llama a quien localiza una res por sus huellas, baquiano es el conocedor de las rutas en la pampa, el gaucho malo era un forajido buscado por la ley, y recibe el mote de cantor un tipo de poeta popular que iba de un lugar a otro improvisando coplas.

[3] Tienda donde, además de comestibles, se expenden y sirven bebidas

[4] Tendencia política que propugnaba para Argentina por una constitución centralista, opuesta a la federal.

domingo, abril 18, 2010

Hamlet

HAMLET
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Autor: William Shakespeare, poeta y dramaturgo; 1564- 1616. Otras obras: Ricardo III, La fierecilla domada, Romeo y Julieta, El mercader de Venecia, Sueño de una noche de verano, Julio César, Macbeth, Otelo, El rey Lear, Antonio y Cleopatra.
Género y corriente: Tragedia isabelina.
Estructura: Drama en cinco actos, en verso.
Sinopsis: Llevado por su ambición y sensualidad, Claudio ha matado a su hermano, el rey de Dinamarca, vertiéndole un veneno en el oído mientras dormía luego de un festín. Al mes de estos sucesos, Claudio ha usurpado el trono y, sin respetar las costumbres, se ha casado con Gertrudis, la viuda del rey asesinado. Una noche, dos meses después de aquel crimen, el espectro del viejo rey se aparece a su hijo Hamlet en la muralla del castillo de Elsinore, le refiere las circunstancias del delito cometido en su perjuicio y pide venganza. Hamlet, apenado y sombrío por la muerte de su padre y las segundas nupcias de su madre, promete obedecer, pero su naturaleza melancólica y contemplativa le hace ser indeciso y le lleva a diferir la acción. Mientras tanto, se finge loco para evitar la sospecha de querer atentar contra la vida del nuevo rey. En el palacio todos creen que ha turbado su mente el amor de Ofelia —la joven y hermosa hija del chambelán Polonio—, a quien antes cortejó y ahora trata cruelmente. Hamlet intenta probar la veracidad del relato del espectro haciendo representar ante el rey Claudio un drama —el asesinato de Gonzago—, reproduciendo fielmente las circunstancias del delito de aquél. A la vista del espectáculo, Claudio no logra dominar la agitación que lo delata.
En una escena, Hamlet enfrenta y reprocha a su madre haber olvidado tan pronto a su primer esposo y su falta de pudor por haberse casado con su cuñado al mes apenas de enviudar; al mismo tiempo, al suponer que Claudio está escuchando detrás de una cortina, desenvaina la espada y atraviesa el tapiz, pero es Polonio quien está oculto y es a él a quien mata.
El rey, convencido de que Hamlet constituye un serio peligro, decide eliminarlo y lo envía a Inglaterra acompañado por dos cortesanos, Rosencrantz y Guildenstern, portadores de una nota de Claudio dirigida a su colega británico donde le pide matar a Hamlet en cuanto llegue; pero unos piratas capturan al príncipe y lo devuelven vivo a Dinamarca. A su retorno, Hamlet va al cementerio en el momento de los funerales de Ofelia quien, habiendo perdido la razón por el dolor de la muerte de su padre y por el viaje del príncipe hacia tierras tan lejanas, se ha ahogado; además, el hermano de la joven, Laertes, ha vuelto para vengar la muerte de Polonio. Hay un enfrentamiento y riñen Hamlet y Laertes; son separados por orden del rey quien, aparentemente, quiere apaciguarlos y reconciliarlos. Pero en secreto, trama una nueva intriga: revela a Laertes el nombre del asesino de su padre y lo incita a vengarse, para ello le propone rivalizar con Hamlet en una partida de armas, con cualquier motivo, para sellar el perdón. El enfrentamiento se lleva a cabo, pero al realizarse, Laertes utiliza una espada con la punta envenenada y con ella atraviesa a Hamlet. Sin embargo, éste, antes de morir, hiere mortalmente a Laertes y mata a Claudio, en tanto que Gertrudis bebe sin darse cuenta la copa con veneno que estaba destinada a su hijo. El drama concluye con la llegada del puro y recto Fortimbrás, príncipe de Noruega, designado como soberano del reino.
Aparte de la magnífica descripción de Hamlet como personaje —complejo y profundamente contradictorio—, esta obra destaca por la magistral creación dramática en conjunto. Además, en su concepción moral, sigue los lineamientos éticos de William Shakespeare desarrollados en su teatro: el triunfo del bien y de la justicia sobre el crimen y las fuerzas negativas que siempre amenazan el orden universal.
La verdadera tragedia de Hamlet reside en haber muerto cuando ya había madurado lo suficiente para ser un buen rey.

jueves, marzo 18, 2010

Los Bandidos De Rio Frío

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Autor: Manuel Payno, político, diplomático, empresario, novelista y autor de artículos periodísticos; 1810­1894. Otras obras: El fistol del diablo, La convención española, El hombre de La situación [inconclusa], Tardes nubladas, Novelas cortas, etcétera.

Género y corriente: Novela naturalista de folletín.

Estructura: Consta de prólogo y dos partes, divididas en 54 y 63 capítulos, respectivamente.

Sinopsis: Allá por el mil ochocientos treinta y tantos, hubo en México un caso nunca visto: un grupo de bandoleros asaltaba con frecuencia las diligencias que recorrían el camino de Veracruz a la capital, a la altura de Rio Frio. Al mismo tiempo, en la ciudad de México se desató una ola de robos y asesinatos. Todo muy bien concertado, al parecer.
Detrás de los numerosos maleantes se encontraba, en calidad de secreta orquestador, un coronel apodado Relumbrón, por su carácter jactancioso y ostentoso en exceso, quien desempeñaba el cargo de jefe del estado mayor del presidente Santa Anna. Ignoraba que era hijo de una rica señora de Morelia y un platero, quienes lo protegían a distancia para no revelar su parentesco.
El coronel llevaba una doble existencia; por un lado, buen esposo y padre, hombre influyente y en apariencia honorable; por el otro, jugador empedernido, amante de varias mujeres y enredado en negocios turbios. Su vicio por el juego y el derroche lo llevan casi a la quiebra, debido a lo cual organiza en su provecho una amplia red criminal, aunque manteniéndose en el anonimato, incluso para quienes eran los ejecutores de sus órdenes.
Sólo lo conocen Evaristo, Don Santos (un platero, a quien supone compadre suyo y no su progenitor) y don Pedro Cataño. Cada cual tiene su historia. Evaristo era ebanista, había abandonado a su amante Casilda para casarse con una sirvienta del conde del Sauz y, aburrido de esta, la asesina y huye a Rio Frio donde se hace pasar por honrado ranchero y allí organiza una pequeña gavilla de asaltantes. Luego, sin saber sus antecedentes, el gobierno lo nombra capitán de rurales .
Evaristo guardaba rencor a la frutera Cecilia, rica comerciante de Chalco, por haberlo desdeñado a pesar de su nueva condición.
El platero don Santos había hecho su fortuna traficando con alhajas robadas y, a las órdenes del hijo, fabricaba moneda falsa.
Don Pedro Cataño, hijo del administrador del conde del Sauz, se enamora de la condesita Mariana y procrean un hijo al que ocultan porque el conde no consintió en el matrimonio y la pareja teme la ira del noble.
El verdadero nombre de Cataño era Juan Robreño, quien para auxiliar a Mariana deserta del ejercito, huye para no ser fusilado y cuando vuelve se entera de que su pequeño hijo se ha perdido. Así, sin esperanza de casarse con su amada, se lanza al pillaje a las órdenes de Relumbrón.
El niño extraviado pasa de mano en mano de personas muy pobres hasta que, ya adolescente, se pone de aprendiz con Evaristo, pero al presenciar el crimen de este, huye para no ser incriminado. Durante una leva lo incorporan al ejército junto con otros dos muchachos, Espiridión, hijo de dos rancheros indígenas, y Moctezuma III, presunto heredero del infortunado emperador azteca.
Por lances del destino, el supuesto huérfano queda aislado de su cuerpo de tropa y parte para la feria de San Juan de los Lagos -hoy Lagos de Moreno, en el estado de Jalisco-, allí lo recluta Relumbrón, quien le encarga su hacienda de Arroyo Prieto sin descubrirle sus acciones criminales.
El coronel goza de la confianza del presidente, del marqués de Valle Alegre -pretendiente a la mano de Mariana, quien se resiste a la boda y enloquece-, y del licenciado Oloñeta, juez recto y digno.
Las fechorías de Relumbrón se multiplican: jefatura a los bandidos de Río Frío a través de Evaristo, inquieta las haciendas del estado de Morelos con la gente de Cataño, fabrica moneda falsa y la distribuye mediante el cuñado de Oloñeta, organiza a los ladrones de la capital con el concurso de una corredora de joyas, doña Viviana, y de un malhechor, el tuerto Cirilo; obtiene pingues ganancias del juego de barajas aliado con don Moisés, experto tahúr, y se inmiscuye en la política de Jalisco, donde anima una sublevación que fracasa.
Apremiado por sus deudas y gastos, ahora roba en persona -de lo cual se había abstenido-, la casa citadina del conde del Sauz. Eso será la causa de su perdición, pues con las prisas y el horror de los asesinatos ahí cometidos, deja caer su cartera en el lugar donde el conde guardaba el dinero.
Cuando el robo se descubre, aparece entre las monedas la cartera con el nombre del coronel. A ese hecho se añaden las denuncias de varias personas y el propio Oloñeta se encarga de reunir las pistas hasta lograr la captura y condena del coronel y sus cómplices, menos Pedro Cataño, quien se separa de su jefe y cuya participación se redujo a hostilizar ciertas haciendas, y su hijo Juan con el cual se había encontrado por azares del destino.
Padre e hijo se marchan a la hacienda del Sauz, libran al conde de un ataque indio y el aristócrata consiente en la boda de Mariana con Robreño, además de reconocer al hijo de ambos como heredero de sus bienes.
Por otra parte, Relumbrón confiesa sus crímenes y se le sentencia a morir en la plaza pública aplicándole el garrote vil, aparato con el que se estrangulaba a los reos.
La novela, calificada por Payno como naturalista, no sigue fielmente el modelo de Zola; lejos de ello, tiene un tono realista y muy dentro de los cánones morales de la época, sin que eso le impida describir las lacras de una sociedad donde los menesterosos eran abundantes, y los prósperos una minoría con una riqueza insultante.
A través de Los bandidos de Rio Frio, el lector conoce los más variados tipos sociales, caracterizados minuciosamente tanto por las descripciones objetivas, como por el lenguaje salpicado de regionalismos y locuciones coloquiales que dan sabrosura y vitalidad a la novela.
El desarrollo de la trama, largo y con frecuencia truculento, corresponde al género folletinesco, cuya característica sobresaliente es la de conservar el interés del lector dejando en suspenso la acción al final de cada capítulo, ya que se publicaba por entregas semanales. De este modo, no sorprende la casi inaudita complicación de episodios y peripecias que van conformando esta obra, la primera de este género realizada por un mexicano, Payno, quien la publico en Barcelona en el ano de 1891.
Para tema de su obra, el autor elegía un hecho real, protagonizado por el coronel Juan Yánez -el Relumbrón de la novela- quien jefaturaba una banda de salteadores, abigeos, rateros y domésticas, y paga sus crímenes cuando fue descubierto.
A este eje protagónico, Payno añadía un cumulo de sucedidos que toma de crónicas periodísticas publicadas en distintas fechas, todo -como él dice- para ofrecer un cuadro exacto, verídico, de aquella época ya ida y recreada por él con mucho talento y veracidad.

miércoles, marzo 17, 2010

CANTAR DE MÍO CID

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Autor: Anónimo. También llamado Poema de Mío Cid, fue escrito probablemente hacia 1140 y ha llegado hasta nosotros gracias a una copia hecha en 1307 supuestamente por Per Abbat o el abad Pedro. El texto del Poema está incompleto, pues faltan los primeros versos, y existen asimismo otras mutilaciones que se han suplido con pasajes de la Crónica de veinte reyes, versión en prosa de un primer manuscrito del Poema, y con elementos extraídos de posteriores refundiciones del Cantar.

Género y corriente: Cantar de gesta, poesía épica.

Estructura: Está compuesto por tres grandes núcleos narrativos, llamados también cantares: 1º Destierro del Cid, que abarca del verso 1 al 1 086; 2º Boda de las hijas del Cid, entre los versos 1 087 a 2277, y 3º La afrenta de Corpes desde el 2 278 hasta el 3 730.

Sinopsis: Debido a que algunos cortesanos envidiosos del Campeador levantan ciertas calumnias en su contra, y al resentimiento del soberano, el rey lo destierra de Castilla.
Con profundo desconsuelo, Rodrigo debe abandonar su natal Vivar. Llorando, contempla por última vez su castillo y parte acompañado por algunos parientes, entre los cuales descuella su primo Álvar Fañez, y leales vasallos.
Al llegar a Burgos nadie quiere hospedarlo, por expresa prohibición del rey. Solo una niña de nueve años le dirige la palabra para decirle la verdad. EI Cid se ve obligado a acampar en las afueras de la ciudad y Martin Antolínez, un ilustre burgalés, lo abastece de provisiones y también le procura dinero que en préstamo obtiene de dos judíos.
Provisto de todo ello, para él y sus mesnadas , el Cid Campeador ordena levantar sus tiendas y se encamina al monasterio de San Pedro de Cardeña, donde se hallan doña Jimena, su esposa, y sus dos pequeñas hijas, doña Elvira y doña Sol, al cuidado del buen abad don Sancho.
EI momento del encuentro y luego el de la despedida son de intensa emoción, Jimena, llorando, se arrodilla queriendo besar las manos de su marido al tiempo de pedirle consejo "por amor de santa María". EI Cid toma a sus hijas en brazos y pide a Dios poder casarlas el mismo y tener vida para seguir amando y sirviendo a su mujer.
Luego, los cónyuges se separan "como la uña de la carne". Rodrigo recomienda su familia al abad don Sancho y parte. Viene después el comienzo de su encumbramiento.
Combate en Castejón y Alcocer, donde vence a dos reyes moros y del botín de guerra envía un presente al rey Alfonso. A partir de estas acciones, realiza provechosas correrías por la región de Teruel, Lérida y Castellón. EI conde de Barcelona, que sale a combatirlo, es derrotado y hecho prisionero. EI héroe lo trata con generosidad, no exenta de ironía.
En el segundo cantar se cuenta muy brevemente el sitio y conquista de Valencia, la gran proeza del Cid. Han pasado ya 13 años desde el inicio del destierro. Tras vencer al rey moro de Sevilla, que trataba de recuperar la ciudad perdida, don Rodrigo envía nuevo presente al monarca castellano, quien permite que se le reúnan doña Jimena y sus hijas.
Doña Elvira y dona Sol, por las riquezas de su padre, se han vuelto codiciados partidos que tientan a los infantes de Carrión.
Yúcef de Marruecos, caudillo de los almorávides, se presenta con gran ejército ante Valencia. EI Cid lo derrota y del nuevo botín envía otro regalo al rey Alfonso.
Ante las repetidas muestras de fidelidad, el monarca acepta tener un encuentro con el desterrado para perdonarlo públicamente. La entrevista se realiza junto al rio Tajo, con gran algazara por parte de ambos. Alfonso VI, pensando honrar al conquistador de Valencia, le pide la mano de sus hijas para los infantes Diego y Fernando de Carrión. El Cid, no muy satisfecho, accede, y se lleva a cabo el doble matrimonio; pero es el rey quien las casa, pues don Rodrigo no quiere entregarlas por su propia mano.
En el cantar tercero, los infantes causan una muy triste impresión en la corte de Valencia, pues se comportan cobardemente en la batalla contra el rey Búcar, quien fue derrotado en su intento de recobrar la ciudad.
Tras la victoria, enriquecidos pero llenos de rencor por las burlas de que son objeto, los infantes llevan a Carrión a sus esposas, pero por el camino, al atravesar el robledal de Corpes, se quedan solos con ellas y las azotan hasta dejarlas sin sentido y ensangrentadas, abandonándolas luego de despojarlas de sus mantos y pieles de armiño. Recogidas por Félix Muñoz, son devueltas a su padre, quien acude al rey pidiendo justicia.
Alfonso convoca a las cortes en Toledo. Los infantes son retados a duelo para reparar el honor del Campeador. La lid se realiza en Carrión y la preside Alfonso VI. Los de Carrión son los perdedores quedando malheridos y deshonrados.
La obra termina con el segundo matrimonio de las hijas del Cid, que han sido pedidas para los infantes de Navarra y de Aragón. El rey Alfonso consiente en el nuevo casamiento, con lo cual aumenta la honra del Cid, como dice el poeta, "hoy los reyes de España sus parientes son".
Rodrigo o Ruy Díaz de Vivar, es un importante personaje histórico de la reconquista española, muerto en 1099, a quien por su arrojo en los combates los moros llamaron el Cid Campeador. Este paladín es el prototipo del caballero cristiano, ejemplo de valor, nobleza y lealtad.
Innumerables son los meritos literarios formales y de contenido de este cantar de gesta, el más antiguo documento escrito que se conserva de la épica medieval española. En el se aúna la excelente estructura general con la métrica y la rima, la sobriedad al pintar las emociones descritas, un fino lirismo que añade encanto a la fuerza expresiva primitiva y tosca de su verso, propia de la época y de la lengua empleada; el sabio tratamiento del tiempo narrativo, una justa pintura psicológica de los personajes, la minuciosidad y el realismo en la descripción de costumbres, armas, viviendas, vestimentas, etc.; una ironía y un humorismo que aparecen en ciertos pasajes, así como el interés dramático de los sucesos que se narran y la maestría en el uso de epítetos, comparaciones e imágenes logrados por el desconocido autor.
Su calidad indiscutible lo sitúa entre los más grandes poemas épicos de todos los tiempos.

lunes, marzo 15, 2010

Rayuela

Autor: Julio Cortázar, novelista; 1914-1984.
Género y corriente: Novela experimental.
Estructura: Consta de un "tablero de dirección" y tres partes nominadas: Del lado de allá (36 capítulos), Del lado de acá (20 capítulos) y De otros lados (99 capítulos, que el autor llama "prescindibles").
Sinopsis: Horacio Oliveira es un argentino exiliado en Paris donde trabaja como traductor. Su vida transcurre entre lucubraciones intelectuales, los amigos bohemios del Club de la Serpiente y su relación amorosa con Lucía, la Maga -joven montevideana, madre del pequeño Rocamadour-, con quien comparte el lecho y un modesto departamento.
Dicha relación se dificulta por la presencia del bebe y por la excesiva racionalidad de Oliveira, siempre cuestionándose su propia actitud y la de los demás.
El Club de la Serpiente es un reducido círculo liberal y bohemio que reúne a personajes disimiles, todos con aspiraciones intelectuales. Los integrantes, en su mayoría, son exiliados y se reúnen para pasar el tiempo dialogando o escuchando jazz.
Los celos de Horacio y su sentimiento de culpa por limitar la libertad de Lucia deterioran rápidamente la relación. El se marcha de la casa y vaga por la ciudad. En uno de los episodios más notables de la novela, Horacio asiste al fracasado concierto de piano de Berthe Trépat, quien interpreta la solidaridad del traductor como un interés sexual por parte del argentino, sentimiento por demás inexistente, y lo rechaza.
Oliveira vuelve a la casa cuando fa Maga tiene a su hijito en agonía.
Poco después, Horacio se percata de que el niño ha muerto, pero no se atreve a decirlo a la madre. Como de costumbre, comienzan a llegar los amigos de ambos, miembros del club, y Horacio los pone al tanto de la situación. Todos esperan a que la Maga se dé cuenta, mas cuando esto sucede, Oliveira se marcha, dejando a la mujer sumida en su dolor. AI regresar, ella se ha ido y nadie sabe adónde.
En lugar de ella, encuentra a dos integrantes del club, quienes le reprochan haber abandonado a la Maga cuando más necesitaba su apoyo. Oliveira sale del departamento, busca en vano a la joven por todo Paris y luego en Montevideo, cuando allí hace escala de regreso a la Argentina, pero sin resultado alguno.
En Buenos Aires, Horacio se reencuentra con sus amigos Manuel Traveler y Talita, esposa de este, quienes le ofrecen interceder en su favor ante Ferraguto, el dueño del circo donde la pareja trabaja. Oliveira vive frente al apartamiento de sus amigos. Su nueva amante es Gekrepten, mujer tonta y simple con quien va a hacerse la dolorosa parodia humana de la Maga.
Con los esposos Traveler, Horacio rememora constantemente a la Maga, al punto de identificar a Talita con su ex amante, lo que crea problemas entre él y la pareja, pero no puede contenerse. Sin embargo, acepta trabajar con ellos en el espectáculo circense.
Un día, Ferraguto vende el circo y compra una clínica psiquiátrica.
Hasta allá en forma inmediata se trasladan los empleados del circo y, con ellos, Horacio Oliveira, quien ya muestra síntomas de desequilibrio.
Horacio continua confundiendo a Talita con la Maga y una noche, en la morgue de la clínica, la besa. Ella cuenta todo a su esposo y este intenta hablar con Oliveira como un amigo. Pero Horacio, temeroso de una mala reacción de Traveler, se encierra en su habitación y coloca obstáculos por doquiera y luego se sienta en la ventana a esperar el ataque. Cuando llega Traveler, Oliveira le pide que salga al patio y lo deje solo.
Mientras contempla a todos parados sobre la rayuela que alguien enfermo ha pintado en el patio, esperando la reacción de Traveler, Horacio piensa suicidarse. Luego, no se sabe qué pasa con él y la obra termina dejando el final abierto.
Se ignora si Oliveira se lanzo o no al vacio y, de ser así, si ese salto significa, simbólicamente, su entrada sin retorno a la demencia.
Esta novela relata una historia desgarradora sobre el exilio, uno de los temas más recurrentes y definitorios de la cultura y la sociedad argentina contemporáneas, y está concebida como un gran juego en el cual el lector puede elegir involucrarse o no.
El "tablero de dirección" indica, cuando menos, dos posibilidades de lectura, y al lector le toca decidir cual será la suya. Esta especie de prescindibilidad de la secuencia original, que el autor dio a la obra, es uno de los rasgos para clasificarla como novela experimental.
La creatividad, parece afirmar Rayuela, es infinita y no depende solo del autor, sino también del lector, ese lector "cómplice" que pide Cortazar.
Desde su aparición en 1963, la crítica ha considerado esta novela como una de las obras más importantes de la literatura hispanoamericana de nuestro siglo.

viernes, febrero 12, 2010

EL PRINCIPE

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Autor:
Nicolo Macchiavello, mejor conocido como Maquiavelo, político y humanista; 1469-1527. Género y corriente: Tratado político-literario, clásico.
Estructura: Consta de 26 capítulos.
Sinopsis: En sus divisiones muy breves, la obra posee una regida secuencia lógica y una clara unidad lineal, sin permitirse digresiones de ninguna clase. Los primeros nueve capítulos, que responden a la cuestión "como se crea y se forma un principado", analizan el proceso de la diversa constitución de los mismos, incluyendo la conquista de nuevas provincias por parte de un Estado ya formado y organizado (capítulos III a V) y la formación de nuevos principados (capítulos VI a IX). El capitulo X trata de la capacidad general de lucha de un Estado contra el enemigo exterior, mientras que el XI está dedicado al singular tipo de principado que representa el Estado de la Iglesia, para el cual no valen las leyes que regulan la vida de los demás Estados.
En los capítulos XII a XIV se entra en las grandes y generales cuestiones de la vida interna del Estado, luego resumidas en una sola: la ordenación de las fuerzas armadas. Y aquí Maquiavelo, luego de haber desarrollado su áspera y tajante critica sobre las milicias mercenarias y auxiliares, así como de haber condenado dura, y quizás injustamente, a los príncipes italianos de su tiempo, pasa a propugnar la necesidad -para un Estado- de las "armas propias"; entre las cuales incluye a súbditos, ciudadanos y criados. Además, sustenta la necesidad, para el príncipe, de pensar constantemente en la guerra, así como en órdenes y disciplina para ella, "porque ese es el único arte que corresponde a quien manda."
Efectuada la ordenación militar, Maquiavelo pasa a examinar las cuestiones relativas a la propia persona del príncipe o a las artes que debe usar para mantenerse en el trono, las cualidades que debe poseer, las cuales aparecen expresadas en los capítulos XV a XXIII. En estos, el análisis del autor alcanza el máximo realismo: critica a los filósofos, escritores y políticos porque imaginan utopías y ellos mismos se apartan de ellas, desecha por tanto toda imaginación y se adentra en la verdad efectiva para "escribir cosa útil para quien la quiera emprender". Los capítulos XVI, XVII Y XVIII están llenos de sabios preceptos maquiavélicos: "Mejor ser cruel a tiempo, que inútilmente piadoso; mejor ser temido y respetado, que amado y no suficientemente respetado"; apremiante necesidad para el príncipe es saber ser zorra y león a un tiempo, así como no cumplir o no respetar una palabra dada cuando esta se vuelva contra él; necesidad de parecer piadoso, fiel, humano, integro, religioso, pero también saber no serlo; necesidad, en suma, de "no separarse del bien, pudiendo hacerlo, pero saber entrar en el mal si a ello se ve obligado". Y todo esto porque para Maquiavelo solo importa el fin que se quiere obtener, sin mirar los medios que se empleen para lograrlo.
Finalmente, en los capítulos XXIV a XXVI, el autor pasa del carácter teórico general al examen de las causas por las cuales los príncipes de Italia han perdido sus Estados (XXIV), seguido del análisis de la fortuna (XXV). En el capítulo final de la obra, Maquiavelo concluye que, en la Italia de su época, un príncipe prudente y capaz puede crear un nuevo y fuerte Estado para proteger la península contra las invasiones y el "bárbaro dominio" de los franceses y españoles. El tratado se cierra con unos versos de Petrarca que corresponden al poema Italia mía, en el cual se encierra un grito apasionado, un llamado angustioso, a un "redentor de la patria".
El príncipe constituye la más sincera y clara expresión del pensamiento político jamás formulada. A través de la fría lucidez de un razonamiento implacablemente riguroso, en el todo es político y toda otra consideración, moral o religiosa, es dejada de lado. Extraordinariamente incisivo en su estilo, desnudo y escueto, y por la plasticidad de sus expresiones, este tratado es también, desde el punto de vista literario, una de las grandes obras maestras de la prosa italiana.

DECAMERON

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Autor:
Giovanni Boccaccio, poeta, novelista y biógrafo; 1313-1375.
Género y corriente: Novela realista.
Estructura: Consta de prologo, introducción, 10 jornadas subdivididas en 10 relatos cada una y conclusión del autor.
Sinopsis: Etimológicamente, Decamerón significa "los diez días" o "las diez jornadas", pues ello es la columna vertebral de la estructura o plan general de la obra, cuyo argumento es el siguiente. Para huir de la peste negra, mortal azote que enluto a toda Europa -en este caso a Florencia- en el año 1348, y también con intención de alejarse de las terribles escenas de muerte y dolor presentes por doquier en la ciudad, siete damas y tres caballeros florentinos, todos jóvenes, se marchan al campo con sus criados y se refugian en la quinta de una de ellas. Instalados allí, acuerdan reunirse por las tardes a la sombra de una fresca arboleda en el jardín, para contar breves historias que alejen sus preocupaciones y les sirvan de agradable y alegre entretenimiento, olvidando así la tristeza de la hora. Como los narradores son diez y cada uno relata un cuento diario, se hace un total de cien en esos diez días.
Los tonos sombríos de los primeros pasajes, llenos de enfermedad y muerte, encuentran brillante contraste en la vitalidad del primer día, pasado entre discusiones amables; los juegos e intrigas caracterizan las historias de aventura y decepción narradas los días segundos y tercero. El día cuarto se prefiere relatos de amores desdichados y con ello vuelve a ensombrecerse a ambiente, sin desaparecer totalmente la tristeza en la jornada siguiente. Con la reintroducción de la alegría del día primero, en la sexta tarde se llega a la comicidad. Los tres más siguientes dan lugar a la risa con sus historias truculentas y picarescas. Finalmente, el último día se retoman todos los temas exaltando ante todo la capacidad humana de purificar lo impuro y hacer sublime lo común y corriente.
Toda la obra de Boccaccio es temáticamente medieval en la forma y el gusto; el marcado dualismo de virtud y fortuna brota de las raíces del sentimiento y el pensamiento renacentistas; por ejemplo, si el hombre realmente desea ser noble, debe aceptar la vida tal como es, pero sin amargura; y ser responsable y consciente de sus actos. Así pues, para alcanzar la felicidad terrenal, debe dominar y vencer sus deseos todo lo humanamente posible y renunciar a ellos sin lamentarlo.
Boccaccio insiste en las fuerzas del hombre y en sus limitaciones, con el sentido de su realidad espiritual y la afirmación de los valores morales yacentes bajo la aparente frivolidad de algunos pasajes de El Decamerón. Este libro es un marcado deseo de mejorar la realidad. Su originalidad y riqueza descansan en el plan y unidad de la obra, en la creación y psicología de sus personajes, así como en el estilo altamente fino.

La Divina Comedia

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Autor
: Dante Alighieri, poeta; 1265-1321.

Género y corriente: Poema alegórico.

Estructura: Esta dividido en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso; la primera consta de 34 cantos, mientras que las dos últimas tienen 33 cada una, 10 que hace un total de 100 cantos, formando un conjunto de 14 233 versos en tercetos.

Sinopsis: Esta obra poética es la suma de todos los conocimientos y experiencias de Dante, expresión de sus esperanzas, rencores y odios como político exiliado, a la vez que la defensa de un hombre y de un escritor comprometido y apasionado; testimonio, al mismo tiempo que alegato, denuncia y juicio de una época.

La trama es simple en sí: perdido en la "selva oscura" del pecado y en mitad de la vida, detenido en el camino de la salvación por malas pasiones -la lujuria, la soberbia, la avaricia-, Dante (el alma humana) es socorrido por Virgilio (la razón y también la poesía) a quien envía Beatriz (el amor, la gracia divina, la fe revelada y la teología). Virgilio guía a Dante a través del Infierno y el Purgatorio; pero aquí es reemplazado por Beatriz, quien lleva a su poeta hasta el Paraíso, donde goza de la visión deslumbrante e inefable de Dios. Según algunas versiones, este viaje de purificación salvadora se supone fue realizado durante la semana santa del jubileo del año 1300.

Hasta en la estructura material de la obra, la simetría alcanza la perfección. El Infierno -reino del castigo y la desesperación eterna- está representado por un embudo dispuesto como un anfiteatro, donde en nueve círculos están distribuidos los condenados, según la gravedad creciente de la culpa. Lucifer, su príncipe, está en el fondo, que corresponde al centro de la Tierra.

El Purgatorio, altísima montaña que surge del océano Austral en las antípodas de Jerusalén y coronado por el paraíso terrestre, en sus nueve inmensas gradas recibe las almas de los que se purifican. Allí domina, junto con los melancólicos recuerdos y la nostalgia del cielo, la certeza de la salvación.

EI Paraíso comprende nueve círculos concéntricos que giran alrededor de la Tierra cada vez más rápidamente, a medida que se avanza en ellos. Los bienaventurados que allí aparecen se reúnen en la Rosa Celeste, esplendida corona de Dios.

Cientos de figuras, muchas de las cuales son inolvidables, pueblan esos tres reinos: el anciano y terrible barquero Carón o Caronte, encargado de transportar las almas a través del infernal rio Aqueronte; Paolo y Francesca, unidos por el amor; el orgulloso y doliente Farinata; Pier delle Vigne, el suicida convertido en árbol; el conde Ugolino y el arzobispo Ruggieri, unidos por el odio, son todos personajes altamente dramáticos que se desprenden de las páginas del Infierno. Asimismo, el músico Casella, el jurista Catón y la trágica Pía dei Tolomei, entre otros, habitan el purgatorio; mientras que, en el paraíso, el verdadero elemento esencial que se destaca y deslumbra como un personaje más entre numerosos santos, profetas, frailes y sabios -santo Tomas, san Bernardo, Carlomagno, Rolando, Salomón-, es una infinita sinfonía de luz perfecta, bellísima, a la cual el poeta confiere colores y matices inefables. En el Paraíso, el heroísmo, la bondad, el amor, la santidad y la pureza son convertidos por Dante en imágenes de felicidad.

Originalmente, Dante título a su obra Comedia debido a su final feliz, pero luego sus primeros exegetas o comentaristas la calificaron de Divina, tanto por sus temas como por su valor literario.

El mayor merito y originalidad de este poema consiste en la forma como su autor amalgamo y dio unidad, mediante una rigurosa simetría y simbolismos, personajes legendarios y contemporáneos, erudición y observación, alusiones locales y valores absolutos, pedagogía y moral, preocupaciones de estilo y matices sentimentales, haciendo de su obra uno de los pilares básicos de la cultura universal.

miércoles, febrero 03, 2010

Fausto

Autor: Johann Wolfgang Goethe, poeta y dramaturgo; 1749-1832.

Genero y corriente: Poema dramático.

Estructura: Consta de varios episodios nominados: Dedicatoria, Preludio en el teatro Prólogo en el cielo, entre otros.

Sinopsis: EI sabio doctor Fausto aspira al conocimiento absoluto y "pide al cielo sus más hermosas estrellas y a la Tierra cada uno de sus goces más sublimes; y ninguna cosa, próxima ni lejana, basta para satisfacer su corazón profundamente agitado"; así está definido este personaje en el Prólogo en el cielo. Allí mismo, el Señor autoriza a Mefistófeles -el espíritu de negación, quien no comprende y se burla de las altas aspiraciones de Fausto- a tentar al estudioso y apartarlo de su recto camino, pues Dios confía en la victoria de Fausto en la prueba. Mefistófeles, el mal, es solo una parte de la creación -y no una fuerza independiente, como piensa ser-, un elemento necesa¬rio puesto por el Señor en la Tierra para aguijonear al hombre y mantenerlo en constante actividad (pues por medio de la acción se salva el ser humano y esto constituye la base de la filosofía fáustica postulada por Goethe).
Fausto, luego de haber estudiado a fondo filosofía, jurisprudencia, medicina, teología y magia, llega a la conclusión de que "nada podemos saber", pues su anhelo es "conocer lo mas intimo del universo, toda fuerza activa y todo germen", sin tener necesidad de recurrir a los libros, a ese "trafico de huecas palabras". El precio pagado por ello es demasiado alto: la vida misma, pues por dedicarse al estudio, "me ha sido arrebatada toda clase de goces". Desengañado y envejecido, deplora todo cuanto antes le atraía: laboratorio, libros, papeles, esqueletos y aparatos, pues ahora piensa que solo son "humo, polvo y podredumbre", un mundo artificial y muerto; el aspira al contacto directo con la naturaleza para "coger sus pechos, manantiales de toda vida". Por otra parte, la actividad incesante y renovadora, la agitaci6n febril, la energía trabajando "en el zumbador telar del tiempo, tejiendo el viviente ropaje de la Divinidad" es la naturaleza misma.
Desesperado, piensa en el suicidio, en un afán por fundirse con esa armonía celeste y conocer, al fin, el misterio que encierra, "aun a riesgo de abismarse en la nada". Cuando está a punto de beber el veneno, un tañido de campanas anuncia la Pascua de la Resurrecci6n y le hace volver el pensamiento a Dios impidiéndole completar el acto.
Luego de pasear un poco por la ciudad y mezclarse con la gente y la vida sencilla del pueblo, Fausto, reanimado y optimista, regresa a su estudio, donde tiene una conversaci6n con Mefistófeles y realiza el famoso pacto: el diablo le promete sus servicios y hacerle conocer todos los goces de la vida a condici6n de que si queda satisfecho con ello, le entregue su alma en el mas allá.
Mefistófeles tiene confianza en que a Fausto le serán suficientes las cosas terrenas y materiales para saciarse, porque el diablo sólo conoce y estimula la parte más baja del ser humano; Fausto, a su vez, está seguro de su espíritu elevado, en su constante anhelo de cosas sublimes y eternas, para saber de antemano que nunca podrá sentirse satisfecho ni conforme con las ofertas de este "pobre diablo". EI pacto, pues, queda cerrado.
Ya sin preocupaciones por saber, Fausto y Mefistófeles se lanzan al mundo, pues "toda teoría es gris, querido amigo, y verde el árbol de oro de la vida". En primer lugar, el demonio le devuelve la juventud perdida. Así transformado, ya está en condiciones para el siguiente paso: la experiencia del amor. Es entonces cuando conoce a Margarita, muchacha humilde y cándida, de quien se enamora intensamente. Ella también le corresponde, a tal punto que se le entrega y espera un hijo de él. Varias son las victimas que ocasiona este amor desdichado:
Valentín, hermano de Margarita; la madre de esta y el propio hijo de Fausto y de ella, pues la joven, presionada por los prejuicios de la Sociedad, lo ahoga en el rio después de nacer.
AI final de la obra, Margarita se encuentra en el calabozo condenada por el filicidio; ha perdido la razón y en su delirio recuerda su pasada felicidad junto a Fausto, a quien ahora llama. El, atribulado e impotente ante el ineludible cumplimiento de su destino, que ha arrastrado y perdido a aquella pobre muchacha, viene en su auxilio. Llega al calabozo; está dispuesto a salvarla, abrir las rejas de la prisión y llevarla consigo. Margarita lo reconoce, pero su mente trastornada le impide seguirlo. Finalmente, invocando siempre el nombre de su amado, la joven muere. Mefistófeles, que presencia la escena, exclama: "¡Está juzgada!" Y una voz de lo alto responde: "¡Está salvada!" Esto es, Margarita, víctima inocente puesta en el camino de Fausto para que este conozca el mundo de los sentimientos, es redimida gracias al amor, en aras del cual ofrenda su vida. Ella ha sido "la humilde cabaña que el torrente, avasallador y poderoso, destruye fatalmente a su paso cuando su impetuosa corriente se precipita furiosa hacia el abismo".
Esta profunda obra refleja el curso simbólico de la vida del hombre superior, quien para desarrollar plenamente todas sus posibilidades debe pasar sobre la tragedia de Margarita -encarnación del eterno femenino- e ir mas allá de sus aspiraciones terrenales, de ahí el germen de su angustia y culpabilidad.
Hay en Fausto un despliegue de intensas emociones humanas (tormento, desesperación, amor, ternura, desolación, sufrimiento, dolor) y estéticas (poesía y hondo dramatismo), a la par que una profunda filosofía. Por todo ello, Goethe dio nombre a su época y en su Fausto encarna el espíritu universal.
La obra fue continuada en el Segundo Fausto, de muy desigual valor literario; por ello permanece casi olvidada por la crítica.

Los nibelungos

Autor: Anónimo; este poema fue elaborado en la edad media, alrededor del año 1200.

Género y corriente: Cantar de gesta.

Estructura: Esta dividido en 39 cantos.

Sinopsis: EI príncipe Sigfrido, famoso por su fuerza, vencedor de los nibelungos -a quienes arrebato su tesoro y la capa mágica que hace invisible a su portador-, hijo de los reyes de Xanten, en el bajo Rhin, ha oído hablar de la hermosa Crimilda, de la corte de Worms, en Borgoña, altiva doncella desdeñosa del amor, hermana del rey Gunther. Anhelando hacerla su esposa, Sigfrido llega a Worms y durante su estancia ahí se enamora de Crimilda y la pide al rey Gunther. Este accede, pero solicita a cambio su alianza para vencer y conquistar a la guerrera Brunilda, la bella reina del norte (Islandia), quien somete a sus pretendientes a diversas pruebas de fuerza y valor con la pro mesa de casarse con el ganador. Sigfrido, valiéndose de su destreza y de su capa mágica, ayuda a Gunther y juntos derrotan a la virgen del norte, quien se ve obligada a casarse con el rey borgoñón, persuadida de haber sido vencida en buena ley. Tiene lugar así una doble ceremonia matri¬monial. Después de la noche de bodas, Gunther le pide a Sigfrido que doblegue la resistencia de Brunilda, pues no quiere entregársele; así lo hace aquel, fingiéndose el marido legítimo. Como recuerdo de aquella noche, Sigfrido quita a la nueva reina un anillo de oro y le roba el cinturón, los cuales entrega indiscretamente a Crimilda contándole lo sucedido.

Años después, cuando ambas mujeres disputan sobre cuál de sus respectivos esposos tiene mayor jerarquía en la corte, Crimilda revela a Brunilda el engaño de que fue víctima. Terriblemente ofendida, esta ultima pide a Gunther vengar el agravio, mas solo la apoya Hagen, guerrero y fiel vasallo al servicio del rey. Días más tarde, durante una cacería, Hagen mata a Sigfrido a traición, clavándole al héroe una lanza en la espalda, el único punto vulnerable de su cuerpo (detalle que la imprudente Crimilda le había revelado para que lo protegiera).
Como el regalo de bodas de Sigfrido a Crimilda había sido el cuantioso tesoro de los nibelungos, ahora, ya viuda, Ie pertenece esa fortuna. Los borgoñones comienzan a preocuparse: con tal riqueza, Crimilda puede resultar peligrosa. Hagen entonces se apodera del tesoro y lo en tierra junto al Rhin (mas tarde lo arrojara a las aguas) para que Crimilda no pueda utilizarlo en perjuicio de los borgoñones. Crimilda pide a su hermano, el rey, le entregue al asesino de Sigfrido, pero Gunther se niega reiteradamente. Ella comienza en esa época a urdir su futura venganza.
Han pasado 13 años desde la muerte de Sigfrido y un día Atila, el rey de los hunos, solicita la mano de Crimilda. Hagen no está de acuerdo, pero Gunther da su aprobación para la boda. Ella también acepta, pensando que así podrá vengarse de sus enemigos. Ya en la corte del rey huno como su esposa, Crimilda le pide invitar a Gunther y a toda la corte de Worms a un gran banquete en su honor. Parten Gunther, Hagen y más de mil caballeros hacia el país de los hunos y reciben malos augurios en el camino.
Desde el arribo de los borgoñones, Crimilda se encara con Hagen y ambos no pueden disimular el odio que se profesan mutuamente. AI día siguiente del banquete, provocada una disputa entre los guerreros hunos y los integrantes del sequito de Gunther, se entabla una feroz lucha en la que mueren todos, menos Hagen y el rey Gunther que logran salvarse a pesar de la orden dada por Crimilda de incendiar el palacio donde ha ocurrido el combate. Hagen y Gunther son vencidos luego por el guerrero Dietrich de Bern. Cuando este los entrega a Crimilda, ella cumple su venganza mandando decapitar a Gunther y cortando con la espada de Sigfrido la cabeza de Hagen. El anciano Hildebrant, furioso por lo ocurrido, quiere vengar la muerte del valiente Hagen, a pesar de haber sido su enemigo, y con su espada, a su vez, mata a Crimilda. Así termina el poema, con una grandiosa y trágica nota de sangre y desolación.

El cantar de Los nibelungos amalgama muchas de las leyendas existentes acerca de aquel pueblo, mezcladas con hechos históricos y creencias mitológicas y, por la profundidad de su contenido, complejidad y variedad de motivos, se convirtió en la epopeya nacional alemana, con la misma jerarquía literaria del poema del Mío Cid para España o el cantar de Roldan en Francia